Blog personal, donde cuento experiencias de la vida cotidiana en relación con Dios, con la familia y con los amigos. Si te apetece desconectar un ratito y descansar, conectaté a este blog, encontraras muchos amigos de los que seguro aprenderas algo bueno, como estoy aprendiendo yo.

ama

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Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas. (Dt. 6,4.)

sábado, 27 de agosto de 2016

ALWAYS.



"Lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado."(San Josemaría Escrivá de Balanguer)



Completamente de acuerdo con el Santo, nada mejor para ser feliz que tener el corazón acupado en el amor. 

Es curioso, a veces cuando desapareces, la gente rompe su silencio, su anonimato y te escriben. He recibido email de seguidores de este blog que jamás han comentado, pero que en estos casi seis años han seguido cada una de las publicaciones. Casi todos los que lo habéis hecho coincidíais en lo mismo, la identificación. Como nos identificamos unos en otros en las experiencias que vivimos.  A veces algunos tenemos más facilidad para expresarlo y esto de los blogs es un buen espacio para quedar y compartirlo. 

Últimamente tengo este espacio algo olvidado. El ritmo de vida que llevo y el estres al que me siento sometida tiene gran parte de la culpa, pero no toda. Lo cierto es que estoy siendo egoista y pensando solo en mi. Y quizás por eso no estoy siendo lo feliz que deseo, lo que necesito. Porque cierto es, que cuando experimentas la felicidad de la donación del ser, lo demás es todo tan light que... no llena suficiente. 

Ayer me pasó algo muy fuerte. 
Hoy llego a casa y al abrir el correo lo primero que veo es un comentario de Alba pendiente de moderación para este blog. Y me quedo atónita. Una de sus frases me da de lleno en la frente. Como un balazo mortal cortesía del mejor francotirador del mundo mundial, como diría Manolito Gafotas. Me decía: "... Estar vacía es haber obrado mal..."
Al leerla enseguida recordé lo que hace unos días me decía mi ángel de la guarda: "Tienes que volver a escribir en tu blog, lo necesitas, y otros también necesitan leerte, no importa lo mal que te sientas, lo que a ti te parece negro, puede ser más luminoso para otros de lo que imaginas, y la luz, termina por imponerse en toda tiniebla, escribe." Pero yo ando tan mal animicamente que lo único a lo que me limito es a aguantar, disimular, fingir que estoy bien y resistir como medio voy pudiendo. Hasta ayer. 

Por la mañana al llegar a casa me rompí, tenia cuatro horas y debía de volver a mi trabajo. No tenía fuerza ni para mantener el semblante en posición: Todo está bien; no sabia como iba a poder soportar doce horas más. Y cuando estás tan roto como me encuentro yo ¿A quién le explicas? ¿Con quién te desahogas? ¿A las personas que te quieren, para qué, para agobiarlas más? Bastante tienen ya en sus vidas. Hay situaciones que no tienen arreglo, lo cuentes o no, y parece que al hacerlo, todo el que recibe el mensaje ha de dar una solución, eso me frena también. A veces, solo necesito llorar un rato, que me abracen y respirar, para seguir luego adelante. Por una otra razón, nunca encuentro a nadie. Acumulo tanta tristeza dentro, tanta desesperación, tanta rabia acumulada que termiona por salir como en la mayoría de los casos, seguro que a ti también te ha pasado , cuando menos lo necesitas. Pues mi día fue ayer.

En el rato que estuve en casa descansando, confieso que por no aguantar a mi ángel otra de sus: "ya te lo dije". Me puse frente a este espacio y escribí. Le escribí a Él. Por que Él es el Único que siempre está. Independiente de como yo me sienta, de lo que piense, de lo que haga o vaya a hacer, Él siempre está. Si quieres saber que escribí solo tienes que leer la entrada anterior.
El tiempo pasó volando y de nuevo estaba en mi trabajo. Las horas eran como una larga agonía a muerte. No podía más. No hay un llanto más triste que el que se hace sin lagrimas, ese que va por dentro y que se mantiene bajo la superficie. 

