CRONICAS DE NAVIDAD Y OTRAS FIESTAS...

"Los trapos sucios se lavan en casa" (refrán popular)

Es uno de esos primeros consejos que las madres suelen dar... yo nunca lo entendí. Me pareció un refrán absurdo. Pero ya sabes, yo y mi peculiar modo de entender el mundo que me rodea. Lo entendí siempre como una mera hipocresía que ayudaba a una competición, como camuflada entre familias, por aparentar cosas que todos tratamos de hacer ver a los demás y que nada tienen que ver con la realidad. Porque en todas las casas hay algún que otro conflicto, algún trapo sucio, o con una manchita que hay que blanquear. 

Desde que te fuiste... esta casa es una puta ruina. Quizás debiste dejar el testigo a otra persona... Tenías razón en aquellas cortas frases que pronunciastes tras las que me obligastes a jurar. Me he pasado estas fiestas columpiandome entre ese momento y aquel de las navidades de 2016. La tarde del veinticuatro, cuando papá no quería ir a casa de la hermana a celebrar la cena de Nochebuena, y mi marido tampoco. Y tú llorando diciendo que no podías más, querías solo cenar en paz con toda la familia junta... y yo que sabia que era tu última navidad con nosotros. Me impuse y tuvieron que hocicar, por ti, y por el chantaje emocional que usé utilizando tu inminente operación, les amenacé con el remordimiento que tendrían las siguientes navidades cuando ya no estuvieses. Lo confieso, nunca como entonces me he sentido tan orgullosa de mi capacidad de maldad. El chantaje emocional y manipular los sentimientos de los demás es de lo más asqueroso que se puede hacer... pero es que... lo sabía, sabía que no ibas a estar en la siguiente. Aún así no es justificable, pero me alegro de tener la mente tan fría cuando siento que debo tenerla.

Pues este año ha sido como un dejavu... solo que faltabas tú y yo jamás tendré esa paciencia y fortaleza interior por mucho que lo intente. Lo hago lo mejor que puedo madre, pero va contra mi natura y cada vez estoy peor de la cabeza. La depresión me gana terreno y sé a qué se debe. Tú mejor que nadie sabias de mi resistencia, pero no soy tú. Te resignaste a tu destino, a lo que la vida y las decisiones tomadas te llevaron. Yo no puedo. Me he cansado de manipular, de forzar las situaciones, de ser yo quien siempre se jode sacrificando mis elecciones libremente. Me he cansado de hacer prelavados a trapos que jamás van a quedar limpios porque las personas somos seres limitados que obramos y tomamos decisiones que jamás pueden limpiarse sin la buena voluntad del grupo. Las guerras no las gana un solo soldado, no está el poder de cambiar las cosas en las manos de una sola persona. 

Alguien me dijo previo a la Navidad que el amor cambia a las personas. Me recordó a ti. Porque tú eras de ese tipo de opinión. Pensabas que el amor todo lo podía. Porque el amor que habitaba tu corazón, siempre encontraba el modo de sacrificarse en favor de aquellos a los que amaba. Yo no soy tan buena persona madre, no lo soy, por mucho que los demás así lo crean. 

