Manual anti-miedo.



"Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa". (Sun Tzu)


Intento decirlo lo más suave que puedo... no se si va a salirme.
Ya me conoces. 
Impulsiva, visceral y dicen que inteligente. Yo solo llego a considerarme astuta.
Por eso no me he lanzado a escribir en caliente.

No puedo cuando estoy en caliente evitar replicar a aquellos que, seguro con mejores sentimientos y valores que los míos, intentan sembrar paz, amor, armonía; en un mundo hostil donde lo último debería ser el ojo por ojo. 

Ya sabes lo que pienso yo de esto. 
Escribo manual anti miedo. Por no poner manual anti terrorista. 
Porque si lo hago la única imagen que me viene a la cabeza es lo que hacen ellos cuando aniquilan a los que consideran infieles y contrarios a lo suyo. Fusilamientos, decapitaciones masivas sin un ápice de misericordia y lo muestran con orgullo en redes de telecomunicaciones. 

Y el resto tenemos que mirar hacia otro lado si el estomago no te da para ver tal aberración contra la dignidad del ser humano, el valor de la vida. Y encima si dices lo que sientes, lo que te provoca, lo que harías, te tachan también de terrorista? 
Yo los empalaría a todos. Y te pido perdón a ti si te escandalizo con mi actitud. Pero es que yo no soy santa, y seguramente tampoco mejor personas que muchos de esos asesinos. Pero yo al menos reconozco lo que soy y no me escondo y digo lo que pienso y asumo el peso de mis palabras que hablan de lo que mi corazón no puede contener dentro. 

Esto es como el bullyng escolar. 
El terrorismo se da cada vez más en nuestras sociedades. ¿Y quien tiene la culpa de esto? ¿Los malos porqué no conocen el amor? ¿Los buenos porqué no saben mostrarlo de un modo coherente?

El buenísmo se ha asentado en nuestra vidas. 
Con todas esas leyes impuestas de civismo que intentan hacer una sociedad digna. Con un manual que imparten en los colegios,  una serie de normas de comportamiento que cuando se analizan a fondo se contradicen con leyes superiores que luego aplica la justicia.  

¿Y tengo yo que callarme lo que pienso? ¿Dejar que otros eduquen a mis hijos desde sus puestos de qué? 
Me niego.
Ellos, los que imponen el miedo, viven amparados en leyes que permitimos. Se camuflan entre nosotros, vienen a nuestro barrio, al colegio de nuestros hijos, comparten tus actividades en el club social del barrio. Y un día, que solo ellos conocen salen con su radicalismo impuesto y decidido y te revientan sin piedad. ¿Y tengo yo que perdonarlos? No. Lo siento.

En verdad no lo siento, a mi no me sale hacer el payaso y ponerme una sonrisa que no manifiesta el sentimiento que llevo dentro.

Se que el odio se combate con amor. 
Se que Dios me dice, ama al prójimo como a ti mismo. 
¿Amar a mi enemigo, al que arranca la vida de mis entradas también, Señor? 
Y Dios me dice: "Yo te daré fuerzas para amar a ese también. Te doy el ejemplo de mi Hijo". 
Pero a mi no me sale. 
A mi solo me sale decir a Dios. "Si con mi vida pudiera parar tanta injusticia, si mi vida sirviera para frenar estas aberraciones contra el ser humano y contra Ti, te la daría a dolor ahora, en este momento (y Dios que me conoce como nadie sabe que no es prepotencia lo que le ofrezco, que sé la devuelvo si la quiere, a dolor y sin resistencia) Pero no me pidas que perdone al que no tiene compasión, porque ni puedo justificarlo, ni me sale perdonarlo". 

La misericordia es obra del Espíritu del Dios. Yo aún no he alcanzado la santidad de espíritu para ello y no puedo manifestar algo que es mentira en mi persona, que no siento, aun sabiendo que sea lo correcto y que existe.

Puedo evitar convertirme en alguien como ellos. Puedo contener mi dolor, hasta mi rabia, o mi sentido de entender la justicia. Pero si vienen a quitarme la oportunidad de mi vida por la fuerza, no rehusaré ejercer mi derecho de legitima defensa, yo no pondré la otra mejilla. Porque sé perfectamente que me está pidiendo Dios a mi en concreto. Honestidad. 

En la sociedad que nos movemos por desgracia hay muchos modos de sufrir terrorismo. Pero la peor de las imposiciones de esta lacra es la tibieza y el modo en que lo hemos dejado acampar en nuestras vidas como algo normal. 

Porque a excepción del radical que por desgracia en España recién sufrimos. Hay tantos matices, como malicia puede albergar la conciencia humana. 
A mis hijos siempre les digo lo mismo en términos de ser sometidos frente al que impone la fuerza. Ya sea en modo de acoso escolar, ect...

El violento solo tiene un modo de ser frenado cuando el entendimiento ha perdido la baza, si no tienes donde escapar con seguridad... Ser más fuerte que él y atizar antes con todas las fuerzas que te de tu instinto de supervivencia (.)  

Yo llevo cuarenta y dos años rigiendo mis pasos por ese consejo que me dio mi abuela. Y jamas he matado a nadie. Daré cuenta de mis faltas a Dios que con infinita paciencia me acoge en mi debilidad. Amaré en la capacidad de mi conocimiento de su amor. Seré todo lo honesta que mis principios me permiten. 
Pero no esperes leerme que amaré a mi enemigo si este viene a imponerse radical sobre mi, por que mi vida no se la cedo a nadie por la fuerza. Y la capacidad de perdón, aún no es un carisma que poseo, la Gracia no me ha sido dada aún para ello. 


Comentarios

  1. Hay armas de muchos tipos, pero hay una con la que no solemos contar: la comunicación. Igual que un cuchillo, puede servir para salvar vidas o terminar con ellas. Los terroristas son seres inhumanos. Los hay que matan con pistolas, bombas, furgonetas y también los hay que matan con la palabra. Quizás los que matan comunicando son los más peligrosos, porque lo hacen sin que parezca que hacen daño. En todo caso, son terroristas.

    Sobre el perdón. Una cosa es la gracia de perdonar y otra el olvido. El perdón debería venir precedido del arrepentimiento. Cuando perdonamos a quien se enorgullece de sus fechorías el perdón sólo nos sirve para sacar el amargor de nuestro corazón. No puede haber olvido, porque quien nos hizo más y se jacta de ello, volverá a hacer lo mismo tarde o temprano. El olvido sólo puede llegar a nosotros cuando sabemos que quien nos hizo daño se duele y retuerce de dolor por sus acciones.

    Ánimo y adelante! Saludos Mento :) - Néstor-

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    Respuestas
    1. "Una cosa es la gracia de perdonar y otra el olvido".

      Ves? Por eso me gusta leerte y escuchar siempre lo que tienes que decir. Sabes como comunicarlo con esa precisión que todos podemos entender.

      Gracias Néstor por tu comentario, no solo por el bien que me haces a mi. También por el que hagas a quienes entran y leen.

      Un abrazo grande para ti y la familia.



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