AMORES EXTRAÑOS



La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros. (Paul Claudel)


     Llevo tres días con gripe y es curioso, no el que tenga gripe, si no como una falta de fortaleza física puede dar pie a un estado de reflexión. Es en esos días de debilidad, cuando la salud pone a prueba nuestro estado anímico el mejor momento para valorar de un modo diferente otras cualidades, sentimientos, o estados en los que normalmente vivimos y quizá no apreciamos a discernir cuantos matices conllevan. 


     Comienza un año y la gente por regla general suele tener en mente tres cosas como prioridades, salud, dinero y amor. El tópico, sí. Pero en el fondo es la realidad de todo individuo, lo reconozca o no, y cada uno dará el lugar primero a aquello que es más acorde con su propia naturaleza. Sí yo fuera inteligente, daría prioridad a la salud, jejj, con la trayectoria de vida que llevo en cuanto a estar bien de salud se refiere a saber cuanto aguantaré. Pero lo reconozco, soy una pava sentimental así que el amor, y todo el circuito cerebral del hipocampo a sido siempre mi prioridad. Los matices del amor y todas sus vertientes. Amores extraños, sentimientos que nos unen a las personas de diferente modo pero que al final todos se basan en una misma naturaleza, la de la entrega. 

     Estos días intento buscarme a través de los sentimientos en mi relación de amor con los demás. Con mi marido, mis hijos, la familia, los amigos... Hasta el modo en que mi pequeña Cuca me recibe es un detonante que me hace reflexionar en que clase de entrega estoy dando de mi. 
     Si tan importante es sentirme realizada en este campo, sentirme amada, complementada, parte de lo que es realmente aquello que me importa. ¿Cuanto estoy poniendo de mi parte por conseguirlo?

      En mi trabajo, Ana lloraba ayer al verme con fiebre. No quería ni que me levantara del sillón a ponerle la comida. Yo estoy para cuidarla, entre ella y yo a parte del laboral, se ha creado un vinculo de amor con muchos matices. Quizás el que más se deje ver es el de la dependencia, pero basta pararse un poco y analizar para ver que en el amor, depender del otro no es tan malo como creemos. o quizás como nos han querido hacer entender siempre. 

     Creo que cuando nos aman más allá de lo políticamente establecido, cuando alguien es capaz de romper sus barreras y entregarse sin reservas, eso hace que un halo de dependencia se cree en torno a nosotros.  No se si llego a explicarme. Es sencillo de experimentar, explicar quizás no tanto. Pienso en la persona que me ama más que nadie, que me ama sin medida, hasta tal punto que no se conforma con hacerme y verme desarrollarme, sino que viene a entregarse a mi en condiciones similares a las mías. Cuando te sientes el punto de meta de una entrega tal como la de un Dios Creador que se hace humano y viene a ti a entregarse sin reservas... Es imposible que después de poder experimentar eso no nazca en ti libremente una dependencia hacia ese amor. Nada se puede comparar, nada llena igual, y en el fondo somos poco estúpidos cuando de elegir lo mejor para uno se trata.

      Estos días donde la tribulación hace mella intentando robarme la paz interior. Procuro detenerme en ese Amor que conozco, reflexionar, combatir, dejarme llevar. Las relaciones con el entorno, el mundo, las personas que llegan a nuestro circulo individual a menudo son bastante complejas y complicadas. Amores extraños que nos ponen a prueba, nos delatan, nos desarman, nos ponen en el punto de mira y entonces... Creo que lo más importe es volver al origen primario. La entrega. Partiendo de ahí, las relaciones, los sentimientos, no tienen porque convertirse en algo que nos oprima o nos haga sentir dependientes como aquel que está contaminado por un vicio. Por el contrario nos llevará a una libertad llena de oportunidades para crecer.





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