La primera navidad que como predije no estabas, fue melancólica y triste, Pepe, los niños y yo en tu casa con papá. Envié a todas las personas que eran importantes para ti esa fotografía e intenté continuar con tu legado de rituales. Admiraba el modo en que siempre estabas pendiente de toda tu familia a pesar de ser tú la más pequeña... De veras que lo intenté. Al año siguiente mis ánimos estaban peor, no entendía cómo habían respondido a tu pérdida y dejado a mi padre tan de lado. No los puedo perdonar. Una parte de mi lo intenta porque comprendo la naturaleza del hombre. En esa misma naturaleza de ser limitado a sus propias emociones me encuentro... soy incapaz de perdonar. Admito que siempre me ha costado un poco eso de estar encima de los demás, pero ya sabes que estoy para todos los que me han pedido ayuda, soy como el viejo. Es por ello que me duele más lo olvidado que lo han dejado al no estar tú, porque él siempre estaba detrás de ti apoyándote, con su trabajo, cumpliendo su acometida de hombre, sin eso muchas de las cosas que hicistes por los demás no hubiesen podido ser. Y cuando llegan las fiestas que implican unión familiar todavía me cuesta más la sumisión a rendirme al perdón. A olvidar cosas que van ocurriendo, que me son imposible pasar por alto, no si son contra mi padre. Y mira que el viejo se ha puesto difícil y no hay un día que no me haga llorar porque paga toda su frustración conmigo. Me dice cosas horribles que a menudo me cuesta encajar porque cuando eso ocurre veinticuatro horas seguidas, trescientos sesenta y cinco días al año... hay que tener una paciencia de cojones para no desfallecer. Pero que nadie diga nada de él, porque ay... soy capaz de despellejar sin uñas a quien sea. Un día de estos me como hasta los codos... me he vuelto a morder las uñas mamá... por suerte como no tengo un puto € no hay peligro de que me enganche a fumar como antes. 

Las navidades pasadas, cuando la niña dejó al Titi y volvió a casa con los niños, recuperé fuerzas a pesar de saber lo dificil que seria la convivencia todos juntos. Fueron otras navidades sin ti, eso son las navidades desde que te fuiste. Pero buenas al fin, con la niña de nuevo en casa. Sin embargo esta Nochebuena... estaba en mi baño, mirándome al espejo, diciéndome que no podía más. Cada vez me parezco más a ti hasta en lo físico. Era como verte aquella noche en ese mismo baño diciendo que ya no podías más, que cada uno comiera en su casa y ya está, rota de impotencia. Así me sentí. Pero para mi no había nadie. Pepe que no se habla con la niña desde que está lo insultó, y hace bien, no le culpo aunque me gustarian que las cosas entre ellos se arreglaran. La niña que no se baja del burro y le pide perdón, ya sabes que ella siempre va a su bola y entiende el mundo a su manera y si éste no gira en la órbita apropiada, la suya, a ella le repampinfla. Papá que se pone de parte de Pepe en el tema, bueno... papá como para ponerlo ahora de árbitro. Lo mismo hace justicia, que coje una vara (literal) y nos hace correr a todos. Hace unos días me crujió la cara con el puto matamoscas, como te lo digo. Y no le puedo perder ojo de encima porque me da miedo que le arree un varazo a uno de los niños. Cuanta razón tenias y cuanto me cuesta llevarlo palante, aunque sin prometerlo sabías que nunca le dejaré. Últimamente que la salud no me acompaña tengo miedo de que me pase algo y dejarlo solo con estos... Que circo mamá... que circo de familia tenemos para diez que somos en casa. 

Me hundí. Cuando di de cenar a papá en mi casa renegando y cabreado. Cuando terminó de cenar poniendo pegas a todos, le puse la insulina y se fue a su casa, no se quiso quedar ni siquiera en la mía, así que me acosté. La niña había comprado y preparado la cena, y dicho que quien quisiera fuera y quien no que hiciera lo que quisiera... Pepe no iba a ir desde un primer momento, pero es que papá no consintió probar nada de lo que ella había preparado. Iván que no quería dejar atrás a su padre y le tuvimos que decir que las cosas de los mayores no deben afectar a los hijos. Así que Lucy y él se fueron a cenar con la niña y sus primos. Pepe que no estaba por decir ni mu y yo que estaba ya rota de toda la presión del día. Me metí a la cama y me tapé la cabeza. No podía más... pensé que ya saldría el sol al día siguiente por Antequera o por dónde cojones pudiera. Entonces volvió Iván y al ver que me había acostado dijo que se quedaba allí, le pedí que me diera tiempo, que iba a ser peor si se quedaba porque estaba empezando a perder el control. Lo estaba intentando con todas mis fuerzas mamá, doblegar la mente cuando tus propios pensamientos se te han revelado es muy duro, a veces imposible. Estaba sola batallando con todos mis demonios en ese lugar en el que nunca deseas que nadie te vea. Intentando no perder el control, pidiendo fuerzas cuando no quería  luchar más, solo dormir y ya. Entonces llega Carolina y me dice: venga tita que vengo por el ukelele, que dice mi madre que te des prisa que te estamos esperando para cantar villancicos. 