Los gritos del alma son ensordecedores. Yo gritaba ayer tarde, rompiendo todo lo rompible de ésta. Y cuando ya no podía más, a punto estaba de llamar por teléfono y renunciar a todo... Llaman a la puerta. 
Cuando abrí y ví quien era, me desbordé por los ojos. Manolo hizo como que no se daba cuenta. Me saludó, no nos veíamos desde el entierro de mi Anita. A ella iba los sabados por la mañana a darle la Comunión. A la nueva abuelita que cuido va los viernes, Pero desde que empezó el mes, no hemos coincidido porque en el mes de Agosto no hay voluntarios para la pastoral del enfermo y él está fuera. No le tocaba venir hasta el mes que viene. ¿Y porqué digo esto? Porque necesito que quedé claro que la casualidad no existe en esto que te voy a contar. 
Cuando amas a alguien. Cuando de verdad amas a una persona tanto que eres capaz de dar la vida por esa persona... Entonces eres capaz de hacer cualquier cosa para demostrar que estás ahí. Lo que sea, hasta lo imposible. 

Y Él siempre, siempre lo hace, siempre...

Le había estado llamando en mi interior desde hacia horas. Me había dicho en el silencio de mi corazón que estaba conmigo, que me había dejado su Santo Espíritu para que me acompañase en esos momentos. Pero yo estaba tan mal que no podía, de verás que me hundía en mi desesperación, no podía más. 
Por eso cuando abrí la puerta y le vi allí, en Cuerpo y Alma frente a mi. Juro por la vida de mi alma, que es lo más grande, la prueba de amor más grande que un hombre me ha dado. Jesucristo siempre lo hace todo así, a lo grande, Él todo lo hace nuevo. 
- ¿Me querías ver? Pues aquí estoy nena, para ti, dando la cara, porque el amor solo tiene un modo de mostrarse. 

Manolo me decía que había vuelto antes de las vacaciones mientras pasábamos al interior de la casa, yo le seguía secándome las lagrimas, que ya no sabia si eran de dolor, de nostalgia al recordar con que alegría lo recibía mi Anita los sábados. Al entrar al salón le dije a Rosario. 
- Rosario mira quien a venido a vernos, que buena visita, viene el Señor a visitarnos y Manolo.
Y vi la alegría en su rostro manifestarse. 
Siempre hace eso, mi Señor siempre arranca sonrisa a su paso en quien hemos tenido la fortuna de Verlo tal cual es. No solo entregó la vida una vez. La entrega en cada acontecimiento de mi vida cuando se humilla por amor a mi. Verle ahí, el Perfecto, el Único, mi Hombre, Mi Dios, Materializado en un trocito de pan, una simple forma digerible... Nadie, nadie más que Él puede hacer eso. Y por mi, que no merezco ni un apice de atención entre la gran multitud de la humanidad. Me conmueve, me desarma, no se ni explicar como me hace sentir, no tengo palabras para hacerlo. Cuando veo como mueve los hilos de los acontecimientos para manifestarse frente a mi, desnudo, real. Con el Espíritu y el Cuerpo al aire, sin tapujos, sin condiciones. Y sin alardes de ser un Dios. De lo único que no se priva es de afirmar cuanto me quiere. 

Habrá quien crea que estoy como una puta cabra, que veo en las casualidades cosas que no son reales. Cada cual es libre de opinar, creer o no. Yo se lo que hay en mi vida, se lo que acontece, y se que Él, desde aquel día que se me manifestó por primera vez y me prometió que siempre estaría a mi lado. De un modo u otro se las ha apañado para estar, y no solo espiritualmente. Porque como mi Dios que es, me conoce como nadie y sabe cuanta necesidad y debilidad hay en mi, como mi Amado, siempre sabe que necesito. Siempre sabe como abrazarme, y hacer que me sienta segura, como patear el culo a mis demonios, y liberarme. Siempre. 

