Blog personal, donde cuento experiencias de la vida cotidiana en relación con Dios, con la familia y con los amigos. Si te apetece desconectar un ratito y descansar, conectaté a este blog, encontraras muchos amigos de los que seguro aprenderas algo bueno, como estoy aprendiendo yo.

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Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas. (Dt. 6,4.)

lunes, 31 de agosto de 2015

UN BUEN VIAJE...



Somos viajeros


     Siempre en continuo movimiento, incluso cuando las limitaciones humanas hacen que no despeguemos los pies de un mismo punto... El ser humano trae de serie su maleta de viaje.


     Toda nuestra vida es un caminar, un viaje incierto, desconocido en nuestro presente. Que se va llenando de experiencias vividas, de recuerdos, de suveniers que vamos adquiriendo y recopilando de los diferentes "estados" que visitamos... Un puzzle de viajes infinitos que según envejecemos vamos completando... Siempre peregrinos, siempre viajeros tras los pasos de lo que está por llegar. 

     Viajamos desde el principio de nuestra existencia, desde la perfección con que nuestro Creador nos imagina en su Omnipotencia, hasta el momento de ser concebidos en un útero femenino con el esperma de un hombre... Somos viajeros de la esencia del ser y el espíritu, cuando buscamos la unión celular de un cuerpo vivo que se forma y crece. Momentos de nuestra existencia que no podemos recordar, pero que existieron y en los cuales viajamos de un estado a otro.  
Recuerdo que mi ángel de la guarda me dijo una vez: Yo estaba allí contigo, en el vientre de tu madre, viendo como te formabas, como crecías, deseando cuidarte todo el tiempo que me fuera concedido. 


     Ningún viaje es igual a otro, aunque vayamos a los mismos lugares a hacer turismo. Puede que los monumentos, las cosas que contemplamos sean las mismas, estén detenidas en el tiempo y no cambien, pero seguro que cada vez que regresamos a su observación, lo veremos con otra percepción. Con otros puntos de vistas, nos enriquecemos con nuevas experiencias viéndolo desde una óptica emocional estacional... Eso es viajar desde dentro, caminar por los senderos del ser que nos empujan a ser viajeros de nuestro propio destino, sea cual fuere la meta que nos proponemos viajamos siempre aún sin movernos.

     Me decía ayer tarde una persona a quien quiero mucho, que había estado de viaje. Me resumía brevemente uno de los acontecimientos principales de su viaje y en la brevedad de su anécdota, abrió un instante su alma.  Y es curioso como Dios tiene maneras de acercarse y hablarnos.  Como a veces se sirve de simples extraños que están justo allí en ese instante y dicen algo que parece coincidir, que parece casualidad, pero que si estamos atentos puede cambiar por completo el curso del resto de nuestra vida. Darnos conocimientos exactos de quienes somos, para que vivimos, porque existimos y donde nos llevan los pasos en este viaje hacia el conocimiento del propio ser y del Ser por excelencia.

     Podemos pasarnos todo la existencia mortal dando vueltas, perdidos aún sin saberlos. Creyendo que vivimos, que estamos, que somos, porque nos sentimos en el lugar adecuado, porque tenemos una vida más o menos afín con aquello que creemos es lo mejor para uno mismo. Pero de pronto esa seguridad en que nos movemos, nos da un revés, nos pone una zancadilla, y caemos al suelo con el equipaje completo.  A veces puede ser un simple fracaso, y otras enfrentarnos a una perdida irrecuperable. No importa la magnitud de aquello que nos hace sufrir, el sufrimiento es siempre igual, duele y nos machaca hasta someternos a lo más ruín de nuestra impotencia. En mayor o menor medida, todos hemos sido viajeros en ese tren alguna vez. 


Cuando ese "alguien" jamás volverá.. eso es dificil


     Esas fueron sus palabras ayer, refiriéndose a personas importantes de su vida que ya no están.  Cuando echamos de menos tanto a alguien que nos sume en una implacable desesperación, hace que el concepto tiempo se convierta en toda una quimera de dolor y destrucción. Hasta tal punto que llegamos a creer y hacer nuestras, frases tan absurdas como que el tiempo todo lo cura.  ¿Como puede uno curarse con algo que no nos pertenece? El tiempo no nos pertenece, no lo podemos poseer, ni dominarle, aunque creamos que sabemos limitarlo y contarlo, el tiempo sigue su propio curso y nosotros solo caminamos en paralelo a él. ¿Como podríamos entonces curar nuestras heridas con tiempo? Son nuestros pasos los que nos llevan a estados del alma donde aprendemos a convivir con el dolor, con el sufrimiento, del mismo modo que somos capaces de convivir con el éxito y la felicidad cuando se tienen.  

