Blog personal, donde cuento experiencias de la vida cotidiana en relación con Dios, con la familia y con los amigos. Si te apetece desconectar un ratito y descansar, conectaté a este blog, encontraras muchos amigos de los que seguro aprenderas algo bueno, como estoy aprendiendo yo.

ama

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Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas. (Dt. 6,4.)

viernes, 30 de noviembre de 2012

DANDO GRACIAS.




Un rato de oración en sequedad es como
un rato con Jesús en Getsemaní, así como una
oración sabrosa es estar con Jesús en el Tabor. En
las dos ocasiones estamos con Él. Y, ¿cuándo es
más amor…? Por ello no te marches de la oración
cuando sientas el escalofrío del Calvario, la soledad de la muerte de Cristo o el desamparo de
Getsemaní, ya que allí está Jesús. Búscale donde
esté y como esté, que si perseveras, como los
Apóstoles en Pentecostés, al fin le hallarás.
Trinidad sanchez Moreno. (18-8-73)



     El día de ayer fue uno de esos que yo suelo llamar de escrutinio. Porque es fácil dar gracias a Dios cuando todo parece marcar bien, o por lo menos los acontecimientos son afines a lo que uno piensa que está bien. Es cuando llega el sufrimiento, cuando uno se enfrenta a la situación que no puede dominar y tener bajo control, cuando el verdadero escrutinio empieza y uno puede probar su fe. 
     A mi me cuesta, no voy a decir otra cosa. Me agarro con fuerza a Dios, porque se es lo único que se mantiene en pie cuando todo se desmorona a mi alrededor, lo he visto pasar otras veces. Todo a fallado, las personas, los acontecimientos, yo, al final solo Él ha quedado. Así que por muy duro que sea el momento presente, me sujeto con todas mis fuerzas en un abrazo a Él y solo entonces se que todo terminará pasando, mi dolor, mis miedos, mi impotencia y hasta mi rechazo a aceptar una cosa u otra.
     Mi padre sigue bien, va respondiendo bien, doy gracias a Dios por ello. Por que soy muy consciente de que no depende de nosotros, ni siquiera de un buen cirujano que uno quede bien o que te salven la vida. Cada día mueren muchas personas que no lo merecen, buenas personas y en circunstancias que resultan a menudo injustas. Pero lo cierto es que todo está dentro de un plan de amor, que por falta de entendimiento ni comprendemos, ni muchas veces llegamos a aceptar o incluso a querer comprender. Porque el dolor, el sufrimiento, es algo que desde pequeños nos marcan como malo. Cuando a veces, es el único camino de la salvación y es un regalo en nuestras vidas, un don del cielo que nos da la oportunidad de descubrir a nuestro Creador aquí y ahora. Poder aprovechar ese descubrimiento aquí en esta vida, es un verdadero regalo del cielo del cual no muchos  pueden llegar a ser depositarios.
     Anoche ya en casa, cuando todos dormían ya y después de haber estado un rato con conectada con Pepe, todo pareció ralentizarse, el silencio por fin llegó y solo escuchaba mi corazón aún acelerado, mis pensamientos lejos de la aceptación frente al sufrimiento. De nuevo estaba allí, en Getsemaní, pero no reconocía el momento porque yo no podía decir como Jesús que se hiciese la voluntad de mi padre. Yo estaba como una niña caprichosa quejándome de la circunstancia. Pidiendo fuerzas porque me siento sobrepasada, pidiendo, pidiendo y quejándome a un mismo tiempo sobre el peso de la cruz que me ha tocado vivir. Y comprendo entonces que no puedo cuestionar la sabiduría de un Ser superior. ¿Como puedo creer que algo ha fallado en los planes que Dios ha decidido en mi vida? ¿Acaso el mismo Dios que ha creado la vida, el universo con cada una de sus diminutas e infinitas partículas dentro de las cuales entro yo, puede equivocarse en algo dentro de tanta perfección creada? Pues no. Llego a la conclusión de que el fallo no viene de Él. De que quien fallo soy yo porque algo se escapa a mi razonamiento, al modo en que yo llego a procesar y creer algo. Entonces miro atrás en lo que ha sido mi vida y especialmente en lo que ha sido desde que conozco a Jesucristo. Y los hechos me demuestran que Dios nunca estaba equivocado, que siempre han salido bien las cosas y que era yo quien las veía de diferente modo.  Ser consciente de ello, crea paz y serenidad en mi. Se que volverá a pasar lo mismo, que Él actuará, me hará comprender algo que ahora me falta y de pronto toda la situación cambiara y ya no dolerá tanto, podré enfrentarla con otra actitud y descubriré una vez más cuan equivocado es mi planteamiento de las cosas. Y lo más importante: que no estoy sola, que quien me ha creado a su imagen y semejanza, sigue cuidándome, mejor de lo que yo cuido a mis hijos. Porque he salido de Él, de por quien todo es. ¿Como puedo entonces pensar que el momento que enfrento no me viene bien, que no es justo? Un padre, y quienes lo somos podemos entenderlo mejor, jamás quiere nada malo para sus hijos. A veces por circunstancias de la vida los padres tomamos decisiones que hacen sufrir a nuestros hijos, pero que al fin son necesarias para protegerlos y para que crezcan. Pues la única diferencia entre Dios Padre y nosotros es que Él nunca va a equivocarse en las decisiones que toma. 
     Así que anoche, después de un día de escrutinios del cual saco otra experiencia más de mi vida. Terminé dando gracias a Dios por lo mucho que me dolía el alma. Por lo mal que me sentía y por todas las dudas e inseguridades que siento. por los acontecimientos de mi vida que no me gustan y que me ponen al limite. Porque todo es un conjunto de cosas que me llevan a descubrirlo a Él. Y cuando en medio del caos le veo, es una sensación, es algo que siente uno que no se puede expresar con palabras. Es saberte y saberle y es como un lenguaje distinto, especial, único. Doy gracias a Dios por cada uno de los acontecimientos que me han llevado y que me siguen llevando a ese momento y le pido con todas mis fuerzas que me ayude a no rechazar nunca la cruz que me recuerda y me ayuda a volver a ese instante en que me quedaría para siempre.


jueves, 29 de noviembre de 2012

MOMENTOS.