Y lo mejor de ese siempre, es que lo hace. Que no queda en palabras.
Y por eso yo te lo cuento así, tal como acontece, tal como es. 



viernes, 26 de agosto de 2016

Y en mi vacío... Tú.



Sobrevivo. 
A veces, ni ética, ni moralmente, sobrevivo y punto. 
Y en ocasiones cuando me asfixio entre la multitud, cuando todo me queda grande incluido mis principios y lo único que deseo es naufragar en este infinito mundo interior de soledad  mío... Apareces Tú. 

Me rompes Señor. Eres perfecto. 
Y aún no entiendo como te quedas conmigo, como me elijes a mi. Eres mi Hombre, el Único. Porque solo en ti encuentro el pecho en que reposar mi cabeza siempre, no importa del lugar que venga, no importa en que líos haya andando envuelta. Llego y tú, no pides nunca explicaciones. Los dos sabemos la verdad, lo sé cuando me veo reflejada en tus pupilas. No tengo que decir nada, llego a ti, soy yo la que te busco como el que se pierde en el desierto busca un afluente de agua. Y cuando llego a ti, rota hasta los cimientos, temiendo que no estés, o aún peor que no me recibas, ahí estás. Y tengo tanto miedo de que alguna vez no te dejes. ¿Qué seria de mi si en este vacío mío un día no te encuentro?

Cuando me miras con tus ojos cargados de comprensión. Veo pasar cada una de mis faltas por ellos. 
Me conmueves Señor. 
Pero no te inmutas, ni frente a mis faltas, ni mi arrepentimiento, ni mi necesidad de ti. 
Simplemente me abrazas y me devuelves la vida. No me pides cuentas, no me juzgas, yo misma se cuanto pesa esta mancha. Y por eso vuelvo a ti. Solo Tú, solo en ti encuentro la misericordia, la aceptación plena, la gratuidad de la donación de si mismo. Y yo, no te merezco, lo sé pero te amo. Te amo Señor, por encima de mi propia necesidad, por encima de lo que soy, de lo que hago y de lo que dejo de hacer. Te amo hasta con mi propio pecado y ojala fuese de otro modo yo. Ojala pudiera ser perfecta como me creaste, para presentarme frente a ti inmaculada como Tú mereces. Pero soy así, y aún cuando pienso que nunca tendré arreglo, soy así y aquí estoy. 

Por favor sigue a mi lado. Átame fuerte, acepta mi voluntad, no la quiero si ella me aparta de ti. A veces ,  muchas, me pregunto porque me creaste libre. Con esta cabecita inquieta y este corazón soñador. Que fácil sería vivir atada a ti. Solo dejandome llevar. Y cuando así lo pienso, sonries. Me miras de nuevo y me preguntas: ¿Acaso no lo ves mi niña? 
Te veo.
Te siento.
Te doy gracias por amarme en esta libertad del ser. Por permitirme elegir siempre mi camino, hasta cuando voy de porrazo en porrazo cayendo y arrastrando como una miserable serpiente por el suelo. Cuando amas de verdad, has de hacerlo en la libertad del otro. Sabiendo que puede que no te correspondan. Que te decepcionen, que la persona a la que amas sea una estúpida que te rompa el corazón. 
Y así me amas Tú Señor. 
Y lo sé, no lo comprendo, pero lo siento. Y eso me basta para encontrar siempre el camino de vuelta a ti. 
Y tengo no miedo, lo siguiente, pánico... de que alguna vez no te encuentre aquí esperándome. Porque soy consciente de que no te merezco. Podría soportar esta soledad que siento mientras vivo. Pero no el vacío de no tenerte.

Quédate conmigo Señor, Amado mio. O déjame al menos quedarme cerca de Ti. No soy el mejor partido lo sé, pero te amo. Y los dos lo sabemos. 







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