Caminar en el terreno suave es fácil y placentero, lo difícil es hacerlo cuando el terreno es inhóspito y nos rompe los zapatos y nos desgasta la piel y la carne hasta los huesos.

Desde que salimos de la voluntad del Padre hasta que volvemos a su total descubrimiento y conocimiento somos viajeros. La Gracia nos acompaña, aunque no siempre podremos contar con su compañia, pues los entresijos de nuestra propia existencia a veces no la ocultan a los ojos. Pero está. 
Dios se encargará de ir desvelando nuestro verdadero destino, el mejor camino por el que recorrer esos senderos que nos hagan querer ser una y mil veces más viajeros de este momento. De poder sentir, de ser, de estar donde quiera que nuestros pasos nos lleven pero con total seguridad de saber que pese a los malos trayectos a los que a veces nos enfrentamos, a las perdidas de compañeros de viaje que nos hacían única nuestra existencia, todos estamos en camino. Algunos encuentran el modo de llegar antes a su destino y están allá contemplando desde la seguridad del hogar como otros seguimos viajando.

Contamos también con el mejor compañero de viaje. Ese que nunca va a fallarte le invites a caminar al destino que elijas. Nunca lo dudes, es Quien mayores satisfacciones te va a dar a o largo de tu viaje con su compañía y su modo de descubrirte el paisaje de tu vida.


El Único que ha viajado hasta los confines del mismo infierno por ti y por mi y a vuelto. Para demostrar que ningún viaje es insuperable, que no hay situación en esta vida que pueda detenerte. El precio es elevado, requiere de un gran sacrificio, pero si Él puede, tú también. 

Y al final de tu viaje, abrirás el album de fotos y comprobaras que todo mereció la pena. Que la resurrección bien mereció todos esos pasos, estados, compañeros de viaje... Pero hasta que llegue ese momento... Solo podemos avanzar, rezar y desear tener un buen viaje...


miércoles, 26 de agosto de 2015

Nunca el tiempo es perdido.


Creemos que podemos poseer el tiempo... Pero solo vivimos paralelos a este mientras transcurre...

El tiempo sigue su ritmo propio. No importa si el hombre ha aprendido técnicas para querer limitarlo. Encerrandolo en estaciones,  contandolo por espacios de horas con que intentar medir su duración. 

Incluso pensamos que lo perdemos... Pero el tiempo sigue ajeno a nuestras situaciones, transcurriendo,  en un solo estado de entendimiendo que lo domina quien lo crea... 
Sólo Él sabe que puede pasar mañana, solo Él domina el poder hacer o deshacer. 

La vida sigue su curso siempre, aunque uno se quede parado y piense que el tiempo se nos escapa de las manos. No es tiempo lo que se pierde, son estados lo que atravesamos. Estados del alma,  del ser, que nos elevan o nos aplastan según las experiencias que vivimos y entonces... El tiempo resulta ser la quimera que lo envuelve todo. Que parece trasportarnos... Pero no es así... 

El tiempo nunca curará nuestras heridas si no buscamos el remedio para su cicatrización. 




sábado, 15 de agosto de 2015

CONSECUENCIAS...


Si cada cosa que el ser humano inventa fuera utilizada en su justa medida... posiblemente las cosas en este mundo nuestro marcharían mucho mejor.

El exceso tiene sus consecuencias...


     No dejo de oír a la gente quejarse de las nuevas tecnologías de comunicación y admito que tienen su parte de verdad en ello. Se dice que los móviles,  las tables han conseguido que las personas hablemos con los de lejos y perdamos la comunicación con quien está a nuestro alrededor. Y ciertamente es así por desgracia en un amplio numero de usuarios. Pero no son más que las consecuencias que hemos de pagar por un mal uso, y no me refiero solo al exceso del uso de estos útiles. También a la decadencia de tiempo, de dedicación y de cercanía que hemos ido acomodando en nuestro modo de vida. 

     Cuando era pequeña era una cría muy observadora. Entonces no había móviles. Pero ya la gente se sentaba en las terrazas a tomar algo y yo observaba el entorno con mi pensamiento de niña. Miraba a la gente, hoy en la mesa de al lado si miras verás a quienes están cada uno inmersos en sus móviles,  perdidos en otros lugares que les apartan del momento. Pero hace treinta años ya la gente se sentaba junta y tenían las miradas perdidas en el más allá. La gente tampoco dialogaba entonces con quien tenia al lado. Tengo un recuerdo de aquella época grabado a fuego en mis retinas internas.  La imagen de un matrimonio joven con niños más pequeños de lo que yo era entonces. Estaban allí sin hablarse, más de una hora cada uno en su mundo interior y yo me preguntaba por el lugar en que su pensamiento estaría... No cruzaron ni una sola frase más allá de las que le dirigían a sus hijos y para reñirles. Nada, ni una conversación. Mis padres no es que estuvieran hablando mucho, pero al menos se estaban contando como les había ido el día. Recuerdo que me dije a mi misma: Nunca me casaré de mayor, no quiero estar frente al amor de mi vida y no tener nada que decir.