Estos q ves son mis pies. Llevo horas viendo la misma imagen, desde q llegué a la sala d espera d este hospital no he visto otra cosa. No puedo dejar d pensar en lo lejos q a veces puede estar nuestra cabeza y nuestro corazôn d ellos. Los pasos t llevan a tu destino, pero cuando tu corazón aún no ha llegado q lejos te quedas. Cada uno tiene libertad d elegir su destino final, el mio es Jesucristo, pero aún no he llegado a Él. D hacerlo el corazón no seguiria acelerado como si estuviese en una plena carrera por alcanzar una meta cuando llevo horas aqui parada.
Estoy esperando saber si mi padre es capaz de despertar despues d q le operen, los medicos llevan años posponiendo esta operación, hasta hoy.
Si mi corazón estuviese anclado ya a su destino q fácil seria poder decir: hagase tu voluntad.  Ante la cruz hoy q lejos veo la meta.
Mis pies siguen aqui, en su sitio, en el destino establecido para este momento. Mi corazón está tan lejos. Esta en quirofano con mi padre, está junto a mi brother Arcen, está con la pequeña Beli.

Padre ayudame a poder decir de corazón q sea tu voluntad. Pero también ten en cuenta mis necesidades humanas, estas q me hieren y me detienen a medio camino y por tu Hijo Jesucristo ayudanos en estos momentos.

BUSCANDO LA VERDADERA ESPERANZA.




La vida es nostalgia, y la nostalgia es apetencia de aquello, en lo cual nuestro ser busca
encontrar su llenura. (15-9-74)

¿Por qué no encuentran los hombres llenura en sus esperanzas? Porque no esperan a
Dios, única llenura del hombre.(17-4-70)
Trinidad Sanchez Romero. 


Que en mi instante de angustia Señor, sea capaz de mirar hacia ti y dejarme llenar por tu amor. No permitas que el miedo me envenene el corazón. Ni que la adversidad del momento presente, enturbie el recuerdo del instante en que me he sentido tan amada por ti.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

¿A QUÉ HUELE EN CIELO? Donde nadie me oye.


¿Te has parado alguna vez a pensar si puede el cielo oler a algo?

Yo creo que si, lo pienso cada mañana cuando despierto a mis hijos. Mi pequeño es el más cariñoso se me abraza y se acurruca entre besos y arrumacos. Entierro mi nariz entre el hueco de su cuello y la clavícula y lo percibo. Ese olor suyo tan peculiar, que me renueva y revive llevándome a un lugar de sensaciones indescriptibles. 

Sí, el cielo debe de oler así o quizás a algo que se le parezca mucho.

¿A qué crees tú que puede oler el cielo?



martes, 27 de noviembre de 2012

EL AMOR QUE TE PUEDE SALVAR.




     Cuando uno ama, por regla general espera ser correspondido, si no con un sentimiento igual, al menos parecido. Y por regla general cuando no es así se sufre. Nuestras expectativas se desmoronan frente a nuestros ojos y el amor se convierte en otro sentimiento en nosotros que en lugar de dar felicidad, nos hace sufrir como un cosaco. Ese es el tipo de amor que impera en nuestra sociedad actual. 
Te amo porque me amas.
Te amo porque soy feliz amándote.

     En cambio cuando el amor no es aquello que esperamos, el desamor se encarga  de amargar hasta el último suspiro. Ese es el amor que hoy nos enseñan, en el cual nos apoyamos, cimentamos nuestra felicidad en él. Y corremos el riesgo de perderle en un solo impulso. Porque no es un amor verdadero. 

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño.
(1Cor. 13,11.)

     Esto nos recordaba San Pablo en la primera epístola a los Corintios refiriéndose al amor verdadero. Ese amor que cuando llega y se experimenta nos hace sentirlo y comprendedlo con la mentalidad de un ser adulto, superior. Con la capacidad de seguir amando frente a la adversidad. Solo existe un amor con la garantía de no cambiar. Un amor inalterable, inagotable, que contagia como un virus y te inmuniza frente al desamor y al egoismo. Solo hay un amor que al experimentarlo rompe todos los prejuicios y nos cambia la forma de amar, de esperar, y de apoyarnos en los afectos.

 Ese amor tiene un nombre: JESUCRISTO.






