Puya.

"Usted ha tenido que aceptar privaciones. Eso curte, conforma el carácter". (Libba Bray)

Es curioso, anoche me sorprendí a mi misma, me preguntaba por el día en qué dejé de hablar a mis muertos. Y justo allí, mi pensamiento saltó a la última vez que mis muertos, o los muertos de otros... me hablaron a mi. 

¿Qué es lo peor que podría pasar en un apocalipsis zombie? ¿Quedarse sin armas, sin alimentos, sin gasolina, sin Wiffi...? Según la niña, lo peor es que los zombis corran mucho... creo que algo así es lo me ocurre a mi, mamá. El dolor sigue corriendo a mucha velocidad por mi interior, debe hacer cortocircuito en algún doblez interno, alguna toma de contacto, algo, que me deja sin conexión real. Ya no oigo nada, tampoco veo nada, y lo peor es que he dejado de esperar, de buscar...  me he negado a ser encontrada. 

Te echo de menos, como tan solo se puede echar de menos a una madre. Ahora lo sé. Impera el dolor y la añoranza. Los mantengo a raya. No les tengo ni un ápice de piedad... si les permito respirar me tomarán la delantera, y no estoy para ir por detrás de ellos. Quizás por eso no hablo, no lloro, me mantengo en "off" y avanzo cerrada a cal y canto. 

La casa ya no huele a incienso, se nota en el ambiente que faltas, en los olores caseros... Aunque la vida sigue perfumando los atardeceres de azahar, no son aquellos perfumes que tú creabas. 

Esta mañana me he detenido un instante, inhalando el efluvio de los naranjos, casi pude viajar atrás en el tiempo, casi te veo asomar a mi camino de entrada con la mano en la cadera y esa sonrisa que ya nadie pone en mi vida... casi... 

La puya se hace presente, la veo cual icono que marca el punto de partida. Me catapulta al instante en que te vi mirar arriba y respirar (entonces solo te miraba yo) apretando fuerte las manos por ti sigo haciendo curtir el dolor. Solo hay un modo de conformar al carácter, a veces, es necesario cerrar  todo tipo de conexión. 

Te vas, te dejo partir en un para siempre. Doy al interruptor de apagado, fin de la comunicación para todos los muertos. 

Comentarios

  1. No sé si pueden evitarse esas conexiones Mento. Creo que forman parte de nuestra apertura espiritual, están. (otra cosa es que no queramos escuchar). Hay que dejarlos ir...aunque los pensemos,aunque los oigamos. Sin retenerlos.
    Es maravilloso lo que escribiste.
    Beso grande.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertas conexiones me hicieron pensar durante años que estaba como una pista cabra. Y quizás después de todo lo esté, jejej.
      La dejé ir en el mismo instante que el doctor dijo que ya no había vuelta atrás. Se lo dije a ella, no sé si pudo o no escucharlo, yo pienso que si, le dije que se fuera tranquila que yo me quedaba al mando. Luego estuvo resistiendo ocho horas más, pero yo ya había dicho todo lo que tenía que decir...
      Sin embargo, a veces, aunque me lo niegue, le escribo.
      Otro para ti.

      Eliminar
  2. A veces parece imposible seguir viviendo después de ciertas cosas, ¿verdad? Y sin embargo seguimos viviendo, nos adaptamos mejor o peor, nos inventamos excusas para seguir... Sé que lo harás, que seguirás caminando, pero lo harás sin olvidar... y eso es bueno, de verdad que lo creo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se vive, mejor o peor... Nadie se muere por nadie hasta que no le llega el momento.
      Yo no puedo inventar excusas para esto... tengo demasiadas responsabilidades como para meter algo más al saco.
      Sabes? Mi madre solía decir: yo perdono pero no olvido. Recuerdo discutir mucho con ella por aquella frase. Le decía que eso no podía ser. Luego una crece irremediablemente y te das cuenta que nada se olvida, ni lo bueno, ni lo malo, ni lo que perdonamos.
      Y sí, no soy de pararme, antes echo el hígado por la boca, que pararme, jejeje... Bruta que es una.
      Abrazo.

      Eliminar
    2. Es que el primer paso del olvido es el recuerdo... debes recordar primero lo quieres olvidar, luego debes recordar que debes olvidar... y así entras en un bucle del que no se puede salir ;)

      Eliminar
  3. Yo que paseo todos los días un rato entre ellos si reconozco que hablo solo con cuatro a veces solo tres pero siento como que si.

    Me imagino que al principio los operarios me miraban como un pirao.

    Ya no.

