"Nunca digas nunca jamás". (Dicho popular)
Yo que no soy de quedarme en ningún grupo, porque no siento que encaje mucho tiempo entre la gente, me he apuntado al club de lectura. Quizás porque las fechas de quedadas son tan distantes entre si, que pensé que si me sentía fuera de lugar... podría soportarlo con ese número reducido de citas que habían programadas para este curso. Sobre todo porque cuando empiezo algo me gusta terminarlo aunque luego las cosas no sean de mi agrado.
Así que allá que me encajé un lunes por la noche. La quedada era en la "mini" sala de lectura, que este año tenemos en la Escuela de Idiomas. Donde descubrí enseguida, que no solo el libro elegido había sido un éxito para iniciar aquel proyecto, sino que las personas participantes me cayeron bien sin excepciones.
Dicen que hay libros que te eligen, siempre lo he creído. Lecturas que te esperan (incluso siglos) y caen en tus manos sin que las busques. Así me ha pasado a mi con el primer libro del club de lectura de la EOI Dos Hermanas. Publicado en 1892 en una revista literaria, "El papel pintado amarillo"de Charlotte Perkins Gilman, ha sido el primero de nuestro club dentro de la iniciativa de lectura "Con A de autoras".
Las reseñas que venían en mi edición, hablaban de un relato con tintes de terror psicológico. No obstante, para mí, desde que empecé su lectura ha sido como leer un manifiesto liberador. Podía entender cada una de las frases escritas, interpretar cada figura retórica del mismo, sin sentir angustia y por supuesto sin juzgarlas. Me ha resultado un texto brillante e impoluto, de cómo poder expresar los sentimientos personales que ocasionan los síntomas de un cuadro de ansiedad con brotes psicóticos. Algo que para las personas que sufrimos enfermedades mentales crónicas... es tan difícil de exteriorizar.
Las mujeres de su época como las de hoy, nos enfrentamos al difícil reto de romper ese papel amarillo (ese ideal de cómo debe ser el comportamiento de alguien que ha de salir de una depresión), de encajar en el dibujo y las directrices según los especialistas y por supuesto la opinión social de una enfermedad que se trata desde afuera, cuando se padece desde dentro.
A pesar de que en medicina hemos avanzado bastante en lo concerniente a enfermedades mentales, desde que Perkins nos muestra esta realidad a través de su personaje. Aun nos queda mucho para llegar a comprender, los rincones de las habitaciones que existen en nuestras mentes. Socialmente, estamos a mayor distancia de conseguir grandes avances en mejorar. Porque se nos exige seguir un ritmo y un estándar (incluso dentro del perfil de enfermo) del que la depresión no entiende ni de estadísticas, ni de enfermedad común.
De todo el libro me quedo con estos párrafos que a continuación, cito literalmente, porque pienso que engloban toda la obra. Una persona enferma de depresión, debe haber tenido muy analizada y sufrida su propia agonía interior, para ser capaz de sacarla y plasmarla en un escrito. Porque sé cómo se debió de sentir su autora, elijo estas palabras para invitar a cualquier persona a leer este libro.
"Por fin he descubierto algo".
Después de tanta observación nocturna, cuando más cambia, al fin he dado con ello. El patrón de la capa superficial sí se mueve, ¡y no me extraña! ¡La mujer de detrás lo sacude!
A veces pienso que detrás hay un montón de mujeres, y a veces que solo hay una, que se arrastra rápidamente por allí, y de ese modo lo sacude todo.
Luego en los puntos más brillantes se queda quieta, y en los lugares con más sombra, se agarra a los barrotes y los sacude con fuerza.
Y siempre está intentando salir. Pero nadie puede salir de ese dibujo, está muy recargado. Creo que por eso tiene tantas cabezas".
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