TRINIDAD, MISTERIO AL ALCANCE DE UN NIÑO.


Esta semana en la visita semanal de Sor Rosa a Ana. Hablamos del Dogma de la Trinidad.
De lo difícil que puede llegar a ser para uno mismo querer calcular, este misterio y descifrarlo minuciosamente. Podríamos pasarnos esta vida entera haciendo hipótesis, queriendo descubrir al Dios Mismo en sus Tres Personas y terminaríamos como al principio. 

No hay modo, repito, no hay modo. De descubrir este Dogma por muy inteligente que sea el hombre, por mucho que estudie teología o mil ciencias más. 
No cabe la posibilidad de entender este Misterio sin la Gracia. 

Somos una parte de Dios, unidos a cada una de sus Tres Personas. Unidos al vinculo de la creación al Padre, al vinculo del Amor eterno aquí en la tierra y en los Cielos en Jesucristo y unidos al vinculo del Espíritu Santo que habita en nosotros haciéndonos participes de tal dogma. Esto se puede explicar de muchas maneras y analizar durante toda nuestra existencia. Pero basta un simple segundo de Revelación por parte de Dios para que uno entienda, comprenda y ya no dude más al descubrir que Dios manifiesta su esencia a quien quiere. Haciendo entender, lo mismo, en un solo instante, a una persona sin estudios que a otros que han pasado su vida entre libros y escrituras formándose. 

No obstante que importante es fiarse de nuestros mayores. Aquellos que dedican sus vidas al estudio de la doctrina de la fe para transmitirla.

Nos contó Sor Rosa que un día impartiendo su clase de religión a chicos en el colegio. Estaban dando este Dogma y ella intentaba del modo más sencillo explicar este misterio.  Contando con los obstáculos y la dificultad que los chicos tendrían para entender ya que nuestro cerebro pone con su entendimiento acostumbrado a creer solo aquello que puede procesar.
Terminó la clase diciendo que hay que pedir que Dios no de su Gracia para poder descubrir el gran secreto que encierra este Dogma. (Ella cuenta divertida lo que ocurrió entonces con una alumna espontanea, pero luego ya a solas analizaba lo sencillo que resulta cuando uno busca a Dios con la confianza de un niño.) Dice que una chica levantó la mano y le dijo:

- Sor Rosa, yo lo que no entiendo es donde está ese misterio. A mi me parece una cosa muy sencilla de entender. La Trinidad es como esto (y se levanta la trenza en la que lleva recogido el cabello) mi trenza tiene tres partes iguales y es una sola. Pues Dios es así.

Y verdaderamente es eso, un Todo en Tres que se complementan.

Oremos y pidamos la Gracia de descubrir a Dios mismo que busca al hombre queriendo darse a conocer. Pidamos la confianza de un niño que descubre antes la esencia que el resultado.


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