SEGUNDAS OPORTUNIDADES. (Diario de una madre imperfecta)


    

      Es fácil caer en un falso "buenismo", creernos que estamos capacitados para asumir en todos los sentidos segundas oportunidades, pero cuando nos toca de cerca darlas y hay que arriesgar parte del circulo primario que consideramos lo intocable para uno mismo... 

...Ya varia... 

     ...Ya las segundas oportunidades se nos atragantan y como que descubrimos que no era uno tan bueno como creía, a mi por lo menos me pasa. Quizá sea que yo no mido con la misma vara que mi Padre me mide, quizá sea que es más fácil ser generoso cuando no has de compartir lo básico, lo tuyo, lo que cuesta soltar, lo que duele perder...

     Estas últimas semanas en España la sociedad anda revuelta con esto de el fallo del tribunal de Estrasburgo que supone, ademas de la excarcelación de terroristas, la puesta en libertad de los más sanguinarios criminales de los noventa. Los ánimos están calientes y no hay más que sacar la conversación en donde sea para darse cuenta de que a estos no hay quien les de una segunda oportunidad. Yo por lo menos no los quiero en la calle. No quiero en la calle a un hombre que ha violado y matado a unas niñas, no voy a dar nombres, todos sabemos que salen antes de cumplir la condena que le impusieron y que los especialistas dicen que salen sin reinsertarse y sin principios de hacerlo... Y yo, con dolor de mi corazón, porque no me gusta ser así, y no me gustaría sentir esto, tengo que decir que yo si me viera en la situación ... me tomaría la justicia por mi mano. Sería una hipócrita si dijera que los perdonaría, que merecen una segunda oportunidad. Porque pese a que se que es el camino a seguir y que si un asesino no recibe una palabra de amigo de nadie, si no siente que alguien apuesta realmente por él, jamás se dará esa inercia necesaria que le empuje al cambio, a la reinserción, al arrepentimiento... Yo, no estoy aún cualificada para ese derroche de caridad, pese a saber que es lo correcto porque me siento siempre perdonada por mi Creador, porque en Jesucristo tengo los brazos siempre abiertos de alguien que me abraza y me da una segunda oportunidad, aún así...Yo soy incapaz de darla a quien he sentenciado.

     Y es a este punto de mi falta de caridad donde quiero llegar para contarte el modo en que Dios comenzó a actuar en mi vida hace unos dos años. Mis hermana se fue a trabajar fuera con una amiga y al poco tiempo me llama y me suelta esa frase que tan bien me conozco y me hace estremecer y que las tripas se me suelten.
- Nena tengo que contarte una cosa... 
     Y ya el mundo me comenzó a girar a mayor velocidad, conozco ese tono y si a eso se añade el: Gordita tú que crees que debo de hacer?... Ya apaga y vamosno. Le había pedido a Dios tanto que pusiera en su vida un buen hombre, un hombre que la ayudara a asentar cabeza, que la ayudase a madurar y a ser feliz y ahora la niña me salia con esa. Se iba a vivir con un hombre mayor que ella, separado, padre de dos niñas, con un pasado enturbiado por las drogas y una vida de robos y delincuencia. No me lo podía creer, por un instante creí que iba a despertarme de una mala pesadilla, pero sabia que no iba a ser así, la conozco demasiado bien y solo escuchándola se lo importante que puede llegar a ser algo para ella y esto lo era. Me decía que tenia miedo, que no sabía como se lo iba a contar a nuestros padres, pero que estaba enamorada. Una parte de mi, la más egoísta, quería hasta zurrarla, quería decirle: pero bueno, tu eres gilipollas o qué? Es que no hay tios en el mundo en condiciones para que te tires de cabeza y sin casco a un pozo sin agua? Mi cerebro era una turbina de mala baba a punto de estallar, pero por otro lado sabía que si fuera al revés yo esperaría otra respuesta. Le dije que si se lo había pensado bien y estaba segura solo tenia un camino y era arriesgar. Intenté transmitirle toda la serenidad que pude fingir y animarla y le dije que no se preocupara que yo se lo contaría a mis padres, pero me dijo que esperara. Cuando colgó me dio tal crisis de ansiedad que me tuvo que llevar Pepe a urgencias. Estaba muy preocupa, muy cabreada y tremendamente desesperada, no entendía que demonios quería Dios decirme con aquello y por supuesto no estaba en disposición de querer entender. Mi niña acababa de salir de una mierda de relación y volvía a tirarse de cabeza a querer arreglar el mundo a su manera. No podía aceptarlo.