lunes, 26 de noviembre de 2012

CON LA ALEGRÍA DE UN NIÑO


     Yo nunca fui una niña muy alegre, aunque eso deberían de decirlos los que compartieron esa época conmigo. Yo al menos tengo la impresión de que no lo fui. Me veo a mi misma como aquella pecosa con gafas, bastante insegura e introvertida. Tan perfeccionista que en muchas ocasiones me quedé con ganas de hacer cosas por miedo a no dar los resultados que yo creía necesarios. En la pubertad todo comenzó a cambiar, entonces pensaba que eran avances de la edad, hoy con la experiencia de lo vivido se que era algo más. Jesucristo comenzaba a entrar en mi vida y una puerta a la alegría comenzó a abrirse. Me volví más segura y mucho más extrovertida. Sin embargo y pese a que me fui convirtiendo en una jovencita bastante alegre, siempre he tendido a la melancolía. Me hice una mujer, todas mis amigas comenzaron a despertar ese instinto alegre y maternal,  menos yo. Seguía siendo algo rarita. Nunca me gustaron los niños, no puedo decir otra cosa aunque suene mal. Pero curiosamente siempre caí bien a los peques y me han perseguido y me han buscado. Fui catequista varios años y los pequeños querían todos estar en mis grupos por que se divertían mucho, aunque a mi seguían sin gustarme. Desde entonces nada a cambiado, aún no me gustan, ni los míos, que ya manda huevos. Así que cuando no tengo más remedio que estar con niños, me transformo, me convierto pequeña como ellos e intento aprovechar el momento para divertirme. Ser de nuevo niña genera una alegría en mi que no se como explicar. 
     Hace poco más de un año estaba en un bache difícil de mi enfermedad. Entonces posiblemente ya nos conocíamos,  porque yo andaba por aquí ya escribiendo. En aquellos días buscaba en mi un resquicio de alegría que me ayudase a encontrar salida a mi situación. Pero no encontraba nada, ni siquiera en mis propios hijos que ya se estaban comenzando a acostumbrar a verme apagada. Fue entonces cuando mientras rezaba el rosario, sentí que se me pedía abrir un nuevo blog. Posiblemente conozcas el blog de Pecas PEQUES Y PECAS no tenia mucho interés en escribir y montar un blog dedicado a los pequeños, no podía quitarme de la cabeza que a mi ni siquiera me gustan. Pero se cuando se me pide hacer algo de lo alto y comencé. Al principio no lo hacía con mucha gana, pero me servia como terapia para enfrentar mis muchos momentos de angustia dentro de mi depresión. Y pensé que ese era el fin que Dios tenia con él para mi. Seguí publicando. Hoy las cosas han cambiado tanto, que de nuevo con una sonrisa en los labios, tengo que reconocer que es una tontería subestimar a Dios. Pedía volver a sentir la alegría de un niño, poder disfrutar de momentos sin más y volver a reír con mis hijos. Hoy gracias a Dios y a la iniciativa de obedecer y abrir el blog de Pecas tengo muchos momentos de esos.
     Te cuento todo esto porque creo que puede ser un buen momento para que te lances tú también ha hacer eso que estas pensando, quizá ya desde hace algún tiempo. La cosa más insignificante en la voluntad de Dios se vuelve un arma de salvación. Evangelizar en la red es algo relativamente nuevo, un as que la Iglesia comienza a utilizar. Una puerta de comunicación inmensa donde los católicos  podemos dar testimonio y compartir nuestras experiencias de fe. 
Cuando comencé el blog de Pecas, lo último que pensé fue en cuantas sonrisas y momentos de placer me daría. Durante un periodo tenia miedo, porque soy muy inconstante y las visitas comenzaron a dispararse teniendo un abundante seguimiento. Comenzaron a llegarme email de personas que pedían material para trabajar con los niños, solicitando tal y cual catequesis o dibujos, me asusté. Pero pensé que merecía el esfuerzo por Jesucristo. Seguí. Hoy mis hijos y yo disfrutamos de ese blog como algo más de nosotros. Mis hijos me ayudan a buscar  cosas interesantes. Compartimos y realizamos casi todas las actividades que se publican y lo pasamos muy bien. A veces incluso publico las cosas que realizamos. Ser bloguera hoy para el publico infantil es un trabajo más que me llena y me da momentos de alegría, pese a que siguen sin gustarme los niños. Pero cuando me convierto en Pecas, siento la alegría de un niño, la experiencia de compartir a Jesucristo y sus enseñanzas. Poder vivir la fe de pronto un poco como ellos, es algo que merece la pena los muchos esfuerzos que tengo que realizar para llevar al día actualizado el blog. 
     Así que te animo si aún no tienes blogs a experimentar la alegría de compartir a través de uno tus experiencias de Dios. Y si ademas necesitas ayuda para ello te ofrezco los conocimientos que tengo para ayudarte a hacer uno y comenzar. Anímate  serás de los más beneficiados.

sábado, 24 de noviembre de 2012

MI REY.


SOLO TU ERES MI REY. 
Ante Ti me desarmo y me rompo y mi razón se deshace en deseos tan solo de sentir. 
Mi vanidad y mi orgullo no conocen otro nombre que no sea el tuyo, Jesucristo 
y frente a él toda resistencia pierdo y me hago pequeñita para que Tú me recojas luego.
Mi Rey, mi Amado, mi Hermano... 


Abrí a mi Amado,
pero mi Amado se había ido de largo.
El alma se me salió en su huida.
Le busqué y no le hallé,
le llamé y no me respondió.
Me encontraron los centinelas,
los que hacen la ronda en la ciudad.
Me golpearon, me hirieron,
me quitaron de encima mi chal
los guardas de las murallas.

Yo os conjuro,
hijas de Jerusalén,
si  encontráis a mi Amado,
¿qué le habéis de anunciar?
Que enferma estoy de amor por Él.
                 

     (Cant. 5, 6-8.)




jueves, 22 de noviembre de 2012

POLÉMICA SERVIDA.


Que curioso, ¿no?
Recién sale a la venta el libro "La infancia de Jesús" de Benedicto XVI y ya tenemos en la calle la polémica servida. Tiempo les ha faltado a los perseguidores de la Iglesia para comenzar a sacar de contexto frases del libro.
Tranquilidad, miren ustedes, no se nos escandalicen. Que cada uno en su casa monta el Belén como mejor le va. Con mula, si mula, quitando el buey de en medio o con el buey junto al Niño como hago yo. Quizás con el caganer tan escondido que ni se le ve el culete, o como yo que ni lo pongo. Todo sea ya dicho.
Pues ¿sabes lo que yo digo?