     Luego fui creciendo observando y observando y la mayoria de las personas eran iguales. Parecian ir de aquí para allá a toda pastilla sin tiempo para detenerse a echar unas risas, o unas lagrimas... Convivimos, pero no compartimos apenas nada de nosotros mismos, esa es la verdad.
Pero luego nos quejamos del otro que está sumido en lo practico de teclear un sentimiento en una pantalla y hallar a alguien al otro lado que le responde. Seamos realistas y no hipócritas, cuando alguien necesita ser escuchado, lo que menos le importa es lo que tú tengas que decirle, lo que más su urgencia de que alguien esté presente cuando suelte toda su porquería. Y cada vez menos la gente se detiene a sostener a nadie, llevamos demasiada velocidad en nuestra vida como para detenernos mirar a los ojos a quien tenemos enfrente y escuchar o hablar... 

     ¿Y culpamos a la tecnología de robarnos esos momentos? No es la tecnológica, es nuestra mala educación, los valores que hemos perdido, que nadie nos enseñó, lo que ahora está haciendo que paguemos las consecuencias. No se puede escupir al cielo y quedarte quieto mirando, te caerá encima.

     Ni las batallas, ni ningún cataclismo surge de la nada por si mismo. Detrás en su inicio está un mal uso, métodos erróneos que desencadenan unas consecuencias que terminan por caernos encima. Cuando miro ahora a quienes tengo enfrente enfrascados en su mundo virtual, sigo observando sus reacciones y haciéndome las mismas preguntas de cuando era niña.

     Se que no es fácil salir de uno mismo, reconocer nuestras limitaciones del mismo modo que podemos reconocer nuestros logros y compartir nuestros sentimientos sin temor a quien está a nuestro lado. Pero para eso hay que detenerse, dejar de correr y volver a nuestra edad primera. Mientras no lo hagamos, un abrazo virtual que aguanta el ritmo de nuestra velocidad tendrá siempre más ventaja sobre el que necesita ser pedido y dado en dos pasos.




lunes, 10 de agosto de 2015

CONTRACORRIENTE.



Ese podía haber sido mi apellido.

     Mi abuelo me decía cuando era pequeña que no se podia nadar y guardar la ropa. Y allí estaba yo, con ese sentido mio del más dificil todavia, queriendo encontrar el modo de llevar la ropa y las chanclas sobre la cabeza y esta fuera del agua... 
     "Abuelo te equivocas, si que se puede, pero es un poco dificil y no se puede bucear, pero se puede".

     Esa niña inquieta sigue habitando en mi, intentando llevar a su terreno hasta el último de los dichos y demostrar que todo puede cambiarse, que siempre hay un modo diferente al resto de hacer las cosas. Me niego a ser de otra manera, me niego a crecer en ese aspecto. Pero me hago mayor...

     Ayer estaba en casa viendo una peli de una saga que me gusta. Mientras la veo me gusta analizar las frases de esta peli y razonarlas partiendo de mi propia experiencia y justo en un momento de la peli que siempre me ha gustado sentí a mi ángel hablarme. La frase es en cuestión esta: "me hago viejo y tengo que renunciar a más cosas, es la vida" y la dice el personaje de Rocky Balboa cuando se da cuenta de que el amor pasa por su vida y que no puede estar aferrándose al que tuvo, ni a la gloria del pasado. Me encanta por muchas razones esta frase, pero nunca antes había pensado del modo que lo hice ayer. No se si voy a saber explicarme, lo intentaré.

     No se trata de hacerme mayor en edad, si no en madurez, y no de vida o de experiencias. Mi ángel con su desparpajo de avidez me dijo justo aquello que yo había estado rumiando toda la noche anterior. Soy yo, indiscutiblemente, con mis cosas buenas y las malas. Pero tengo que tomar decisiones importantes con respecto a algo que me acontece y que no me deja avanzar en paz. Lo que me ocurre tiene que ver con la fe y el conocimiento, y se que lo que mi corazón desea con todas sus fuerzas no puede ser. No es compatible con lo que se, con lo que soy, con la verdad. Y aunque me voy a quedar echa un asco en muchos sentidos porque soy de la que me tragaría la toalla antes de tirarla... 
Tengo por primera vez en mi vida que rendirme... 
No  antes Él, no ante acontecimientos, no ante otros, rendirme ante mi misma.

No puedo esta vez nadar y guardar la ropa.
Mi abuelo tenia razón. 

