SIN MIEDOS. (Diario de una madre imperfecta)

El miedo es ese pequeño cuarto oscuro donde los negativos son revelados. 

(Michael Pritchard)


     Cuando era pequeña fui una niña insegura y asustadiza. Todo me asustaba, lo típico de mi edad que llevaba y cosas que no eran acorde de mi edad. Tener una gran imaginación, me complicó alguna que otra vez las cosas. Pero ser alguien excesivamente curiosa me ayudo a buscar siempre respuestas.
Crecí experimentado el miedo al sufrimiento, al personal, al del prójimo. Quizás el criarme con mis abuelos, entre mayores y sin hermanos me empujó de algún modo a tener más tiempo para la reflexión que para el juego. Me gustaba escuchar las historias que contaban los mayores. Analizarlas, sacaba mis propias conclusiones y hasta inventaba historias personales paralelas. Pasé mucho tiempo sola, en mi mundo interior, leyendo, escribiendo, buscando respuestas a cosas que nadie de mi edad entendía. Lo he referido en más de una ocasión en este espacio.



     Enfrentar la enfermedad en casa siendo ya una niña, me hizo adentrarme de lleno en teorías sobre la vida y la muerte, experimentar ciertos acontecimientos que salían de lo normal, me llevo a darme cuenta de dos cosas. 
Una: que mi imaginación me llevaría muy lejos. 
Dos: que de no ser mi imaginación, aquello me experimentaba me llevaría muy lejos más allá de mis miedos.


     Ahora puedo decir que después de media vida vivida, ambas cosas me han traído lejos. Me han ayudado a buscar siempre la verdad, a no conformarme y a ser capaz de no quedarme bloqueada por el pánico. No importa lo malo que haya acontecido en mi vida, siempre hubo recursos para superar el miedo y avanzar. El más importante escuchar la sonrisa de mi ángel.

     Ayer una de las personas más importantes de mi vida, hubiese cumplido 100 años, Mi abuela. No me cabe duda de que ella fue la transmisora de la fe. Quien me puso en puertas. Quien la abrió para que yo supiera más tarde donde tenia que llamar. La casualidad no existe. Dios cuida de cada uno de nosotros aunque al ver las injusticias del mundo y el sufrimiento al que las personas son sometidas se pueda pensar en la no existencia de Dios. Bastaría detenernos, analizar con detalle cada acontecimiento de una situación que nos lleve a padecer una injusticia o un sufrimiento, y sin que nadie nos adoctrine, llegaríamos a la sencilla conclusión de que detrás siempre está la mala elección de una o varias personas. Nuestros actos son los responsables, aún así es más fácil culpar a otro, llámalo: quien tengo al lado, al político de turno, a la puta vida, o a Dios.  Siempre encontraremos  alguien o algo a quien echar la culpa. 

     Aunque lo cierto es que el miedo de la propia impotencia, nos lleva a montar historias en nuestras vidas que nos llevan al kaos completo. Descubrí esto siendo muy jovencita y desde entonces tuve miedo a equivocarme al elegir, jeje, Miedo a cagarla en mis elecciones, Siempre miedo. Porque el demonio se sirve del miedo que siembra en nosotros para apartarnos de la realidad.

     Recuerdo que mi abuela me decía: no sucumbas al miedo. Nada pasa sin que Dios lo vea ni lo peor del mundo sucede sin que Él sea consciente de ello. Entonces me parecía un Dios injusto, un Padre que pudiendo evitar el sufrimiento de un hijo no lo evitaba, menudo tirano. Luego comprender a ese Dios Padre fue tan sencillo como ver a mis propios hijos desde mi perspectiva de madre. Mi amor por ellos, hace que no quiera ni que el viento les toque, moriría y mataría por mis hijos. Y aún así por mucho que les quiero y que me gustaría que se me parecieran en muchas cosas porque se que de ese modo evitaran llevarse decepciones y sufrir. 
     Se que en la libertad de dejarles vivir sus propias experiencias y elecciones está toda mi capacidad de amor de madre, toda mi entrega. Así me ama también Dios a mi. Como recurso me ha ofrecido la libertad. Y mis elecciones son las que me harán sufrir o harán sufrir a otros, de ello se servirá siempre el mal para infligir miedo. Hay una frase de Napoleón que me gusta y dice así: "Aquel que teme ser conquistado seguramente será derrotado"

     Mi ángel de la guarda siempre me recuerda lo importante de no tener miedo al instante. De no mirar hacia delante con angustia, por el contrario mirar al frente con esperanza. Con la fe del que se sabe siempre acompañado, seguro de que lo que acontezca ya lo sabe mi Padre, mi Padre que me quiere y que me ayudará, pondrá recursos en mi camino para que pueda afrontar lo que ha de llegar. Tanto bueno como malo.

