MARTES SANTOS DE LLUVIA EN DOS HERMANAS.

A ti, Señor me acojo:
que jamás quede yo defraudado;
libérame,sálvame,pues tú eres justo;
atiendeme, ven corriendo a liberarme;
se tu mi roca de refugio, la fortaleza de mi salvación;
sí, tú eres mi roca y mi fortaleza.
Dios mio, librame de la mano del malvado,
de las garras del criminal y el violento;
pues tú eres mi esperanza, Señor,
mi confianza desde mi juventud, oh Dios.
Desde el seno materno me he apoyado en ti,
tú eres mi protector desde el vientre de mi madre;
en ti he esperado siempre.
(Salmo 70,1-6.)

Otro Martes Santo de lluvia en el barrio de las Portadas. El Cristo de la Pasion y Nuestra Señora del Amparo vuelven a quedarse sin recorrer las calles de Dos Hermanas.

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