PERIFERIAS EXISTENCIALES.


Salir a las periferias existenciales.

Parece la frase de moda desde que el Papa Francisco, valiente y cargado de Espíritu Santo la proclamó a los cuatro vientos. 
Para mi hoy es la respuesta actual a la pregunta del millón. 
En 1997 siendo una adolescente desbordada de sentimientos y contradicción, buscando la felicidad, me envalentoné y decidí preguntar junto a otros muchos miles de jóvenes al Señor:  ¿Maestro, donde vives?  
A lo que Él respondía:
Ven y lo verás. 
En todos estos años el Señor lenta y eficaz ha ido calando y dando respuesta a mi insaciable necesidad de conocer su Verdad. 

Lo encontré en la Iglesia. Y supo darme infinidad de oportunidades para que yo recurriera a Esta. Y he sido y soy feliz formando parte de este Cuerpo de Cristo que formamos en la Iglesia.  Sin embargo de un tiempo acá y coincidiendo con mi entrada a formar parte de la pastoral de Cáritas en mi parroquia voy descubriendo una respuesta mucho más recurrente, efectiva, esencial a descubrir la realidad de donde habita mi Dios. Donde vive mi Maestro para mi. 

Encuentro una vez más, hoy, su respuesta que me dice:
Ven, sal hoy de tu periferia existencial, de eso que el mundo te enseñó que era ético, sensato o que merecía la pena. Mírame a mi, medita, actúa como yo actué en mi momento. Se fiel a mi mensaje, como yo soy fiel a mi promesa para contigo y aunque temas hazlo. Yo no he venido para salvar a los justos sino a esos con nombre y apellido que hoy pongo en tu presente y en tu camino para que seas capaz de apartarte del núcleo de tu egoísmo, de los limites que otros te han impuesto y seas feliz.

Cuando el Señor me dice esto pienso: Uf...Hay amores que matan, porque casi me siento muerta y me tiemblan las piernas. Pero en el fondo se que es mi misión, la respuesta a tantas preguntas, a tantas necesidades de mi ser inquieto. Ese querer aplacar mi insaciable curiosidad de todo lo que tiene que ver con Él. La tarea que se presenta no es nada fácil, y no me siento nada pero que nada a la altura. Pero se que Él está conmigo y su Gracia me bastará. Así que no voy a ser cobarde y voy a intentarlo, voy a salir de la periferia existencial que me dice: no le dediques tiempo a esa persona en concreto, porque será tiempo perdido, porque no te sobra, porque lo que hagas no llegará a ningún puerto, porque los milagros lo hace Dios y no los hombres.

Voy a cruzarla, lo voy ha hacer y no voy a detenerme en dar respuestas a tantos porqués, sencillamente voy a salir porque Él me lo está pidiendo cada vez que yo le pregunto y me responde: ven.



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