Que no hay nada más escandaloso que ver a un Dios rebajarse a la condición humana por amor. Verle despojado, ultrajado por los golpes de nuestros pecados y reducido a ser un despojo humano para ser luego clavado y matado en una cruz. Eso le han hecho al Hijo de Dios. No le han quitado la vida, como bien ha dejado Él mismo dicho la ha dado con gusto por cada uno de nosotros y con ese sacrificio nos ha abierto las puertas de la reconciliación del hombre con Dios Padre. 

La cruz.
La cruz, es escandalosa.
Por que es el signo que deja de manifiesto aquello a lo que todo hombre ha de aspirar y muy pocos desean para sus vidas. Amar hasta la cruz duele. Por eso no solo rechazamos parecernos a Jesucristo, rechazamos conocerle y para ello rechazamos ese símbolo en nuestra vida que nos recuerda que cuando yo solo pienso en mi, Otro es capaz de pensar en todos y en cada uno.
Y por ello la hemos quitado de en medio, borrado de los lugares públicos donde su presencia no nos dañe la vista recordándonos nuestro pecado.

Pues cuando este año pongas el Belén no te pares a preguntar si la mula y el buey tienen sitio o no en el conjunto. Mira la cara de ese Niño en pañales y piensa que ese es Dios mismo. Que después de crearte, ha tenido que venir a tu casa y nacer más pobre que tú ahora con la crisis. Y no bastante con eso, se ha dejado matar clavado en una cruz. Con la esperanza y la paciencia de un Padre que cree que dando ejemplo al hijo que somos tú y yo, podemos encauzar nuestra vida por el buen camino. 
Y luego de pensar en esto, pon donde te de la gana la mula o el buey, los dos o ninguno. Verás como entonces no te parece tan escandaloso que vayan diciéndote que ha dicho o escrito el papa que no había en el portal ni mula, ni buey.


miércoles, 21 de noviembre de 2012

PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARÍA.


Entra la preciosaVirgen,
Serenísima María;
Limpia más que las estrellas,
Cual el sol resplandecía.
Diego Cortés.

martes, 20 de noviembre de 2012

EL ANILLO DE LA SERENIDAD.

Un rey convocó a la corte a todos los magos del reino y les dijo: “Querría ser siempre un buen ejemplo para mis súbditos. Presentarme siempre como un hombre fuerte y seguro, sereno e impasible frente a las vicisitudes de la vida. Me ocurre a veces que me encuentro triste o deprimido por una mala noticia. Otras veces una alegría imprevista o un gran éxito me ponen en un estado de sobreexcitación anormal. Todo eso no me gusta. Me hace sentirme como una brizna que lleva el viento de la suerte. Fabricadme un amuleto que me proteja de esos estados de ánimo y estos cambios de humor”.


     Uno tras otro, los magos se echaron atrás. Sabían hacer amuletos de todas las clases para los incautos que se acercaban a pedirles ayuda, pero no era fácil engatusar a un rey. Y a un rey que, además, pretendía un amuleto de efecto tan difícil.

     El rey estaba a punto de estallar de ira, cuando se adelantó un viejo sabio que dijo: 

     “Majestad, mañana te traeré el anillo que buscas. Cada vez que lo mires, si estás triste te pondrás alegre y si te encuentras nervioso, podrás calmarte. Simplemente bastará que leas la frase mágica grabada en el anillo”.

     Al día siguiente, el sabio volvió y, en medio de un silencio general, ya que todos tenían curiosidad por conocer la frase mágica, alargó el anillo al rey. El rey lo miró y leyó la frase grabada sobre el aro de plata: “También esto pasará”.

     Recuerda que ninguna cosa ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.


lunes, 19 de noviembre de 2012

¡¿COMO ESTÁN USTEDES...?!



¡BIEEEEEEENNNNN...!



¿Cuantas veces respondimos de niños y de no tantos niños esta pregunta con un bien multitucional?
Muchos ya lo sabéis y seguro que tú si tienes más o menos los 40 lo lamentarás y sentirás como yo. 
MILIKI el tercer y último payaso de la tele nos dejó ayer. Parte indispensable de la niñez de España de los 70 y 80. ¿Quién no ha reído con ellos, ha soñado, ha cantado y a deseado tener una roja nariz de payaso? ¿Quién de nosotros al ser padres no ha enseñado a sus pequeños aquellas canciones de: Hola don Pepito, hola don José, Susanita tiene un ratón, la gallina Turuleta y muchos más.
Hace dos décadas que enterré a mis abuelos, hoy siento una tristeza parecida, es como enterrar un resto de aquella niñez que ya no vuelve y que quedó atrás convertida en recuerdos.



En casa de mis abuelos veía con ellos Había una vez un circo. Mi abuelo José daba unas carcajadas impresionantes, lo recuerdo como si fuera ayer. Solo se sentaba a ver las corridas de toros y los payasos de la tele. Así se les conocía entonce. Todavía recuerdo el día que se compró en casa la primera tele en color y  de pronto aquellos payasos parecían más vivos y alegres con sus largos vestidos rojos.  Ver el espectáculo en color no se olvida. 
Mi abuelo era muy cuchufletas, creo que hubiese sido un buen fichaje para el circo . De pequeña se ponía a cantarme todas esas canciones y encima las acompañaba de coreografía  si tenían y si no él se la inventaba.  Cuando fui creciendo ya me daba vergüenza cuando mi abuelo seguía cantando y haciendo el payaso delante de mis amiguitas. Hoy lo hecho de menos. ¿Qué no daría yo por un instante volver a uno de aquellos momentos y verlo cantar y bailar? Después de todo con el tiempo descubrí que yo había heredado ese síndrome payasil.