     Estas últimas semanas han sido bastante malas en mi vida. Me he visto en situaciones en que he tenido que tomar grandes decisiones que afectaban no solo a mi vida como individuo, también a mi familia, y a personas que me importan. Y aunque se que he elegido con justicia, estaba hecha polvo. Desanimada, como alma en pena revolcándome en mi propia mierda lamentándome por hacer el bien. Por ser tan pringada de no ser mala, el mal siempre es más tentador, más divertido, y quien diga que no o miente o no conoce la diferencia. Pero a la larga el mal se impone con limitación y nos coarta la libertad que es el mayor bien que hemos recibido al ser creados. Pues como te decía estaba fatal, porque soy un desastre de madre, peor esposa, agobiada por el trabajo, el estrés me ha pasado factura y mi salud que ya sabes como anda siempre se me fue al carajo. 

     Y en todo este ajetreo el tio los cuernos aprovecha a ver si puede arrimarme a sus ascuas, jeje, y a menudo lo consigue y hasta me quemo el culete un poco. Pero nadie que ha sido tocado por la Gracia está solo. Allá apareció Carmen con un messenger pidiéndome un articulo para la colaboración de BceP que tenemos en el portal católico de Zenit en la sección catequesis para la familia. Lo que me faltaba, pensé, lo último que quería en ese momento era evangelizar. Mucho menos sobre la misericordia, cuando me sentía con tanta rabia. Con tanto odio en el corazón por mi situación personal y por todo lo que se ha movido estos días atrás con el tema del terrorismo. Le dije que no podía esa semana, y ella insistió para la siguiente. Accedí, porque la experiencia me ayuda a verlas venir. Y a lo largo de esa semana ocurrieron acontecimientos que me hicieron experimentar la Misericordia de Dios y a poder escribir un articulo al respecto precisamente sobre el miedo y lo que este nos limita. En este ENLACE puedes leerlo si quieres. 

     Cuando peor estoy el Señor se sirve de otros y me sale al encuentro. En cosas tan insignificantes como escribir un articulo. Pero lo que para otros puede ser algo sencillo y rutinario, para mi es un mundo. Cada vez que escribo abro el alma y la suelto en las letras... Y mi alma estaba sin control, ¿que iba a escribir? Mi ángel sonríe, me dice que deje de mirarme el ombligo, que no sucumba al panico del descontrol de mis voluntades y que le mire a Él. "Mírale a Él. Jesucristo es siempre el modelo de libertad supremo, entra a la cruz sin que nadie le obligue"

     Curiosamente escribo pensando en como me hace sentir Él cuando me atraviesa con su mirada y aunque estoy echa una puta mierda. Hoy me felicitan diciéndome que se nota la fuerza del Espíritu Santo en mis letras. Se que es así, Dios se sirve de lo complicado, de los trastos como yo, los limitados, los que nos cagamos a la primera de cambio, precisamente para hacer cosas grandes de las suyas delante de otros. Para muestra un botón.  Tengo una amiga pasando por un trance de salud delicado. Y le digo todo aquello que a mi me dijo mi ángel de la guarda cuando yo pasé por algo similar. Me atrevo a decirle todo sabiendo que se siente al estar al otro lado. Yo lloré y patalee y maldije en mi desesperación y le hablaba a ella de no tener miedo, de actitud, de que pida a su ángel que le hable y la acompañe en este momento. Cuando yo al mio hasta le insulté y le dije que se callara la puta boca y se metiera la risa donde le cupiera... Esa soy yo. Y sabes lo que me contesta ella, no te lo pierdas, que quizás yo sea su ángel que he llegado en un momento crucial porque nadie la entiende como yo. Me desarma. Porque yo soy un desastre. Pero recuerdo que eso mismo le dije yo a mi abuela cuando vino a casa a morir y duró dos años. Pensé es un milagro tenerla, un ángel que me ayuda a seguir. Y es curioso, nunca le pregunté si ella se sentía tan miserable como me siento yo a veces. Tan paralizada por el miedo. Aún así, sigo descubriendole a Él por encima de todo, hasta por encima de mis idioteces... Él que sale al rescate, de mi, del otro, que no se esconde ante del miedo de ser arrestrado en Getsemani ... 
Que no se esconde ante el miedo de estar en un estado mortal y sentir los azotes, el dolor de la carne desgarrada, la humillación, la muerte sobre su cabeza, a través de su costado... Él no entra en pánico... Porque conoce a su Padre y sabe que cuando pase el momento de angustia, la libertad de su elección le llevará a sentarse a la derecha junto a su Padre como le ha sido prometido. 

     Tú y yo hemos sido creados por amor, para la vida eterna junto a nuestro Creador y la muerte no puede prevalecer en nosotros. ¿A que demonios vamos a temer? Enumera a tus demonios, ponle nombre a todo lo que te da miedo, a lo que te provoca sufrimiento y dolor. Analizalo uno a uno y luego simplemente déjate llevar. Nada, nada pasa por casualidad. Todo tiene sentido en nuestros días.  Analiza, ejecuta, confía. 



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