     Y no importa cuantas formulas pueda yo inventar para conseguir mis propósitos porque me hago mayor en la fe y me enfrento al momento de tener que decidir. Si tu ojo te ocasiona tropiezo... 
Mi corazón no entiende de razones, siempre como el salmón contracorriente...
Inquieto, impulsivo, soñador, honesto pero a un mismo tiempo injusto con su dueña y llega el momento aunque duele, aunque me pierda, aunque muera (no literal)  de crecer...

     Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, jugaba como niño, más cuando ya fui hombre hecho, dejé lo que era de niño. (1Co. 13, 11.)

     Y ese momento llega, sin duda y se que si no me rindo a mis pasiones y soy consecuente con mi fe, terminaré bajo el agua con todo el paquete mojado y ni salvaré la ropa, ni podré entonces nadar. 




sábado, 8 de agosto de 2015

AL ALBA.



La noche sugiere, no enseña.
La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza;
ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón. 
BASSAI (Gyula Halász 1899-1984)

     Me gusta esta frase de Bassai, pues define los amplios espacios que paso en la noche de mi ser. 
     No podría caminar al alba sin la experiencia de ver en la noche las sombras dibujadas de mis fantasmas. Todos tenemos monstruos bajo la cama. El enemigo es audaz, camaleónico, esperando entre las pequeñas parcelas de grises que nos habitan. El enemigo se esconde y espera, es paciente, nos observa esperando el momento apropiado según vaticina del estudio detallado de su observación continua sobre nosotros. Cuando conoce hasta la última de nuestras debilidades ataca con toda su artillería y una estrategia de invasión que nos puede dejar desarmados si no sujetamos con fuerza la cruz en nuestros manos.

     La noche despierta y libera los sentimientos, todos sin excepciones y es ahí en esa pausa de horas donde el preámbulo del alba nos ampara el momento en que nos enfrentamos al examen más difícil de nuestra carrera. 
    Ese que tiene todas las preguntas que ya conocíamos de antemano, ese que podemos responder en la privacidad de nuestros silencios y que al concluir... Nos sorprende exigiendo que seamos uno mismo quien evalúe y conceda la nota de aprobado. Ese es el momento culmen de la noche, la explosión de la luz del alba que ilumina nuestras respuestas, que destapa la realidad de las sombras que a veces ocultamos y que otras en cambio nos ocultan...

     Una vez le pregunté a mi ángel porque me dejaba siempre sola al caer la noche. Su respuesta me desarmó, me dijo que él nunca me dejaba. Ni aún en mis bajadas cuando me precipitaba hacia lo más ruín de mis elecciones, allí estaba en silencio acompañándome. Me dijo que la noche es mía, que en la noche no puede aconsejarme, solo estar y sujetarme justo antes de ser vencida si llega ese instante. "Hay espacios de libertad en los que no puedo ayudarte, solo observar como utilizas lo aprendido y lo pones en practica".
     Me habló de su misión de estar en esos momentos, observar mi progreso o mis momentos de paradas y prepararse él también para aconsejarme al llegar el alba. "No olvides que ellos si tienen el campo abierto en esos momentos y si encuentran una fisura colaran sus influencias para hacerte caer" 

   Aún así, las elecciones siempre son propias. No hay libertad sin responsabilidad. Paz sin una guerra contenida. Bien si un mal que aceche. Luz sin oscuridad que la refleje.


     Y al alba...  La Resurrección de la promesa cumplida que nos alienta el resto de horas en penumbras.




lunes, 3 de agosto de 2015

LO QUE NO FUE.



¿Puede perderse lo que nunca se tuvo?
No lo se.
Pero siento los daños colaterales.

     A veces cruzamos nuestro propio caminar con el de otros y caminamos juntos por trayectos de un tiempo limitado. Nos enriquecemos y ayudamos a enriquecer las experiencias de otros con las nuestras propias. En estos periodos los amigos se forjan o se caen las caretas y no queda nada...

     Una vez le leí a alguien que aprecio, que la vida son estados, pensé mucho en ello mientras caminaba a su lado. Se fue esta mañana, dejándome en un estado de sorpresa, dolor y melancolía que espero que mejore según avance el tiempo y acalle los demonios internos que intentan jugar a su favor este revés que la vida me ha permitido vivir.


     Los soldados se forjan en la sangre de la batalla... 
...La fe en la de Cristo.


     Yo hoy me siento en un cincuenta por ciento derrotada por ambos bandos. Se que nada pasa por casualidad y que cuanto más cave el dolor en el corazón mayor es el hueco que queda para albergar felicidad más tarde. Aún así cuando el sufrimiento llama a nuestra puerta, aún teniendo la posibilidad de no abrirle, es tan fuerte y continuo los golpes que provoca, que aún sin entrar te desquebraja las paredes del alma.






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