Aquello que olvidamos por el camino.


"La risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano".
(Víctor Hugo).

A lo largo de la vida olvidamos muchas cosas, de hecho nuestro cerebro funciona así, sin repetición, podemos perder hasta el 50% de la información aprendida en un sólo día y hasta el 97% tras una semana. Todos nuestros recuerdos más importantes tienen que ver con la experiencia y con las emociones que sentimos. Y llegados a este punto siempre me hago la misma pregunta ¿en qué momento nos hacemos tan mayores que llegamos a olvidar quienes somos realmente cuando nadie nos ve?

Un día en semana voy a limpiar un piso a Sevilla. Cuando una de mis primas me lo ofreció por su imposibilidad de seguir yendo ella. Lo hablé con los míos para ver cómo me cubrían esas tres horas con mi padre ya que era un dinerito que me venía muy bien. La chica a la que voy a hacer la limpieza, se adapta a mi situación personal como cuidadora de mi padre, de modo que puedo ir cada semana el día que mi Lucy libra en su trabajo y se queda ella en casa con el abuelo. 

Y por qué cuento todo esto... bueno, porque resulta que este miércoles mientras estaba en dicho piso haciendo la limpieza semanal. Me percaté del bullicio que tenían montado un grupo de niños de un colegio, que hay justo al cruzar la calle, enfrente del bloque de pisos al que yo voy. Estaban en el patio a la hora del recreo y vitoreaban llamando la atención a los transeúntes que iban caminando por la acera o quienes iban motorizados por la calzada. 

Ya sabes, esas cosas de chiquillos que todos hicimos alguna vez para que algún desconocido nos devolviese el saludo. Pues por el jaleo que tenían montado imaginé que era una clase al completo sin mucho éxito. La curiosidad me hizo asomar la cabeza por una ventana y vi que eran algo más de una docena cerca de la valla. Y que efectivamente no tenían mucho éxito gritando aquello de: "eh amigo, eh amigo" mientras agitaban las manos. Lo cierto es que me pareció que ya ni los niños saben jugar como antes. Porque su mensaje era un poco confuso. 

Seguí con lo mío hasta que me tocó salir a limpiar la terraza. Y allí que seguian aquel grupo de alumnos gritando de vez en cuando lo de amigo. Pero me seguía resultando confuso. Nadie interactuaba con ellos. Solté los útiles de limpieza del cierre y me asomé al balcón a ver si es que había en la calzada algún balón o algo que hubiese traspasado la valla y era lo que andaban reclamando. Nada. Entonces a quién cojones estaban gritando y para qué.

Me quedé mirándolos. No gesticulaban nada solo decían una y otra vez aquello de "eh amigo". Y entonces lo entendí. Debía de ser lo primero que pensé, y claro siendo yo como Anita la fantástica, lo tenía que comprobar. Así que levanté la mano en señal de saludo al ver qué estaban mirando en mi dirección y sí... salí completamente de dudas. 

Estaban esperando justo eso. Un saludo. Por qué. Ni puta idea. No sé si era un juego inocente o un puto reto de estos que tan de moda están por la redes . Igual hasta era para burlarse de la gente. Creo que muchos debieron pensar esto último, porque en todo el rato que los llevaba oyendo no habían gritado más que aquella frase de "eh, amigo". 

Y justo cuando levanté la mano para saludarles. Pasaron por mi cabeza todas aquellas imágenes como si de una película se tratara con muchas escenas unidas entre sí. Eran de mi de niña haciendo cosas similares, de mi hermana de pequeña en mi coche saludando a los otros coches, de mis hijos haciendo lo mismo. De todas las veces que ya de mayor he saludado a niños desconocidos cuando me reclaman atención. Sentí una explosión de felicidad con aquellos recuerdos y al mismo tiempo pareció que el pasado se fusionaba con la realidad presente. Aquellos niños empezaron a saltar y a gritar cosas diferentes como si quien les hubiese respondido hubiese sido un futbolista o su cantante favorito. Aquello me hizo feliz por dobles.

Pero ahí no quedó la cosa. Pasaron del caos inicial a volver a gritar en grupo. Solo que entonces en lugar de gritar aquello de: "eh, amigo". Gritaban: "amiga, amiga".  Y eso mientras saltaban y agitaban las manos en mi dirección. Les saludé con ambas manos y el amiga pasó a se un: " tú si que vales" tras repetirse el caos de gritos individuales acompañados de nuevos saltos. Total que después  de aquellos instantes tan raritos, en que les agité las manos por encima de la cabeza al ritmo, mientras ellos gritaban lo del tú si que vales igualito al del patio de butacas del famoso programa. Me dije a mí misma que este mundo había perdido una gran payasa conmigo, para quedarse solo con una caricata de vocación.

