Y PARIÓ LA CABRA... (diario de una madre imperfecta)


No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre. (Jill Churchill)


     No puedo dejar de preguntarme si en doce años que llevo siendo madre, en algún momento lo he sido. Imagino que para saber si eres una buena madre, haz de esperar a que tus hijos sean padres y puedan mirarte a la cara y decirte: "Ahora se lo que hiciste por mi toda mi vida".



     Ser madre es el mayor reto al que Dios me ha llamado nunca. Siempre me siento tan pequeña, preguntándome si hay modo de hacerlo mejor. Si ser como yo soy de desastre no tendrá en mis hijos consecuencias. A menudo me asaltan tantas miedos, tantas dudas que ganas me dan de salir corriendo y no mirar más atrás. Entonces es cuando alcanzo un poco de luz en esta oscuridad para comprender que no soy una mala madre. Quizás un desastre sí, pero soy una buena madre. Aunque me cuesta ser constante, y tener paciencia, y grite en estéreo...  Estoy ahí, cada día, intentándolo. Luchando contra mis propios miedos, mis inseguridades, renunciando a mis sueños, sacrificando partes de mi que nunca podré recuperar y que son importantes para mi persona como individuo, todo por ellos. Porque no soy mujer, no soy persona, no soy Mento, soy la mamá de Lucía y de Iván García. Y aunque se que las hay mucho mejores, esta es la que les ha tocado a ellos y tengo que seguir batallando mientras me necesiten. Aunque a veces solo sirva para venirme abajo y llorar con ellos. Y es que cuando te digo que soy un desastre, no es por decir, es que lo soy.

     Hoy llego del trabajo, otra noche malísima, casi me quedo dormida en el bus cuando el chófer me dice: ¿Hoy no te bajas aquí? Gracias a Dios que ya me conocen y saben que me bajo en la parada del club, la más cercana del colegio. Allí está Pepe con el coche aparcado esperando para recoger a Iván, luego nos toca ir a la parada del bus del instituto donde recogemos a Lucy.
     El caso es que cuando me siento en el asiento de copiloto de mi coche es como llegar a casa ya, de pronto soy otra. Espero que Pepe me de las novedades, ha llevado a Lucy al medico porque ayer en karate se ha lesionado un dedo de la mano. Espero que me de los informes, pero él me sorprende con otra cosa. "Nena la cabra a parido esta noche"

     Genial! La cabra a parido. Se llama Gominola. La hija puta cabra está como yo, vamos loca de remate, como lo que es, una puñetera cabra; ella al menos lo es. No se porque me daba la corazonada que se iba a liar. Las cabras primerizas hay que ayudarlas, algunas no saben ni parir, y si no le rompes la placenta a los chivos y les alientas se quedan listos, vamos que se asfixian. Me daba a mi que Gominola no iba ha hacerlo bien. Por desgracia no me he equivocado. 
     Parió de madrugada, era de esperar que lo haría difícil. Porque ya se llevó unos meses en la piara de un amigo y no había macho capaz que la tomara. El embarazo ha sido toda una aventura, los niños ilusionados, mi padre aún más recordando los viejos tiempos. "Esta cabra va a traer dos" La frase de mi viejo. Pues sí, dos, un macho y una hembra. Pero como decía, desgraciadamente parió esta noche y no los atendió. Los dos se quedaron asfixiados en sus respectivas bolsas. Mi padre que ha estado pendiente, en una de las vueltas que le dio se encontró el panorama, pero ya era tarde, se puso a enterrarlos para que los niños no lo vieran. Pero mi Lucy que sale a su puñetera madre, llegó antes de que este acabara pues fue lo primero que hizo al levantarse. Menudo llanterio' nieta y abuelo. Yo me lo he perdido, gracias a Dios, si no hubiésemos sido tres. Pero al Ivancete, me ha tocado decírselo a mi cuando llegó al coche. Así que allí estabamos, Pepe que no entiende tanto sentimentalismo y nos regaña, el niño a moco tendido y yo... Jejj... Yo intentando ser una madre normal.

     Luego en casa más de lo mismo, los niños llorando, Pepe regañando y yo... Que ya no puedo ser más tiempo una madre normal, empiezo a gritar. Odio que Pepe regañe a los niños por mostrar sus sentimientos, déjales que lloren, yo también lloraría si me quedaran lagrimas. Claro que no es el momento de decir lo mal que lo estoy pasando por problemas personales y por como me siento en mi trabajo y lo mucho que sufro. Por que sí, yo soy la que llora también por una puñetera cabra que no sabe cual es su labor de madre y deja morir a sus hijos. Y por mi perra once años después. Y por la abuela que cuido, y por mi hermana y su situación laboral, y por la gente que atiendo en mi voluntariado y hasta lloro por mi cuando me veo tal cual soy. 


     Llorar.
Llorar no soluciona nada. 
Pero a menudo cuan necesario es para seguir creciendo. 
Hay una frase de Jacinto Benavente que a mi me gusta mucho, porque me siento muy identificada con ella y dice así: "LA IRONIA ES UNA TRISTEZA QUE NO PUEDE LLORAR Y SONRIE". 

Y hay momentos en nuestras vida que ni la sonrisa, ni la ironía, ni el llanto, son entendidos, ni bien recibidos. Pero si no los aprendes a dominar, terminan por amargarte la vida.




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