EL ESCANDALO DE LA MUERTE.

vista del mar desde un acantilado, a la izquierda de la imagen se perciben los últimos rayos de sol del atardecer, a la derecha el mar y en la parte baja de la imagen zona rocosa y con vegetación verde.

"Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte". (Sal.17, 5-6).

Desde ayer se me viene preguntando sobre que opino al respecto con el caso de Noelia Castillo y la verdad es que no me voy a pronunciar más allá de decir que comprendo la postura de sus padres y también la suya. Pero dicho sea también que al no tener conocimientos reales del caso, ni conocerlos a ellos en persona, solo puedo decir que comprendo sus posturas tratando de ponerme en su lugar, desde mi modo de entender la vida.

Lo cierto es que la muerte nos escandaliza en mayor o menor medida a todos, y  nadie es indiferente frente a esta verdad irrefutable del ser humano. Nacemos y morimos. Eso es algo que nadie puede cambiar por mucho esfuerzo que ponga en ello. Se cambia el modo en que nacemos, el lugar y a veces hasta el tiempo según los medios de que se disponga para partos concertados. Pero ay la muerte... ni todo el oro del mundo paga un minuto más de vida cuando la señora de la guadaña llega a por nosotros. 

Podemos adelantarnos a ella, el suicidio a sido el recurso más usado desde tiempos antiguos. Ciñéndome al caso, la eutanasia, he de decir que antes de que los cuidados paliativos formasen parte de nuestra sociedad, ya existía la figura, casi siempre femenina, que se encargaba por piedad de poner fin a la vida de los enfermos terminales. Sin embargo las personas somos bastante negados a mirar en nuestra historia y eso que rara vez nada de lo que vive el hombre es genuinamente nuevo, no al menos cuando de la vida y la muerte se trata.

No voy a entrar en debates con nadie acerca de la doctrina católica, porque ya sabes que yo lo soy. Y sobre lo que se pueda considerar pecado o no, tengo muy claro que daré cuenta de ellos, los míos, el día que me toque y con quien he de hacerlo. Asumiré entonces las consecuencias, las mías, no hay más. No me gusta juzgar a los demás y tampoco dejo que el juicio de otros me afecte. Yo no estoy ni a favor, ni en contra de la ley en cuanto a aplicar la petición de eutanasia. Lo que estoy es en contra de todo el circo mediático y del ruido que las personas montamos en torno a temas de los que mucha gente opina con total desinformación y una falta de tacto humano bestial. No me gusta, aborrezco a aquellos que hasta de situaciones así quieren sacar tajada. 

Dentro de mi solo habito yo, partiendo de esta idea me atrevo a decir que nadie debería creerse en la verdad absoluta del mundo interior de nadie. Cada persona es un mundo y cada mundo requiere de un protocolo de análisis meticuloso donde el derecho del individuo se respete. Como individuo, sé que quiero para mi vida y también para mi  muerte. Como madre, y puesto que son temas que llevo desde siempre hablando con mis hijos, sé que quieren ellos y por supuesto como hija, sé lo que quiere mi padre. Con ley o sin ella, para mi siempre prevalecerá la voluntad de los míos y si me veo en la encrucijada de tener que decidir una cosa así, soy capaz de lo imposible por cumplir la voluntad de los míos. Llámame lo que te dé la gana llamarme, que no me afecta. En cuanto a mi, ya saben mis hijos que pase lo que pase yo quiero morir cuando me toque y punto. A no ser que me de uno de mis arrebatos y me adelante por mi misma. Pero esa es otra historia.

Es Viernes de Dolores, a todos los que vivís estos días volcados en la religiosidad o desde la fe, feliz camino hacia la Pascua de Resurrección. A los que no, feliz descanso... y si es que tenéis vacaciones, que podáis aprovechar los días en cosas que os hagan felices. 

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