Sucedió mientras lo pensaba, que un chaval que debía tener un grado de friki afección igual al mío... o superior. Empezó a gritar destacando del resto: " la señora del balcón mola mogollón". Los demás enseguida lo siguieron. Y así fue como me vi proyectando un nuevo recuerdo más a mí cerebro para no olvidar quien soy realmente. 

Pensé que quien sí  que molaba un huevo era aquel espontáneo que bien merecía un 10 en lenguaje por el ingenio y la métrica de la frasecilla. Sí, se merecía un punto positivo. Yo de ser su profesora se lo habría dado.  

No creas que la cosa quedó ahí. Porque claro yo cuando hago algo... lo hago a lo bestia. Al mirar hacia la izquierda me doy cuenta que toda la gente que están sentados en los veladores del bar de la esquina, están también mirando hacia arriba en mi dirección. Algunas de las caras con que miraban no me hicieron mucha gracia. Siempre hay quienes con complejo de superioridad no entienden las reacciones de los que estamos en la media, total... que hago un saludo con exagerada reverencia hacia todos ellos.  Mientras me incliné por segundas, sentí como los críos por la derecha al ver mi acción, reaccionan con un estallido de gritos que fui incapaz de explicar. Allí que se pusieron a aplaudir y vitorearme como si los hubiese parido a todos. 

Qué quieres que te diga. A menudo las cosas más simples son aquellas que se quedan a lo largo de la vida grabadas para siempre en nuestra memoria. Que hacen que un día cualquiera afloren, marcando la diferencia cuando más se necesita de un cambio, que de ritmo a nuestra realidad. Me reiteraré siempre en que puestos a hacer valer instantes vitales...  hay que hacerlo en condiciones y saber reírse primero de uno mismo y luego de todo y todos los que merezcan la pena sin burla. 

De entre todos los que formamos parte de ese momento. Sé que muchos no llegaron a entender de qué iba la cosa. Por fortuna para mí, hay cosas que sigo sin querer dejar olvidadas en el camino pese a que, inevitablemente... me haga mayor. 


Comentarios

  1. si leyeran tu blog y vieran tus vídeos, comprobarían que tú eres más gamberra (dicho sea con cariño) de lo que puedan ser ellos. ;)
    hace unos cuantos años me pasó algo parecido, pero con unas niñas de menos edad que los adolescentes de tu anécdota. estaban en el interior de una cafetería, y a través del cristal parecían saludarme con las manos muy efusivamente. supongo que sus padres las habían llevado allí y se aburrían...
    en cualquier caso, es muy halagador caerle bien a los niñ@s o adolescentes, no tienen un pelo de tontos. parece que en ese instituto ya tienes tu club de fans! <3
    besos!!

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    1. Gamberra. Jajajaja. Bastante, sí... lo que pasa es que ahora ni tiempo tengo para serlo. Y si no pregunta a mí Lucy cuando me saca de paseo, jejeje que siempre me va frenando.
      La verdad es que a pesar de ser tímida(cosas que no se nota mucho) me río hasta de mi sombra y eso ayuda mucho a disfrutar de los pequeños momentos....y hasta de algunos un poco friquis.
      Por cierto hoy he tenido que cambiar el orden de la limpieza para no estar en el balcón a la hora del recreo, si no.... seguro se lía otra vez. Jejeje
      Beso!!

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  2. Me emocioné con tu entrada. La piel de gallina, porque sentí que todavía hay niños. Niños que quieren jugar, que quieren interactuar con otras personas. Qué lastima que muchas de esas personas hayan olvidado lo que es ser un niño. Te imagino.
    Me imagino. Siempre saludo a los niños que pasan en el autobús de la escuela, van mirando a todo el mundo para saludarlos y yo siempre estoy ahí para hacerlo.
    😍❤️

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    1. A mí como que los niños nunca me han gustado. De hecho nunca quise tener hijos de no ser porque a mí marido si le hacía mucha ilusion

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    2. Coño! Se publicó solo🤦🏼‍♀️😂😂😂.... sigo.... te decía que de no ser por él seguramente no habría sido madre porque ya tenía mi necesidad cubierta con mi hermana a quien he criado.
      Siempre he tenido muy claro que los niños son una gran responsabilidad y requieren de toda tu atención a ciertas edades.
      Curiosamente yo si que le gustó a casi todos los críos. Mi hija siempre me dice que no sabe cómo me las apaño para que si estamos en algún lugar los niños que haya se vengan en torno a mí.
      Fui una niña muy querida, atendida y cuidada. Recuerdo muchos detalles que la gente mayor tuvo conmigo y creo que eso se va perdiendo. Ya estorba todo, los niños, los viejos, los que no van al ritmo ...
      Con lo bonito que sigue siendo el mundo visto a través de los ojos de un niño. Ahora ni a los niños dejamos ser niños. Le damos un móvil y a tomar porculo, que juegue y no de la lata.
      Me gusta lo que dices, a mí me pasa, le hablo a todos los críos en cuanto se me quedan mirando y eos que no me gustan.... Jejeje
      Beso!!

