1000 FACES... Y EL TIO QUE VENDE LA MOTO.




“Estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para los demás, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos.” François de La Rochefoucauld

Y en las redes sociales, se concentra el mayor de los desfiles de disfraces.

Seguramente si mi abuela viviese y hubiese conocido esto de las redes sociales, me habría dicho al respecto: Mentito, mira como publicas y te dirán quien eres. 

Llevo unos días un poco inactiva en mi perfil de facebook. Apenas si entro. Motivo: hastío.  Y una dosis elevada de conocimiento del limite de mi paciencia. 

No conozco una sola persona que tenga red social, a la que no haya escuchado ni una sola vez quejarse de sus contactos. No importa en que modo usemos nuestro perfil social y el uso que demos a nuestro espacio. Ya sea para la evangelización, como hago yo aquí en Bloguer, para compartir momentos con familias y amigos, para desconectar de la rutina diaria, para publicitarnos, o simplemente para alimentar el propio ego a base de publicar selfies... El caso es que des el uso que des a tu propio perfil social. Siempre tendrás ese calentón de cuernos, a veces hasta literales, que te hará que el ambiente huela a chamusquina. Para ti, y para el número de amigos o seguidores que tengas. Que ese es otro tema. Amigos se le llama a todo y así están de entretenidos los muros de la gente, con decepciones y personas que nos acusan y a quien acusar de que nos fallen.

Va ha hacer un año que lo tengo claro. Ni puto caso a quien por privado te pregunta, te aconseja, te acusa o simplemente opina. Tomo nota de todo, pero quien decide al final soy yo, como todo en la vida, mi elección y la responsabilidad de como me comporte es solo mía.

Antes cuando venia a darme cuenta estaba dando explicaciones a la gente de porqué colgaba o subía una u otra cosa. Si ponía algo que no tenia que ver con mi fe, parecía tal cual si de pronto la gente me viera ya perdida al otro lado, posicionada en el lado oscuro. Con respecto a mi fe, llevo más de veinte año luchando contra el lado oscuro y ni antes, ni ahora una conducta mía en un perfil social va a darme la llave del cielo o la patada en el culo dirección al infierno. Aunque quien me lea o siga así crea entenderlo. Tengo un amigo que sabe un rato de como comportarse en la red social y siempre me lo dice, todo es como la gente quiere interpretarlo. Así que un día decidí dejar de usar mi face solo para la transmisión de la fe. Y usarlo como un apéndice más de mi ritmo de vida. Y a quien no le guste como dice Rafa: que se vaya. Y es que a menudo parece que estar conectados en las redes sociales es como firmar un contrato de por vida con un inquisidor. Siempre pendiente a que ponen los demás, a lo que van a decir según lo que publiques...


Viendo hoy el anuncio de un nuevo móvil de alta gama, me llama la atención la propaganda que hacen. Dicen literalmente: no podrás dejar de mirarlo. 

Y me quedo muerta. Porque justo en ese momento escucho la voz de uno de los indeseables "caídos" que me dice al oído como el que no quiere la cosa:
-Y si no,  ya no encargaremos nosotros de que no puedan.

Me quedo en silencio a ver que más va a decir, pero entonces escucho la sonrisa de mi ángel que me dice: ni se te ocurra escucharle. Que ya hoy bastante mierda lleva metiendote con esa persona que está hablando mal de ti en fb. es lo que pretende, que te calientes más y sueltes en público una de tus patadas de buey.

Mi ángel me conoce mejor que nadie. Sabe que yo no presumo de lo que no tengo, que de eso en las redes sociales hay mucho que desear. Personas felices, publicando esos pots cargados de momentos que a todos sus contactos les gustaría poder publicar. Y que en la trastienda tienen la vida echa polvo y no se atreven a decirlo por no ver su maravilloso perfil desmoronarse. 
También los hay que entras y solo están lamentándose, pero nadie en serio se preocupa de averiguar que necesita esa persona. Porque es más fácil criticarla en otro perfil de algún contacto en común de victimista.

Vamos, concluyendo, la casa de vecinos en que vivían antes nuestros abuelos, pues eso es una red social ahora, un patio de vecinos donde estar de cháchara no educativa.
La critica pasada al infinito y más allá. Y como no sepas utilizarla ... Se te terminará escapando de las manos y te verás envuelto en más de una pelotera.

Hace muchos meses que escribí este post y lo tenía con otros en borradores. Es curioso como las cosas no pasan de moda, pese a lo fácil que es quedarte antiguo en esto de las App con tantas actualizaciones periódicas que tienen. Por eso me gusta Blogger, aquí siempre se almacenan los pensamientos, los sentimientos y un sinfín de cagadas que a veces hacemos publicas. 
Lo básico, es uno mismo y quienes somos, y no cambiar pese a que tengamos que adaptarnos a las situaciones  y los medios de comunicación sociales del tiempo que corre. 

Hoy simplemente me apetece publicar este pots que no sé porque motivo no publiqué entonces. Lo cierto es que ahora al hacerlo he pensado que aunque las relaciones de amistad ciber en las redes tienen mucho de pelotera. Después de haber vivido la experiencia del fallecimiento de mi madre con vosotros (y ya sabéis quienes sois sin tener que dar nombres)  Eso también me hace pensar el mucho bien que hace contar con la posibilidad de estar conectado. Siempre hay un hombro amigo en algún punto mundial que ve tu alerta, te lee y te dice: Aquí estoy, no estas solo. 

Y eso en los tiempos que corren, sigue siendo de las cosas más importantes de las relaciones humanas, sentirse escuchado. 
Decía un psicólogo amigo mío: Facebook, es la gran competencia.  Jejeje, yo así lo creo. 
Puede que como todo, sin medida sea muy dañino. Pero en su justa medida, también es un remedio para el corazón. 

Con el corazón hoy a ti que me miras con buenos ojos quiero decirte:
Gracias por estar ahí después de tantos años soportando a esta tremenda pataletas.  





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