Si de faltar se trata...

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“La caridad comienza en mi casa, y la justicia en la puerta siguiente.” 
(Charles Dickens)

Si de faltar se trata... si he de elegir entre una de las tres... 

Quédate con la fe. 
...y también con la esperanza. 

Pero no permitas nunca que la caridad me abandone. Aunque sea la menos gratificante de todas. Que nunca la indiferencia pese más que la implicación en aquellas cosas que creo justas, en aquello donde pierda la vida a base de instantes que no parecen llevar a ningún sitio. 

Te vi entre la gente esta mañana. En el más abrupto silencio, nadie podría haberte reconocido, nadie que no te busque... claro. Pero esa mirada no es fácil de olvidar cuando la cruzas. Me sorprendió tu actitud, y la mía. Me mantuve quieta, como quien intenta pasar desapercibida. Todo el tiempo te miré de reojo. Para mi sorpresa siempre te encontraba mirándome de frente. Es imposible disimular nada así. 

Esta nueva normalidad es una mierda. Todos allí con las mascarillas puestas, sentados, participando sin movernos del sitio. De pronto mi hija me dice al oído: "mamá solo se te escucha a ti". Le respondí como si nada: "bueno, estás a mi lado, normal que me escuches a mi". 

Pero la verdad es que nadie alza la voz en esos sitios. Siempre me he preguntado por qué. ¿Por indiferencia? ¿Por qué no saben que se responde? ¿Por qué temen cagarla? Tal vez solo sea que en esas situaciones todo el mundo hace como hacia yo esta mañana, intentar pasar desapercibido entre la multitud. ¿Por qué entonces alzaba la voz? ¿Me mirabas por eso?

Pensé en otro tiempo en que la fe lo era todo entre nosotros. Es curioso como siendo una misma se perciben de modo tan diferentes las cosas. Era tan feliz cuando me dejaba llevar. Nunca he visto tanta seguridad en una mirada como reflejaban mis ojos en tus pupilas, me sentía capaz de todo. 

Recordé los momentos difíciles, la negación imperante, mi despropósito de desear creer en la nada. La luz que se desvanecía por momentos en mi memoria tenía un alentador perfume de esperanza. La esperanza, siempre la esperanza. Tan imperecedera, estable, perpetua, capaz de dar siempre un último paso hacia delante incluso cuando el terreno desaparece frente a nuestros ojos. Parece la opción ganadora. Quizás porque es la más fácil de disfrazar, y ya se sabe lo mucho que nos atrae una puesta en escena a los simples mortales. Es una bonita forma de pasar el tiempo. Incluso de engañarnos.

Tú me enseñaste a mirar. No me quedó otra. Me diste una pésima salud y ninguna habilidad rítmica en las piernas. Aunque nunca deje de bailar. Con los años tengo la sensación de que mi enfoque se enturbia. Pero no es así, simplemente he aprendido a no perder el tiempo en observar aquellas cosas que no son relevantes. Por eso no podía dejar de mirar en esa dirección esta mañana, te confieso ahora que me sentí aliviada de que el ambiente fuera gris, de estar todos sentados y de que al levantarnos y encaminar mis pasos hacia donde estabas, ya te habías ido. 

Volví al camino de losas grises mal colocadas, a la glorieta del punto de partida, a la calle entre los cipreses donde el sol nunca luce tan brillante aunque golpee con toda su energía. En mitad de la comitiva de acompañamiento era una más, esquivando el dolor de los instantes que solo deberían acontecer una vez. Quizás entonces nadie aprendería esa lección. La necedad sería un flotador de colores tan llamativos y atrayentes que toda nuestra atención quedaría ahí... imposible pensar que más allá el mar es oscuro y frío. 

Al terminar Lucy y yo fuimos a la tumba de mi madre. Me sorprende la ausencia de dolor, la mente humana nunca deja de sorprenderme. Hice un rápido análisis a todas las visitas que recuerdo frente a ese nicho que ahora luce diferente y alberga dentro los restos de tres de mis muertos. Mis muertos nunca hablan. Saben que sería demasiado. Limpié el sitio con una toallita... sí... son la lacra medioambiental de este planeta, pero irónicamente son útiles en infinidad de acciones. 

Volviendo a las emociones y dejando a un lado la practicidad invasora... 

La vida es demasiado corta para tanto sinsabor. 

La caridad sólo hace felices a los buenos, yo... ya sabes... hago lo que puedo. 

Ni siquiera estoy segura de que tengas algo más allá guardado. Nunca lo hice por el premio, no creo en recompensas más allá de la paz de mi propia conciencia... y no siempre encuentro esa paz. Pero eso ya lo sabes, por eso me mirabas hoy. 

Así que si además de aparecer entre la multitud cuando menos lo espero sigues escuchando donde nadie me oye. Permite que nunca me canse de perder mi tiempo en favor de lo que pienso justo. Que si tengo que perder sea la fe con su alegría y la esperanza con su determinación. Pero no me quites lo único que tiene sentido en esta vida. Aunque me cueste, aunque me hiera, aunque por momentos sienta que me roba el instante y me frena. Porque sin el amor que proporciona la caridad, qué sentido tiene el autoconocimiento dentro de la raza humana. 


Comentarios

  1. Me parece un canto al amor..más allá de vicisitudes,de sombras,de anhelos postergados., Por sobre todo el amor.
    Me ha encantado leer este inmenso volcarte.
    Beso grande.

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    1. Bueno... Si viviera en otra época seguramente sería excomulgada, tachada de hereje o incluso quemada en la hoguera. Pero me enamoré de Él con dieciséis años. Y si me hubiese querido para esposa, hoy sería monja. Pero no ha sido así. Sin embargo el amor cuando es del bueno (por su parte) siempre está cercano. Mirándonos en nuestras debilidades de frente.
      Otro para ti😉

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  2. Sí, hace siglos habrías ardido en las hogueras, y aún hoy muchos te señalarían con dedos acusadores por dar otra versión.

    Tienes algo muy bonito dentro de ti, haces bien en creer en ello y defenderlo con el último aliento. Pocas cosas nos llevaremos, yo tampoco creo en las recompensas, pero lo que llevamos dentro es lo que nos hace mejores.

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    1. Lo bonito que hay dentro, si lo puedes ver... Felicidades... Porque eso es Dios.
      Las personas nos pasamos la vida buscando señales, queriendo creer en Algo más grande que nosotros mismos donde aliviar nuestra necesidad humana. Nuestra realidad más abrupta: el saber que somos caducos... Y buscamos dioses debajo de quienes buscar amparo. Pero el único Dios capaz de ello está en nosotros mismos. En nuestra experiencia de la verdad, en nuestra capacidad de razonar al Amor y ser capaces de administrarlo para que llegue a todos los demás. Esa es la verdadera caridad y sin esa base, sin la acción de expansión de ese Dios... Solo nos queda seguir buscando o quedarnos en un escalafón inferior de evolución.
      Yo así lo pienso😉
      Un beso.

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  3. Respuestas
    1. Thanks Rajani for your visit. I like your blog too.
      Greeting :)

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