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  3. Yo me acuerdo de muchas
    cosas, sobre todo, de los
    malnacidos que en algún
    momento, me quisieron
    joder, y alguno quizá lo
    consiguio, a veces, sin
    embargo, no me acuerdo
    de ponerme la prótesis del
    diente, y luego me vuelvo loco
    buscándola, me alegro que tengas trabajo, no tanto de
    que dejaras las clases, 😗

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    1. De pequeña, más o menos hasta los doce años yo fui una niña a la que hicieron mucho bullying. Entonces lo que te decían es que te espabilases y les partieses la cara tú a ellos. También me acuerdo de mucho de aquellos hijos de puta que me hicieron sufrir pero que ademas sirvieron para algo. Para hacerme fuerte y educar a hijos más fuertes aun. A los malnacidos, como al mono del dicho...leña.
      Lo d ella prótesis me he partido de la risa, 🤦🏼‍♀️😂😂😂😂, eso es porque estamos ya en la edad de ir perdiendo cosas jajajaj.
      Lo de las clases como otras muchas cosas mías .. ya sabes....son elecciones que debo hacer un poco sometida por la situación de mi padre , ahora es mi prioridad y ya cuando no esté espero poder tener tiempo para hacer todas estas cosas que he dejado aparcada
      Beso!!

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  4. Por eso nunca debemos desconectar del todo del niño que fuimos. ;)

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    1. Anda que no. No te haces una idea de lo que yo me río desde esa versión de mi. Aunque si te digo la verdad yo siento como que he evolucionado en eso de ser niña. No he dejado de crecer en esa faceta mientras me hago mayor en la genética. Me he negado siempre a dejar de alimentar esa niña interior y cada vez es más divertida y menos sufridora, la cuido mucho para que el mundo no me la reviente 😉.
      Beso!

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  5. Mento eres un crack contando anécdotas. Es que nos las haces disfrutar como si estuviéramos in situ. Me ha encantado y lo he disfrutado. A mi es que cuando alguien de la infancia me entra una nostalgia. Tuve la gran suerte de que la mia fue feliz gracias a Dios, así que pude disfrutar con todo, gamberradas incluidas. ¡Cuántas cosas han cambiado y hemos perdido! pero bueno que nadie nos quite lo bailao. Un beso enorme

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    1. Jajaja, ay Angelo yo siempre haciendo el tonto, pero me gusta ser así. No me da ni una pizca de vergüenza.
      De pequeña me daba mucha. Luego en la pubertad ya dejé de ir siendo tan pavita y di el salto a ser la reina de las gamberradas. Pero sin perder la esencia de la buena gente. Ya sabes a qué me refiero. Eso veo que se ha perdido hasta en los críos hoy día. Porque hay que ver la mala leche, de la mala, que tienen un amplio porcentaje de ellos.
      Eso digo yo, que nos quiten lo bailao y que podamos seguir a nuestro ritmo pese al resto del mundo.
      Beso!!!

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  6. una entrada muy sentida, muy de dentro, ya me entiendes, como eres tú :) Envejecemos el día que dejamos de hacer el idiota, ¿verdad?

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    1. Mi frase desde hace un siglo es.... Cuando dejas de soñar te haces mayor y mueres.
      No quiero dejar de soñar, de hacer la idiota, de reírme de mis complejos y de pasearme si hace falta con el culo al aire, si eso sirve a alguien para arrancarle una sonrisa... tan necesaria que son a veces para afrontar un puto dia.
      Verdad, verdadera... Beso!!

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  7. Hiciste que recordara muchas de aquellas aventuras y maldades que hacía junto a mis amigos de aquellos tiempos. Me ha encantado! Un abrazo

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    1. Hola Gil, ay... creo que no te conozco. Pero bienvenido a este rinconcito de la blogosfera.
      Me alegro que te haya hecho recordar algo bonito. Los recuerdos de aquellas aventuras con nuestros grupos de amigos son a mí opinion, de las cosas que más nos alimentan en la vida de adultos cuando tenemos un día de mierda. Nos hacen recordar quienes somos en verdad, y que las cosas pueden mejorar tomándonos las situación con aquel prisma que gastábamos entonces.
      Beso!!

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