Oasis.

"Mantén la calma, sereno, siempre al mando de ti mismo."  (Paramahansa Yogananda). 

¿Qué quieres que te diga cuando me sueltas eso de que dormir con animales es antihigiénico? Que tienes razón. Pero vamos que a mí me la repamplinfla. Juanito duerme en mi cama conmigo desde que lo tengo. En verano lo hace junto a mis pies, apoyado en uno como si fuera una almohada. En invierno se acurruca en el vértice que forma mi cuerpo entre el vientre, los muslos y la pelvis. Así que al tener a Piper, le compré de segunda mano una cuna del muñeco Nenuco y la instalé en mi lado. Cuando abro los ojos esa es la imagen que tengo mientras siento el calor corporal de mi perro en las piernas. 

¿Es antihigiénico? Sí. Pero mierda que no ahoga engorda, que decía mi madre. ¿Me pueden pegar algo? Podrían, pese a que están al día de vacunas, test, y con sus desparasitaciones en regla. Prefiero morir contagiada por alguno de mis perros que por la sutil indiferencia del ser humano; algo que es más viral que cualquier virus y más resistente que cualquier bacteria. Correr el riesgo bien me merece la pena. Ya te lo digo yo aunque tú ni lo entiendas, ni lo quieras comprender. 

Lo descubrí con mi gato. Dormir con él a mí lado hacia que mis hormonas se activasen y despertaba en mi emociones que sentí con la maternidad. Lo mismo me pasa con estos peludos. Y no, no me jodas. No es que yo quiera a mis mascotas como a mis hijos. Es algo que ni se me pasa por la cabeza, ni entiendo cuando lo escucho de otros, incluida mi Lucy que dice que las vidas de sus perras, para ella, están antes que la de un extraño. 

A mí no sé ocurriría nunca sopesar esa idea. En parte porque pienso que si mis perros pensaran... se ofenderian. Y en parte porque el valor de una vida humana no se puede comparar a un perro aunque yo sea capaz de renunciar a muchas cosas por mis peludos. 

Tengo un oasis en el vínculo que me une a ellos. Ahí siempre encuentro un lugar donde ser feliz. Dónde no hace falta decir nada. Dónde no hay dobleces. Solo conocimiento y aptitudes de ambas especies que encuentran el modo de relacionarse y coexistir.

Me gusta hacer manada con mis perros y respirar juntos a ellos. La experiencia hace que mi mente y hasta mi espíritu se reseteen. Así que paso de debates y doy las explicaciones justas 

Me hace bien. Me hace feliz. Total, si de todos modos hay que palmarla de algo...  a mí me merece la pena que sea de felicidad. Porque eso es lo que me dan ellos. Cientos de instantes de relax, de risas, de lealtad y una constante mirada puesta en mi, incluso cuando duermen. Y si tú no sabes aún lo que eso significa, pues es normal que te quedes solo con la idea de virus, suciedad y que te peguen algo malo.


¿Qué quieres que te diga?...




... yo... me quedo en mi oasis. 

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