Cuando me di cuenta estaba en casa de la niña, en zapatillas, mallas un abrigo e tedy de cebra muy choni que me compré a principio de invierno y toaespelucá... ukelele incluido. Sí mamá... deben ser masoquistas o algo esta gente para querer que cante con música propia de acompañamiento. Pero si hubieras podido ver a tus nietos todos juntos en tu salón... ay mamá. Todos son niños para mi aunque Lucy ya es mayor de edad, es auxiliar de enfermería y quiere en este año si puede independizarse. Iván ha crecido una barbaridad, me saca toda una cabeza ya y cada vez que me abraza y apoyo la mía en ese pecho que va aumentando y forjando en el gym... pienso en cómo te sentirías al hacerlo tú. A las cinco de la mañana, los dos solos ya en casa, viendo una peli hablamos de ello, de cuando le cogias en brazos para ver los capitulos del "Equipo A". Decía Iván: "ahora tendría que coger yo a la abuela". ¿A qué no. Seguro que aunque te quedarás reventá lo cogias en las piernas? Como lo abrazo yo cuando se me deja caer encima en el sofá y ya no puedo con él... eso con quince años, miedo me da pensar lo que le queda por crecer, al ritmo que va. Me da que va a ser el más alto de toda tu familia. Dani también está muy grande, y bastante rebelde, pero es normal, le ha cogido una mala edad para la separación de sus padres y aun no entiende los porqués. Pero tiene un fondo mamá... tan noble, tan cariñoso cuando no está rebotaillo. Carol sigue siendo un fideo, le decimos la gambita del arroz. Es más linda y muy inteligente, lo pilla todo al vuelo y amarra más que nudos un marinero. Cayetana se parece más físicamente a la familia de su padre, coge muchas rabietas pero es normal, se ha criado prácticamente con la otra abuela. A mi me preocupaba mucho cómo le afectarían especialmente a ella los cambios, pero se adapta, es muy cariñosa y tiene el nombre de tu madre, siempre que la menciono me emociono. Aunque estoy como mi abuela, que para mencionar a uno, nos nombraba a todos antes, asi me pasa a mi ahora y ella siempre dice: "tita que soy Cayetana". Y luego está la bebé, así la llaman todos menos yo, que la llamo Mentito. Supongo que tener cuatro hijos en los tiempos que corren y en la situación de la niña es una locura. Lo es. Pero sabes mamá? Cuando Sacramento sonríe... eso sí que es una puta locura. Tiene la sonrisa y una picardía en la cara que lo ilumina todo.  Si la hubieras conocido... es lo más zalamero que hemos parido esta estirpe de mujeres. 

Pues ná... que cuando vi allí a todos mis niños, me pegué dos lingotazos de ron, volví a decirme aquello de: "mañana que salga el sol por Antequera" y saqué fuerzas de donde no tengo ni puta idea todavía. Aunque creo que tú si sabes de donde se sacan cuando se es madre. Cantamos hasta saetas... con eso te lo cuento todo. 

Hoy cumplirias 73 años... ojalá pudiera hacerte llegar estas palabras madre. Puede que seamos una de esas familias que se arruinan pagando luz en poner lavadoras, y que tengamos manchas imborrables. Bueno... nadie es perfecto, pero aquí seguimos. El legado de la sangre vive en tus hijas y los que se han formado dentro de nosotras, tu sangre corre por sus venas y a día de hoy siguen unidos como tú querías. 

Feliz cumpleaños mamá. 

Comentarios

  1. Hola linda.
    Siempre es complicado tener a todo el mundo contento y más cuando el pegamento que os une ya no está.
    Siento mucho las palabras que dices, los sentimientos que tienes.
    Sé que es duro, yo viví algo parecido.
    Mi familia es para mear y no echar gota, pero bueno, siempre encuentro (o intento) un motivo para reirme de mis mierdas y así tener el sentimiento de que controlo lo que me pasa.
    Espero que este año que entra, te de fuerza, ganas y humor para sobrellevar el día a día.

