UNA FRÁGIL NAVIDAD.

    

     Basta ser solo un poco observador mirar lo que se monta por estas fechas para llegar a la conclusión de que podríamos catalogar la Navidad de muchas cosas menos de fragilidad. Al menos eso es lo que parece si le echamos un vistazo por encima. Lo primero los escaparates, madre mía, todavía no nos habían quitado las calabazas y los zombis y ya habían colocado los árboles adornados bajo las telarañas de la fiesta anterior del halloween. Convirtiendo la Navidad en otra más de esas fiestas consumistas que sufrimos a lo largo del año, una tras otra, para que no nos de tiempo ni de pensar. Que estrés. 
     Me gustaban más las navidades de antes, eran como más pausadas. Yo las recuerdo menos consumistas, más familiares y sin tanta "velocidad". 

        La Navidad es una fecha del calendario que me gusta especialmente, ya tenga dinero o no, salud o no, estén o ya no puedan estar las personas que han formado parte de mi. Hay quien afirma que las fiestas de la Navidad son tristes, imagino que es porque sufren de algún modo los síntomas de la soledad. A mi siempre me han gustado. Me recuerdan al inicio, y no solo del año. Si no a un inicio constante y permanente de oportunidades. Los comienzos son importantes, nos dan esa dosis de oportunidad en mejorar, de algún modo aprovechar el camino andando y empezar desde una nueva perspectiva. Claro que los comienzos parten de cero y la experiencia de nada es poco rentable. Por eso me gusta la Navidad, es como el pistoletazo de salida de un nuevo comienzo.

       Poder experimentar el amor más potente en la suave fragilidad de un Niño recién nacido. Descubrir que en esos ojillos que se abren al mundo está la confirmación de fe de un Dios que cree en su creación y que es capaz por amor de nacer de nuevo hasta en el corazón menos fértil. Dios no se cansa de empezar de nuevo cada Navidad, frágil, indefenso, pequeñito, necesitado...

         Estos días en que le siento recién nacido de nuevo en mi, Solo pido su Gracia para saber hacerlo mejor. Para no resistirme cuando me cuesta. Para no perder la esperanza cuando no salen las cosas como creí que debían salir. Para no perder la alegría del evangelio, para tener el valor y la ilusión presta a transmitirlo a quien pida muestras. Para no teñirme del desaliento que provoca la soledad de la cruz, antes de la resurrección. Quiero la oportunidad de poder mirarme con esos ojillos de recién nacido confiado que mira a su madre y descubre en ella todo su universo existente.

         Descubrir una frágil Navidad es el mayor aliciente a mi vida. Saber, ver, experimentar la grandeza de un Dios capaz de crear el universo conocido y por conocer y poder reconocerlo en la fragilidad de un recién nacido, es todo lo que necesito para cargarme de animo, para poder detenerme, no correr tanto, disfrutar de una pausa y seguir adelante con alegría.

              Y a ti, te deseo lo mismo.

Comentarios

  1. Anónimo23:52

    Amiga. Mentó, y amigos. Del. Blog, cada. Año. Que. Entra. Me. Da. Un. Yuyu


    Monse

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    Respuestas
    1. Pues animo Monse, cada año que entra es una oportunidad única que Dios nos regala.
      Un abrazo.

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  2. Para mi la Navidad es muy hermosa. Es saber que TODO UN DIOS SE HA ANONADADO SOLO POR AMOR!!!
    MUCHAS GRACIAS!!

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