BLOGUERA, CATÓLICA Y MADRE.


     No es fácil dar testimonio de Jesucristo en este medio que aún es tan desconocido y que muchos no aprueban. No es fácil hablar de Dios, compartir experiencias de fe cuando una es pecadora. Las personas tendemos a fijarnos antes en lo que aparentamos que en lo que somos. 

Antes en el mensajero, que en el mensaje. 

     Ayer, como en tantas ocasiones desde que hago esto, volví a sentirme juzgada, o por lo menos no comprendida. No hago esto por mi cuenta. Sí, lo hago con gusto en el Señor. Sí, dedico mi tiempo a ello con  actitud de servicio. Y sí, seguramente seré la menos indicada por mi falta de humildad y mi prepotencia que a veces aparece porque no soy Santa, aunque lucharé por serlo. Fui rescatada por la locura de la predicación, porque alguien en su momento, tan pecador como cualquiera pero con la diferencia de que había descubierto a Jesucristo. No se lo guardó para sí, si no que lo anunció como pudo, como supo y como Dios le permitió hacerlo. Gracias a ello yo soy una feliz madre de familia y he ayudado en el milagro de la vida junto a mi esposo, hemos servido a Dios y como puedo, con mis limitaciones, desde aquí y desde donde se me tercie siempre diré que Jesucristo es el Hijo de Dios y que tiene poder sobre la muerte y que todo el que crea este mensaje se salvará aquí y ahora.
     El evangelio de hoy me hace una vez más admitir que la casualidad no existe en esta batalla por mantener viva la fe regalada por Dios, que nada te la robe.

Te doy gracias Señor, porque nunca frente a mi necesidad me dejas en la tribulación sola a merced de mis enemigos.

ASI DICE EL SEÑOR:

«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.
«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. « Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.
Del Evangelio según Mateo 10,24-33


EL QUE TENGA OIDOS QUE OIGA.

Ah y hoy sábado ya sabeis...
ROSARIO BLOGUERO.


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Confianza.

Un día cualquiera.

Donde el instinto te lleve...