     Mi ángel de la guarda habló mucho conmigo en aquella etapa, me instruía sobre la importancia de creer en las personas. De esperar y de apostar por sacar de la dureza de un corazón devastado el aliento de Vida que Dios ha dado a las personas en sus orígenes, me hablaba del perdón, de la fe, de actuar y de ser sincera conmigo misma y con los demás. Y sinceramente, yo sabía que tenia razón, pero una cosa era dar una oportunidad a un pobre que pasa por delante tuya y otra quedarte con el pobre para ti y para siempre. Lo digo con un tinte algo sarcástico, pero de verdad que así lo sentía. No es lo mismo ser caritativo, que rendirse a la caridad sin limitaciones y yo no estaba preparada. 
     
     Pero Dios no se paró en mi falta de preparación, ni hizo oídos a mis quejas, sencillamente siguió adelante con su plan.

     Mi hermana comenzó a vivir con Titi, así se apoda mi cuñado, en su pueblo lo conoce todo el mundo, en el pasado robo, y anduvo tirado en la calle, arrastrado por las sustancias que consumía y por el ritmo de una vida que equivocadamente eligió. Su matrimonio se fue al garete y no pudo hacer de padre por las circunstancias que manejaron su vida en aquella etapa. Se metió en muchos lios y cometió algún que otro delito. Tocó fondo y encontró a Jesucristo de la mano de los evangelistas, en la ONG  BETEL quienes apostaron por él, le recogieron y le dieron la oportunidad de un nuevo comienzo, andaba ya reinsertado, apostando por seguir su camino alejado de lo que antes le había perdido y le había hecho perder...
     ...Y entonces mi hermana se cruzó en su camino con intención de salvarlo para siempre. Seguía sin querer creérmelo. Pero como dice el evangelio ¿que padre al que su hijo le pide un trozo de pan le da una piedra? Tenia mis reparos, no conocía a ese hombre, no sabia si estaba reinsertado, si estaba limpio de todo su pasado, si era el adecuado para mi hermana, pero si tenia claro una cosa, sabia que había en el corazón de mi niña, la conozco y se como ama su corazón y esa forma de entender el amor si merecía todo mi apoyo. Que yo saliera de mi egoísmo, de mis reparos y que apostara por esa relación y por ese nuevo miembro que iba a formar parte de mi familia. No sin miedo, no sin reparos, no sin aguantar un día tras otro esperar lo peor y ver a mi niña volver a casa derrotada. Aposté por esperar, por dar una segunda oportunidad a alguien que por mi misma nunca hubiese dado. Dios se sirvió de esta historia, de mi hermana y de su forma de entender el amor, de la historia de mi cuñado y de lo que fue antes, para que yo salga un poco de mi vanidad, baje y reconozca que verdaderamente el cambio siempre ha de empezar en uno mismo, en el modo en que nos demos a los demás, en que apostemos por ellos. Podemos terminar dándonos de bruces contra el suelo, pero si uno no lo intenta, por lo menos intentarlo, tampoco deberíamos de dictar sentencia sobre los demás.      

     Me sentí en ese momento en que Jesús invitó al pueblo a tirar la primera piedra contra la mujer mientras escribía en el suelo. Y veía mi nombre, Él escribía mi nombre y yo me siento agradecida de ser participe de ese momento y experimentar mi pequeñez y mi falta de caridad cuando creí tenerla. Uno es generoso cuando serlo es fácil, cuando ser caritativo es asumir grandes riesgos uno termina por ver lo camuflado que resulta estar nuestro propio egoísmo, que de pronto te asalta y te golpea y te deja kao.
     Cada día sigo apostando por esa relación. Es curioso, a veces mi cuñado se me acerca y me abraza y me pregunta: cuñaita tú me quieres? Y el alma se me doblega y me desarmo, porque de verdad que le quiero, admiro el modo en que ha redirigido su camino. Veo feliz a mi hermana y veo como van para delante como una familia y eso me hace que poco a poco se asiente en mi la confianza y la certeza de haber apostado al número ganador. Pero el miedo está ahí, no se puede disimular, porque amar duele, porque es sangre de mi sangre y carne de mi carne lo que he apostado en esta jugada y porque se cuanto vale mi niña y con cuanta fe juega ella su baza en esta partida.
     