Miliki se fue ayer, Dios lo tenga en su Gloria.
Gracias por hacer tan feliz y ayudar en una educación sana de valores a tantos niños de mi generación y de otras hasta el día de hoy.

Te dejo con dos de sus canciones, mis favoritas. Una porque me recuerda  a mi abuela Cayetana que siempre nos la cantaba en la cocina dándonos la mano antes de darnos la tostadita de aceite y azúcar a mis primos y a mi. Y la otra porque era la que más cantaba con mi abuelo, poniéndose un pañuelo en la cabeza y haciendo de sirvienta a su manera. Que payaso eramos.

sábado, 17 de noviembre de 2012

CON LA CONFIANZA DE UN NIÑO.


     El año pasado por estas fechas estuvimos de convivencia de transmisión con la comunidad en Carmona en un convento con las dominicas. Los niños siempre se lo pasan bomba en las convivencias, los sitios preparados para retiros espirituales que frecuentamos y los diferentes conventos son para ellos como un mundo nuevo que explorar y descubrir. Como son pequeños, esos días se convierten en exploradores y siempre los han tratado con paciencia y cariño allá donde hemos estado. El año pasado en Carmona el convento se encontraba sobre la necrópolis  romanas y las reformas del convento dejaban ver las catacumbas desde el recibidor. Las monjitas contaron la historia a los niños y fue algo que les gustó mucho. De lo que yo no fui consciente hasta el último día que Iván me lo refirió. Era del miedo que los niños pasaban al pasar por el pasillo desde el que se veían las catacumbas  y de que lo pasaban en grupo todos los peques juntos, desde que un adulto gastando una bromilla les había dicho que allí estaban todavía los muertos enterrados. 
     Todos hemos sido niños con esa desbordante imaginación que nos ha subido la adrenalina ante lo desconocido. Así que imagina como pasaron el fin de semana los niños, toda una aventura aquella zona del convento.

     Pues bueno, aquello hubiese quedado como una más de esas anécdotas que nos quedan después de cada convivencia con los pequeños. De no ser porque anoche volvió a surgir en casa el tema y descubrí otra historia que no conocí en su momento. Y que me dio luego mucho más para meditar. Pensé en lo fácil que es con el modo de ver de un niño poder poner toda la confianza en Dios. Me basta ser testigo tan solo de una pequeña conversación de mis hijos, para poder mirar atrás en el tiempo, y querer volver a sentir como sentía cuando era esa pecosilla de rojo de la foto. Cuando uno es pequeño no cuestiona tanto aquello que dicen los mayores y uno tiende a confiar. Que fácil seria pues aceptar así, como un niño la palabra de un Dios Padre. Que fácil se volvería de pronto cada uno de los momentos con sus acontecimientos buenos y malos de nuestro día a día.

     Vivimos en una parcela en las afueras de mi ciudad, en una urbanización de propietarios que cada vez es menos campo y hay más construido pese a que aún es ilegal construir. Tenemos mil quinientos metros de huerta de  naranjos y nuestra pequeña casa de noventa metros está al fondo. Un camino de unos setenta metros lleva a la casa desde la cancela de la calle. Cuando cae la tarde y oscurece, hay que ser un poquito valiente para venir de visita, je,je, mi camino de entrada solo está iluminado junto a la cancela de la calle y ya arriba con las luces que están por fuera de la casa. En el promedio está oscuro, y no es acto para cabecitas asustadizas. Pues ayer Lucy acompañó hasta la cancela a Francisquito el amiguito de Iván y luego subió sola. Iván se quedó en el porche mirando, cuando Lucy llegó a su altura le preguntó:
     - ¿Hermana a ti no te da miedo?
     - Sí que me da, pero hay que ser valiente. ¿Tú no te acuerdas lo que nos dijo la monjita en las catacumbas? pues cuando te de miedo piensa en eso, en que Dios siempre está a tu lado y verás como ya no te da tanto miedo.
     Siguieron hablando los dos, yo estaba poniendo la lavadora con la oreja en la conversación. No conocía la historia y me sorprendí mientras la escuchaba. Me sentí bien por la lección que mi hija sin saberlo acababa de darme sobre la confianza en Dios. Pensé en cuantas veces en mi vida personas conocidas y también extraños me han anunciado la salvación en Dios, me han anunciado su amor y me han señalado a Jesucristo como camino al Padre. ¿Y cuantas veces lo he creído? Y de hacerlo ¿cuanto me ha durado esa confianza? También si esos hechos habían servido para algo bueno en mi vida o la vida de los que me rodean. Que diferente es cuando se acepta con la confianza de un niño. 
     Por lo visto durante la convivencia en Carmona, Lucy acompañó a su hermano a los aseos y cuando volvió los otros niños no estaban donde habían dicho que los esperarían. Tenían que pasar por el recibidor del comedor desde donde se veían las catacumbas y como era de esperar les daba miedo pasar. Se ve que una de las hermanas dominicas los estaba escuchando y se acercó a ellos dirigiéndose a Lucy. Le preguntó porque tenia miedo y cuando la niña le dijo el motivo , la monjita le habló de Dios, de como Él siempre está junto a nosotros y cuida de todos. Le contó que cuando tuviese miedo de algo pensara en ello y se enfrentarse a su propio miedo sabiendo que Dios estaba con ella y que así podría descubrir como es verdad que Dios siempre nos ayuda porque está a nuestro lado. 
      Escuchar un año después a mi hija contarle a su hermano estas cosas, me llena de tranquilidad como madre y de esperanza. Que mi hija sepa enfrentarse a su miedo, al menos a este tipo de miedo sabiendo que Dios es quien le da valor (dicho textualmente por ella) Pues...Es motivo para mi de dar gracias a Dios precisamente por ello, por haber puesto aquel día a esa hermana en ese momento de la vida de mi hijos y manifestarse a través de ella en ese acontecimiento. Por hacer a mi hija confiar en la palabra dada por una monja. Por hacer que el tiempo y otras circunstancias no borren de ella la confianza que ese día puso en lo que aquella hermana le confió sobre la omnipotencia de un Dios que nos custodia y nos protege.
     Escuchar a mi hija, me hizo pensar en como era yo antes de hacerme mayor, en como soy ahora. Desnudó esa falta de confianza que tengo, que todo lo razona y lo quiere comprender en una cabeza tan pequeña comparada con lo que es la fe. Uno puede esforzarse en creer, pero tener fe es una Gracia que Dios nos da para poder vivir en la confianza de que Él es ese Padre bueno que nunca deja de mirarnos y protegernos. Realmente si uno no acepta esto como un niño, la fe se marchita y no crece como desea Dios que sea para que tengamos verdadera vida en Él y en el conocimiento de quien Es. Para que vivamos en la confianza de saber que siempre está a nuestro lado velando y protegiéndonos aún cuando las cosas nos parecen marchar tan bien.