    Un besazo enorme guapa!
    Muaaaaaaa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rubia. Intento, como tú, poner siempre una sonrisa. En verdad no me cuesta nada hacer chistes de mis propias desgracias... Algo debía que tener bueno para afrontar tanta mierda.
      No es el mejor inicio de año. Pero como dice el dicho: mala hierba nunca muere... Aquí sigo😋
      Un abrazo!

      Eliminar
  2. Me ha gustado lo que has escrito a pensar, o quizás debido a, la tristeza que lo acompaña No sé, a veces creo que nos encargamos de llevar los fardos que nos legaron nuestros antepasados como si fuese una obligación. Sus recuerdos, sus rituales, todas esas cosas que quizás no significan nada para nosotros, pero que nos sentimos obligados a arrastrar como una cadena.

    A veces es bueno romper con todo eso, puede ser un peso que nos acaba por arrastrar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si te digo la verdad pese al sufrimiento, la tristeza y la renuncia a mi vida que he tenido que hacer. No siento que sea una obligación impuesta. Supongamos que esté fuera mi último comentario, Supongamos que hay un Todopoderoso a quien responder, Supongamos que preguntan si hice todo lo que quería... Pues no. No lo he hecho. He sobrevivido la mayor parte del tiempo, he aparcado mi vida en más de una ocasión por amor a otros. Pero Supongamos que me dieran la oportunidad de respetarlo. Lo haría casi con toda probabilidad igual, porque yo soy así de gilipollas. Al menos puedo decir que amo como nadie y me monto mis propios dramas como ningún dramaturgo de renombre.
      Ya sabes que soy de las que piensa que siempre se puede elegir. Lo que pasa es que somos humanos y yo se llorar y patalear en letras sin ninguna vergüenza mis elecciones desde que aprendí que no eran cosas incompatibles.😉😊
      Abrazos!!

      Eliminar
    2. me gusta tu filosofía de vida, creo que te conoces muy bien y sabes criticarte, pero también perdonarte.. no es algo que pueda decir todo el mundo :)

      Eliminar
  3. Hola Mento....cuanto dolor en tus letras y a la vez,cuanto amor...la pérdida de una madre....que dolor tan grande...y la primera Navidad sin ella....desgarrador....poco ánimo te puedo dar,solo decirte que se de ru dolor y se de tu tristeza....yo estoy pasando esa pena y duele,duele mucho.
    Un abrazo y que Dios nos ayude.

    ResponderEliminar
  4. Uff...cuanto dolor y cuanto amor a la vez....perder a la madre,la que nos dió la vida,la que nos amo como nadie,la que nos cuido como nadie....no hay dolor mas grande....te entiendo Mento....te entiendo mucho...estamos en el mismo dolor....que Dios quiera y pase pronto y la pena se torne en felices recuerdos.
    Un abrazo,no te olvido.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra tanto verte por aquí de nuevo. Hoy hace cinco años que falleció mi madre. Y de algún modo mi vida se atascó en aquella tarde. De hecho vivo su vida, llevo sus responsabilidades y he aparcado en cierto modo la vida. Mi padre está bastante impedido, mi hermana solo me tiene a mi, sus cuatro hijos también...
      Ya me conoces, no se elegir bien, o eso me dicen los que tengo alrededor. Pero no puedo ser quien no soy, y aquí sigo.... Con mis problemas , mis enfermedades, las luchas de los míos por seguir adelante todos juntos y el recuerdo de mi madre que aunque duela me da fuerzas.
      Te mando todo mi cariño y muchas fuerzas para superar lo de tu madre. Como me dijo una vez Militos: no sé es madre realmente hasta que no te falta la tuya.
      Abrazos!!

      Eliminar

Publicar un comentario

Escribe sin miedos.
Deja escrito lo que piensas. Las palabras liberan a las personas.

Lo más leído en la última semana: