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RESISTENCIA.


"Uno de los peligros de la disciplina es que el sistema adquiere más importancia que los seres humanos que están dentro del sistema. La disciplina se convierte entonces en un sustituto del amor; y es a causa de la vaciedad de nuestros corazones que nos adherimos a la disciplina. La libertad no puede surgir jamás a través de la disciplina ni de la resistencia; la libertad no es una meta ni un fin que ha de lograrse. La libertad se encuentra en el principio, no en el fin; ni tampoco ha de encontrarse en un ideal remoto". (Jiddu Krishnamurti)

Ayer alguien me preguntó si me estaba muriendo.
Al principio me quedé algo así como retenida en un estado de pensamiento transcendental. Mi primera respuesta inicial, fue responder que no.
Claro que no me estoy muriendo.
Al menos literal e inminente. Y pensarlo me hizo darme cuenta de que realmente si lo estoy. Muriéndome.

Constantemente nos precipitamos hacia el ocaso de la vida, es una garantía, y aunque a menudo y por etapas de la vida cueste más o menos, si te paras a pensarlo es lo más hermoso que tiene vivir. Saber que vas a cascarla.

Salia en las noticias hace dos día los científicos hablando sobre la regeneración celular, la búsqueda siempre de alargar la vida, la ambición de la inmortalidad que el hombre se supone que alberga como mayor exponente de sus anhelos. Otra vez más, yo debo ser anormal.
Seis personas viendo la misma noticia, cinco, comentan y están de acuerdo en que sería un gran logro si fuera viable. Yo me quedo a cuadros. Ser inmortal???? ni de coña.
Imagina vivir siempre en este estado.

Ya tengo una vida inmortal, la del espíritu.
Y aún no sé como va a ser.
Imagina tener que vivir eternamente con el lastre de la carne. Con las limitaciones del ser aquí, aunque no fuésemos mortales.
Que no ostias! Yo ni de coña firmo.

Y me da por aportar mi opinión y mis razones. Y decir que si a mi me dieran la real oportunidad entre vivir eternamente y morir en ese mismo momento, sin duda elegiría la segunda.
Nadie me comprendió. Es más me dijeron que no tenia sentido lo que estaba diciendo.
Vaaaale. Pongamos que se pudiera realmente elegir. REALMENTE... Digo, NO.

No me entienden, y me pregunto si va a servir de algo decir lo que tengo en mente. ahí va, lo suelto.
- ¿Creéis que quien se suicida realmente lo hace porque no desea vivir?
La respuesta es unánime. Que yo no soy normal.

Po´vale.
Seré un extraterrestre.
Y sigo eligiendo la segunda opción.

La cuestión no es vivir más. Es la capacidad de vivir mejor. Vivir el instante. Sin miedos, o con ellos, vivirlos. Tomar elecciones, acertadas, equivocadas. Y encontrar sentido al cumulo de momentos que se nos han permitido vivir en la fabrica de la vida. Somos máquinas perfectas. Y nos resistimos al absurdo de funcionar en la dirección equivocada.

Saber esto, me alivia hoy.
Hace dos meses mi madre se encontraba luchando la ultima de las batallas de esta vida. Y a mi hoy me rompe el alma, el corazón, las horas, las ganas, me rompe y aún así si tuviera la oportunidad de elegir optaría por la segunda opción.

La Verdad solo tiene marcada una dirección. Caminamos hacia ella, aunque algunos parecen ir dando vueltas sobre ellos mismos y sus cegueras. Pero al fin todos estaremos en el mismo punto de llegada, o quien sabe si de salida a la eternidad. Algún día dejaremos de buscar para simplemente ser. Yo vivo en esa esperanza y la fe me alimenta.


Mientras no queda otra que resistir. Porque lo que está claro es que morir, gracias a Dios, moriremos tarde o temprano.


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