miércoles, 14 de noviembre de 2012

DE VUELTA.

Foto
Edvard Munch

A veces el dolor y el sufrimiento hacen trinchera frente a nuestras puertas y nos toman como blanco de sus embestidas con el único propósito de abatir nuestra esperanza y hacernos caer en la desesperación, en la apatía. En ese abismo desde el cual uno ha de comenzar el difícil reto de levantarse de nuevo con la sensación de no tener fuerzas para ello.
Hay ocasiones en las que nuestras puertas se blindan con la fe y son in abatibles. Pero si algo tiene este enemigo de la fe es que no tiene prisa, acecha, a veces como quien no está o existe. Y a la primera oportunidad que ver una pequeña rendija, se nos cuela con una violencia brutal que no siempre podemos parar. A veces por más que queramos, nos abate y nos derriba y desde abajo que diferente se ve todo. Esa es su ventaja y sabe como aprovecharse.

Pero tú y yo tenemos un aliado en esta batalla, una compañera de trinchera, la fe. Puede que sea pequeñisima, más incluso que ese pequeño grano de mostaza del que nos hable la biblia. Pero el regalo de la fe lleva un sello inscrito, posee una garantía  la de la experiencia. 

Si te has sentido alguna vez amado por Dios, por muy breve o leve que haya podido ser esa experiencia, la tienes. Todo lo que uno experimenta a lo largo de su vida queda marcado, eso es lo que nos va haciendo crecer en sabiduría,  las experiencias de la vida se componen de todos esos momentos que vamos viviendo y sacando conclusiones de ellos.  
Con la fe pasa algo parecido. Una vez que se entrega, una vez que la experimentas, por muy pequeña que sea la porción recibida, te hace sentir el amor de Dios, te ayuda a comprender quien eres y para que has sido creado. Con un acontecimiento exclusivo llega a tu vida y de esa experiencia ya nadie te puede arrancar. Es eso lo que hace a lo largo del combate recuperar fuerzas aún cuando uno cree que ya lo tiene todo perdido. Basta mirar un momento atrás y aprender de ese instante en que descubriste el amor de Dios. Esa experiencia vivida, con ese acontecimiento tan marcando en tu vida, es como el estandarte, como la bandera en la batalla, con solo verlo recuperas aliento para seguir.

Estos días yo me siento un poco así. Herida de tristeza. Haber tenido a mi hombre en casa me hace ser consciente de lo mucho que le necesitamos, tanto los niños como yo. Me descubre que cada vez menos soy esa mujer independiente  que huía del compromiso, de la dependencia, que no quería contar con nadie y que tampoco necesitaba a nadie. Ahora soy otra mujer muy diferente pese a ser la misma. Y la realidad de mi familia, la ausencia en nuestra casa y en nuestros días de Pepe me hace plantearme muchas preguntas que más que ayudar dinamitan mi fuerza interior, dinamitan mi fe, y amenaza con abrir fisuras en el bloque solido que debe ser toda familia. 

He sido llamada a mi vocación de esposa y madre. Una de mis prioridades es mantener unida a mi familia como pilar solido en medio de esta sociedad tan desvalorizada y donde la familia tradicional es como un espécimen en fase de extinción. Casi todo lo que rodea a las familias es amenazador. Desde la dichosa crisis hasta la última de las leyes que imponen en nuestra culturas tan modernizadas. Pasando por todas esas cosas que ya conocemos todos que debilitan a las parejas y alejan la confianza y la complicidad de los padres con los hijos y viceversa.

