15 años, 0 meses y 0 días...



"Recuerda siempre que no solo tienes el derecho de ser un individuo, 
tienes la obligación de ser uno".
(Eleanor Roosevelt).

De pronto hoy entro a las notificaciones de los comentarios del blog y me encuentro con uno de Angelo que también me hace sentir algo nostálgica. ¡Y joder! Soy consciente de que justo hoy es mi cumpleaños bloguero, algo que hace siglos que no vengo teniendo en cuenta aunque solo haga quince años de mi andadura. ¿Qué son una década y media en esto de postear en un blog cuando de sobrevivir al ritmo frenético de las redes sociales sociales se trata? Jejeje...  pues sí, todavía hay un amplio sector de gente que seguimos atados a nuestras bitácoras, algunos con más éxitos que otros, pero sobreviviendo año tras año a las tendencias de comunicación del medio. Aquí seguimos. Escribimos porque es parte de nosotros, no buscamos seguidores, ni like, ni posicionarnos en las búsquedas. Descartes lo dijo así: "pienso, luego existo", y esa frase nos vendría a los que posteamos como anillo al dedo con unos matices... "lo que pienso lo recopilo y posteo, luego existo". 

Desde finales de 2010 que empecé mi andadura por este mundo virtual, he tenido casi de todo.  Blogs varios y de diversas dinámicas, redes sociales, grupos de chat, colaboraciones en paginas web de prestigio que más de una persona dudó que fuese verdad (por mi carencia de estudios) y que más tarde al comprobar la realidad ardieron de envidia al descubrir que yo rara vez miento. En todas mis vertientes y perfiles he sido fiel a mi misma, a quien soy y a lo que pienso y siempre he escrito lo que me ha dado la real gana. Pero fue aquí en este blog donde me inicie y donde siempre, por pocas ganas que tenga de expresarme siempre vuelvo a postear. 

Al principio mi circulo de relaciones en la blogosfera era relacionado con la evangelización. ANGELO y ARCENDO eran mis modelos de blogueros a seguir, mis hermanos mayores en la blogosfera, yo quería ser como ellos. Me encantaban sus blogs y el modo en que se mostraban escribiendo. Aquellos primeros años los recuerdo con cariño, amigos blogueros todos en torno a una temática religiosa y de fe. Entonces loa blogs estaban más activos. Casi sin darme cuenta el circulo de amigos creció y me vi siendo parte de la directiva de Blogueros con el Papa. Aquellas quedadas para los encuentros de evangelización... conoceros, crear lazos más allá de la pantalla. Sí, lo recuerdo con cariño. Fueron todas experiencias muy enriquecedoras. Incluso cuando en mi propia comunidad parroquial la gente se molestó por lo que me leían y le fueron al cura con el chisme. Madre mía... jajaja... ahora me parece una tontería, pero joder, como penitencia tuve que tener cerrado el blog y desconectar de todo. Lo hice y aprendí dos cosas, bueno tres. Una: que la necedad humana y el prejuicio nunca dejaran de coexistir. Dos: que incluso juzgada injustamente por amor a Jesucristo era capaz de obedecer algo con lo que no estaba de acuerdo. Y tres: que aunque me equivocara pensaba seguir mi propio instinto al de otros y si al final me veía frente a un juicio final, abogaría a la Sabiduría Divina y no a la justicia de los hombres. Casi ná. 

Y cuando el periodo impuesto terminó decidí que iba a escribir con más transparencias y que saliera el sol por Antequera. Quince años después sigo aquí. Cada vez comento menos en los blogs que leo porque me hago mayor y estoy muy penca. Esa es la única verdad y que tengo menos ganas de debatir temas. Apenas soy una sombra de aquella que tenía batallas de comentarios en diferentes blogs incluido el mio. Aunque todavía me llegan como racimos de uvas los comentaristas trolls, jejeje, estoy mayó pá batallitas aunque eso de mucha vidilla aun a un blog, estas son cosas de primero de blogueros que aun funcionan, naaaa... lo veo todo ya con una sonrisilla, ainss... Ahora si quedamos en el blog es porque quiero respirar un poco y punto. Ya sea como Mento, Pecas, Menticuchi, Megan o Mento's Dolls, escribo para respirar a través de las letras y ya no me altera lo que opinen los demás. Quien quiere estar aquí lo hace y quien no... vaya usted con Dios, con el diablo o en la compañía que elija porque a estas alturas los que quedamos ya sabemos bailar al ritmo de nuestras bandas sonoras. Las que elegimos y punto, no hay más. 

Quince años es solo tiempo, pero también alberga todo aquello que hemos sido durante el paso de ese tiempo. Lo que somos, consecuencia de aquellas experiencias y es un placer haberlo contado con mayor o menor acierto. Para alguien con tan poca constancia como yo, es como decir que es toda una vida escribiendo tras este periodo. Porque solo hay dos cosas que he medio sabido hacer con constancia tanto tiempo, una ser madre y otra escribir aquí, manda huevos. Y mis hijos son los afectados colaterales por obligación, lo tuyo es masoquismo puro y duro por seguir leyéndome. A fin de cuentas ni siquiera soy una persona con una vida interesante que contar. 

Ni siquiera hoy puedo apostar por un mes más de posteo, si me conozco... pero si no me ves en otros lares... que sepas que tarde o temprano enseñaré la patita en este blog, porque hay personas con las que me sigue gustando quedar...

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