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No podría afirmar que escuchen, pero que se manifiestan sí. Y me la repampinfla lo que piensen los demás.
      Mira Erik, cuando era pequeña era una niña muy garita, veía gente que no decía nada, pero que estaban ahí, y que nadie veía. Como me decían que era por mi imaginación, ya no compartí nunca nada más.
      Con los veinte, volviendo de salir de la disco, veía todos los sábados un chico muy guapo en una esquina. Me miraba siempre, normal, yo le pasaba el escáner de arriba abajo. Me atraía mucho. Se lo conté a mi amiga, que me parecía raro que siempre estaba ahí, pero como más o menos era a la misma hora... En fin... Eso ocurrió varios meses, hasta que mirando con mi amiga su algún de fotos veo al chico. Le preguntó cómo se llama, Jorge, y le digo que ese es el chico que siempre está parado frente al súper y me mira al pasar. Y me dice que es imposible que será alguien que se le parece porque se había matado en marzo en un accidente de moto. Intenté informarme, y era cierto, en aquella justa esquina. Al siguiente sábado, al pasar se me iba a salir el corazón del pecho. Allí seguía. Aparqué algo más delante y me volví andando. Ya no estaba. Y en plan pirada del todo le dije: Jorge tuviste un accidente debes ir donde sea que se vaya. Y recé por él. No lo ví más. ¿Loca? Pues lo más seguro. Como un cencerro...

      Pero te digo una cosa, si se sientes en paz hablando con ellos, haces bien. Porque eso no perjudica a nadie. Y quién sabe... cuanto bien pueda hacer.
      Un abrazo

      Eliminar
  4. Hola Mento!
    Como se suele decir cada persona es un mundo, el duelo y la ausencia se puede llevar de formas diferentes. No me considero una persona muy espiritual, pero te contare algo, las cenizas de mi madre las deposite en el mar, justo delante de una pequeña cala a la que con marea baja suelo ir de vez en cuando. A veces estando en el agua yo solo he mantenido algún pequeño y corto dialogo, tu ya me entiendes...
    Mi madre ya falleció hace como 6 años, en ocasiones y sin pretenderlo me abandono a recordar detalles y vivencias, curiosamente lo que mas me gustar es recuperar imágenes y aspectos de mi niñez. Yo era eso que se solía llamar "hijo de soltera", me criaron entre mi madre y mi tía y desde luego no fue fácil. Supongo que es precisamente en esta etapa de madurez (53 ya es una edad...) cuando mas me doy cuenta de ciertas cosas.
    Disculpa si he divagado. Besos y feliz puente!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿Disculpar...? No amigo, no... Valoro mucho este modo de divagar.
      Mi madre hace ya cuatro años y medio... ocupar su lugar es lo más difícil que me ha tocado hacer en la vida. Dejó muy alto el listón.
      Y te entiendo perfectamente... Con la edad uno se detiene con más calma a experimentar emociones que la prontitud de la juventud no nos permitía.

      Fomenta esos instante. Yo los tengo aparcados, pero admito que hacen bien al individuo interno, ese que divaga constantemente dentro de uno.
      Un abrazo.

      Eliminar
    2. Hay personas -COMO YO- que no están dispuestas a borrar esa parte tan maravillosa de sus vidas, y optan por llevar consigo algo de él: un objeto especial, una fotografía...
      Suelo hablar a veces con las fotografías de mis padres, los echo de menos, ya no queda nadie en la familia para hablarme de las tremendas vivencias que pasaron en la guerra civil. Cuando una persona mayor muere es como si se incendiara una biblioteca llevándose consigo sus recuerdos.
      Besos.
      Borgo.

      Eliminar
  5. Hola Mento,
    A veces, ante la muerte de un ser querido, las palabras y el arte se convierten en el único medio para expresar lo que realmente sentimos. Un hermoso texto, muy conmovedor. La pérdida es dolorosa, la vida continua, pero que difícil sera asumir esos nuevos roles ante la ausencia.
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  6. Hoy acompañaba a mi madre a ponerse la segunda dosis de la vacuna y pensaba, no te vayas nunca mamá, cuando murió mi padre una daga atravesó mi corazón, pero sé que cuando muera mi madre esa daga lo rasgará irremediablemente. Creo que siempre hablarás con ella, no creo puedas cortar la comunicación, cuando murió mi marido hablaba con él y hasta creía sentirle.
    Le escribía cartas contándole todo, incluso en algunas cartas me enfadaba con él (hace poco hablé de esto en una entrada del blog) y hace unos años le escribí la última carta, cuando conocí a tu segundo argentino favorito.
    Espero que estés bien, Mento, porque veo que hace tiempo que no te conectas, deseo sea por las obligaciones que tienes y no por nada malo.
    Te envío un abrazo inmenso y sé que tienes mucha gente a la que recurrir, y que no me conoces mucho, pero de corazón te digo que si necesitas algo, aquí estoy.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Escribe sin miedos.
Deja escrito lo que piensas. Las palabras liberan a las personas.