Como decía al principio de la entrada, ando herida como de muerte por la embestida que la distancia me ha dado. Cuando el lunes llevaba al aeropuerto a Pepe sentía que la vida se me iba con él a cada minuto que se aproximaba el momento de la despedida. Mientras circulábamos por la autovía Pepe le hablaba a mi primo Carlos que venia con nosotros, sobre lo duro de estar separado de la familia y yo que iba atrás, me enjugaba las lagrimas intentando que no se notara. En ese momento Pepe dijo algo que me catapultó a tres años atrás en mi pasado con una violencia devastadora y que me enfrentó a un momento en mi vida en que veía con total claridad la mano de Dios en nuestra familia. Fue cuando Pepe se quedó parado y solo yo trabajaba. Recuerdo sentir el amor de Dios en aquel acontecimiento que nadie comprendía a nuestro alrededor. Pepe dejaba un puesto de trabajo fijo para atender a los niños y dedicarles más tiempo. Cosa que yo como madre no supe enfrentar porque daba demasiado valor a mi trabajo. En aquel gesto de Pepe aprendí cual era como padres nuestras prioridad, antes de dar un futuro a nuestro hijos, y era el darles un presente con al menos uno de sus progenitores en casa a su total disposición. Cuando en el coche escuché a Pepe decir a mi primo: "Los dos años que he estado parado en mi casa han sido los mejores de mi vida. Porque pude atender a mis hijos y estuve con ellos en el colegio, asistiendo a las excursiones, a las actividades y estuve en casa todo el tiempo encargándome de las cosas de la casa y de ellos."
Escucharle decirlo fue como volver a sentir ese impulso de vida dentro de mi de aquellos días en que me sentía tan afortunada de tener a Pepe en casa disfrutando de una experiencia como padre que no todos los papás pueden vivir con sus hijos pequeños por culpa de la vida laboral.  Experiencias como esa es la que hoy me hace aguantar frente a las envestidas de la tristeza, de la distancia, de necesitar a mi esposo a mi lado y de afrontar cada día con él en la distancia.

Estoy de vuelta, sí, herida pero en absoluto muerta. Porque soy una de esas afortunadas personas que pese a sufrir como el resto de todo hijo de vecino, tengo la gran fortuna de haber experimentado la misericordia de Dios para conmigo. De poder experimentar su amor incluso en las cosas que me hacen sufrir y que por mi forma de ser me quitan la vida.
 Doy gracias a Dios no solo por estos tres días que nos ha regalado de estar en familia, también por permitir el dolor de la separación. Esta situación de distancia que con el tiempo pasará a formar parte de esos momentos de experiencias que enriquecen nuestro conocimiento del amor de Dios y de descubrir la providencia de un Padre Omnipotente que todo lo puede y lo permite por y con amor.


viernes, 9 de noviembre de 2012

VUELVO EL MARTES.

     Aquí ando, je, je, aguantando el tipo.
    Iván en casa, anoche empezó con fiebre, bien comenzamos el día de cumple. No se si es el resfriado que ha pillado de estos incasables días de agua (y de los chaparrones a las horas criticas de entradas y salidas del cole) O del ataque de nervios que tiene con la llegada de su padre. El caso es que la noche ha sido un poco larga, gafes del oficio de ser madre. Cuando me he mirado al espejo esta mañana he querido morirme, estas ojeras no las tapa ni una buena base de maquillaje, que desastre. Ay Dios mio...
     En fin, vengo a decirte que vuelvo el martes, el pc estará fuera de servicio hasta entonces. También a pedirte una oración por mi y los míos.  Nos quedan tres días buenos por delante de pasar en familia, falta nos hace. Pero yo no puedo dejar de pensar en lo que me espera el lunes con los niños cuando de nuevo Pepe tenga que coger el avión de, uf. 
     La cruz siempre es dolorosa por muy pequeña que sea, aunque sea como un pequeñisimo chinito que se cuela en el zapato, mira que molesta. Pero sin ella cuanto podemos perdemos. Bueno, hay personas que la llevan a cuesta y no entienden su verdadero significado, eso debe de ser aún peor. Entender el sentido de la cruz y tenerla, después de todo, es una bendición del cielo que nos acerca a poder comprender el milagro de la redención. 

Te dejo con una de mis canciones favoritas, no se si es muy apropiada a la entrada, a mi me gusta mucho. Siempre la canto cuando ando algo agobiada, era la  manera en que antes solía evadirme por cortos espacios de tiempo de mi agobio. Ahora suelo rezar, pero te confieso que cuando como esta noche estoy al limite de mi naturaleza mortal, la tarareo mentalmente deseando hacerla real, je,je.

jueves, 8 de noviembre de 2012

QUIEN ESPERA DESESPERA. Diario de una madre imperfecta.

Sala de espera del aeropuerto o área de negocio con el hombre de pie mirando hacia fuera de la ventana de la torre de control Foto de archivo - 5341744

     A 30 horas de tener a mi hombre en casa, ando como si me me hubiese tragado   un alíen en el desayuno y comenzara a crecerme por dentro. 
     Madre del Amor Hermoso, cuanta razón tenia mi pobre abuela cuando me decía que nunca había visto a nadie tan impaciente. Eso porque no llegó a conocer a mis hijos. Después de dos meses sin Pepe en casa, esta semana va pasando a cuenta gotas. No se cuantas veces al día Iván me pregunta cuando falta quitando siempre de en medio el día que transcurre, aunque me lo pregunte nada más abrir los ojos por la mañana. 
     Luego dicen que los pantanos en algunas zonas de Andalucía están dejando ir agua porque estan al 100% de su capacidad. Al limite ando yo, con la capacidad saturada y mermada con estos dos que me van ha hacer reventar. Ahora comprendo lo que mi madre ha debido de pasar conmigo y la velocidad que siempre he llevado por alcanzar lo que venia después.
     Se que debería estar contenta, mañana Iván cumple ya seis añitos y Pepe va a estar en casa hasta el lunes por la tarde. Tengo todo lo que una mujer de mi edad puede desear en la vida y necesitar para ser medianamente feliz si no es muy exigente. Todo lo básico lo tengo gracias a Dios cubierto. Sin embargo me embarga la tristeza, estos días  no me deja ser yo misma, con mi forma alegre de enfrentar el momento. No me reconozco, ya te digo, debería de estar contenta. Hecho tanto en falta a Pepe, tenia tantas ganas de que al menos pudiera encontrar vuelo para estar en el cumple del niño. Tengo tantas ganas de verle, pero lo único que me apetece es llorar. ¿Puede entenderse? Yo no lo entiendo, me encuentro al limite de mi capacidad para fingir que todo va bien por dentro y que estoy bien. No se que me ocurre, ando como en una obra de teatro interpretando. En el fondo tengo tanto miedo a venirme abajo, a romper a llorar cuando le vea, a que toda mi necesidad de tenerle en casa con nosotros estalle y se haga visible. 
     Así que aquí ando, entre consagraciones, novenas y oraciones, pidiéndole a Dios fortaleza para aceptar el día a día tal y como tenga que ir llegando y dando gracias. Pues a pesar de todo, no dejo de ser consciente que tal y como esta el panorama, Dios no para de bendecirnos. 

lunes, 5 de noviembre de 2012

DESPEGANDO ...OTRA VEZ.