     Todos necesitamos una segunda oportunidad, Dios nos la está dando continuamente. ¿Porqué no habríamos de darla nosotros, no solo a los demás si no a nosotros mismos? Gracias a Dios, yo, en estos acontecimientos que llevan mi vida estoy ganando mucho. Mi familia a crecido, a sido bendecida con un nuevo miembro y la vida se ha abierto camino aportándonos también a Daniel Jesús. Apostar por segundas oportunidades puede salvarte la vida, a mi me la está salvando y tengo una recompensa que bien merece todas las penas vividas anteriormente. Las que vivió su padre cuando estaba tan perdido entre drogas y delincuencia. Las que vivió su madre apostando por esta relación después de un par de cabezazos anteriores y la que a duras penas en un principio decidí correr. Porque se que si me hubiese ingeniado para hacer desistir a mi hermana, tal vez lo habría conseguido, pero el amor siempre se abre camino, siempre, aún cuando parece que no tiene sentido y que es una perdida de tiempo, merece la pena dar otra oportunidad
     La nuestra a dado como resultado esto, una nueva vida que está colmandonos a todos de felicidad.


Después de la experiencia vivida con mi familia, se que estoy más cerca de abrir mis círculos hacia nuevos horizontes. Al menos de saber con mayor certeza que cuando uno da una segunda oportunidad a alguien el primer beneficiado es uno mismo. 

     Estos días que tantas cosas escucha una sobre la justicia y donde cada cual la aplica como si fuera juez de oficio, por primera vez meditando en lo que comentaba al principio de esta entrada sobre que yo me tomaría la justicia por mi mano con ciertos individuos, he descubierto dos cosas: 
Una que puedo reconocer mi impotencia de darme al perdón hacia los demás por mi misma y otra, y la más importante, que se Quien tiene poder para cambiar, no solo el corazón mio, si no el de cualquiera por muy condenado que este y que ahora es el momento de mirar al Dios de la vida y pedir que nos ayude a todos según nuestras necesidades a encontrar el camino de la redención y ese camino tiene un nombre propio Jesucristo.




Comentarios

  1. Ufff que te digo yo aora gordita tas superao todabia estoi llorando y con un nudo en la garganta valla tas salio que bonito.Sabes que siempre soy la cabezota,la alocada,la que se arriesga en todo y echa toda la carne al asador sin mirar mucho las consecuencias pero no seria la persona que soy sin ese pilar que me apolla incondicionalmente, el que esta hay para recogerme y tenderme una mano cuando fracaso,el queme quiere( aunque piensa que no me lo demuestra lo suficiente) el que cuando estoy triste se pinta una sonrisa aunque no le apetesca y me have ver las cosas de otra manera,gracias a ese pilar de mirada verde que me gia en los dias grise le devo la mejor etapa de mi vida ( la etapa de ser madre de un hijo precioso y mujer de un hombre con un gran espiritu de superacion ) gracias por ese dia que te llame y decidiste segui siendo mi pilar y no mi hermana que como hermana me abrias llevado al camino facil.gracias por siempre estar hay tkm

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    1. Melona, solo te voy a decir una cosa: Desde que llegaste a este mundo, no he dejado de aprender a través de ti y estoy eternamente agradecida a Dios por no haberme dejado toda la vida siendo hija única.
      Y se acabó, jajaja, que esto lo lee mucha gente aunque no comenten y van a creer que me he pasado al gremio de los culebrones, te quiero petarda.

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  2. Gracias Sacramento por compartir. Un abrazo para toda la familia.
    Dios os bendiga siempre.

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  3. Me apetecía mucho Marian, pero no sabia si podía compartir por estar implicados otros en esta experiencia. Dios una vez más me demuestra que Él siempre hace los planes con sentido, hasta cuando no hay por donde entender lo que vivimos.
    Un abrazo.

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