Está permitido hacerse un ovillo y empotrarse en un rincón. 
También está permitido sentirse mal... 
...Y creer que la situación puede durar bastante.
Está permitido llorar, sentirse pequeñito, y hasta cabrearse.
Pero cuando llega la luz, si la ves...
... Es obligatorio ponerse en pie y despegar.


jueves, 1 de noviembre de 2012

NOCHE DE TERROR.

terror

     Que rabia me da tener que ser testigo de estas noticias. Anoche la noche de halloween se ha cobrado en España tres muertos y dos heridos graves. ¿Era de esperar algo así?...

     La macro fiesta que se celebraba ayer en el Madrid Arena, un habitaculo para 10.000 personas. Donde se ofertaba una fiesta de noche de terror, donde la juvetud tenia que ir disfrazada para la ocasión se dieron todos los requisitos, desde mi punto de vista, para que la noche terminase precisamente con el cuadro propio y literal de terror. 

    Ahora la policía especializada intenta averiguar quien fue el causante de encender al parecer una bengala dentro de uno de lo pasillos del recinto. Donde el pánico se apoderó de la multitud y se produjo el efecto embudo donde tres chicas han fallecido por paro cardíaco debido al aplastamiento y otras dos luchan por su vida en el hospital. Ahora comienzan las investigaciones para ver si se cumplian todos los requisitos de seguridad. Ahora comentan que el numero de asistentes se podia haber incrementado en más de 5000 personas. Ahora, ahora... 

     Ahora ya es tarde para lamentarse. 

    ¿Qué se puede esperar de una fiesta donde hay tantísimo joven junto? Un numero desorbitado de juventud, con alcohol y otras drogas y encima en un ambiente de noche de terror. No quiero parecer radical, pero no puedo pensar en otra cosa que no sea lo satisfecho que puede estar hoy el maldito satán, sus expectativas seguramente se han cumplido. Y es que nuestros jóvenes están continuamente expuestos al peligro de lo desconocido. ¿Qué se puede sacar de bueno de una fiesta donde se celebra el culto a la muerte, a los espíritus y al lado oscuro de la magia y el satanismo? ¿Como hacer entender a nuestra juventud de los peligros que pueden correr si son participes de este tipo de eventos? Es duro lo que voy a decir, pero a veces las personas solo aprendemos a base de experiencia. Es necesario pasar por una cosa así para ver de una puñetera vez la verdad que tenemos delante de las narices. Yo lo digo por propia experiencia. Muchas veces en mi vida tengo la verdad delante y no la veo ni aún cuando me golpea de lleno a la primera, necesito más de un impacto para que me haga reaccionar.

     Hoy veia en casa mientras almorzabamos las noticia, yo no ponia mucho cuidado en lo que decian, pero Lucy me hizo poner atención cuando la oigo decir:
       -Mamá mira, eso pasa por ir a celebrar una cosa tan mala, yo se quien tiene la culpa de que pasen esas cosas.
     Me quedé alucinada siguiendo el noticiero. Ahora todo el mundo busca un culpable. Pero que lejos están de encontrar las verdaderas causas.

      La juventud ha de divertirse, yo no digo lo contrario. De hecho yo era la joven más juerguista y gamberra que te puedas imaginar. Era en mi juventud una cabecita loca que me apuntaba a un bombardeo. Pero siempre tuve muy claro donde me metía  Yo jamas me hubiese metido en un botellón o una macro fiesta con este sentido. En mis tiempos ya se fomentaba este tipo de fiesta de terror, a mi siempre me dieron yu-yu. No porque fuese asustona. Todo lo contrario, siempre desde pequeña he tenido mucho conocimiento de lo que las fuerzas del mal pueden hacer  en las vidas de las personas de una forma muy sutil. En ese aspecto nunca me he dejado engañar. Nunca me gustó estar en grupos donde se hizo espiritismos, ni ouija, ni me gustó la puñetera noche de halloween. Una cosa es que me guste el genero de terror en el cine y otra muy diferente es exponerse a ser participe de gilipolleces donde se corren riesgos, a veces desconocidos para los participantes.

     Pues eso, ya pasó otro año el halloween de los cojones, lo digo llena de rabia y de indignación. Llena de impotencia por ver el premio que se lleva dicha noche en mi pais. Bueno eso y tantas cosas funestas que habrán pasado y que no albergamos a conocer por los medios. A veces es mejor quedar como padres reacios y austeros y obligar a nuestros hijos que perderles  Al menos mientras ejercemos autoridad sobre ellos. Entre las heridas hay una menor de edad. Yo no pretendo juzgar a nadie como padres, no me atrevería  ya que yo soy una madre novata y tan inexperta. Pero creo que se nos escapa el control de nuestros hijos muy pronto. Demasiado pronto los dejamos ser como el resto y desgraciadamente a veces los resultados son tan nefastos como los que nos han dejado esta noche de halloween.

UN GRAN VATICANO EN CADA PEQUEÑA FAMILIA.


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