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HISTORIAS DE SOR ROSA: Llevarse es pecado.




Sor Rosa es una hermana de la orden de las Hijas de la Caridad que suele venir a casa de Ana una vez por semana a visitarla. Es una monjita muy agradable, personalmente me gusta su forma de contar las anécdotas y testimonios que conoce. Igual se ríe, que se emociona y llora mientras cuenta las historias. Esas son facetas que yo valoro mucho en las personas. Me gusta la gente que se siente segura de sus emociones y no teme en demostrarlas. 

Ella trabaja en su vocación en el colegio de la Sagrada Familia que lo llevan las Hijas de la Caridad. Como he dicho antes, me gusta mucho su modo de evangelizar y dar testimonio cuando llega y nos comparte alguna de sus historias. Son historias contada con sencillez, historias cotidianas y a un mismo tiempo tan extraordinarias por la parte que implica la acción de Dios que yo...Ay... Me emociono escuchándola y lo mismo río, que lloro también.

Hoy nos ha contado a Ana y a mi dos historias preciosas de conversión por personas que estaban muy alejadas de la fe. Que ya te contaré en otra ocasión, pues pienso hacer una etiqueta llamada: Las historia de Sor Rosa, y contar todas esas historias que ella nos comparte. Algunas son tristes, otras emotivas, graciosas, pero todas con una lección del amor de Dios de fondo.

Hay una que me hace mucha gracia, pero que muchísima.  Es una anécdota que cuenta del cole. Me reí mucho al escucharla y luego, me sirvió para analizar como la inocencia y la buena voluntad de los pequeños es lo que realmente puede salvarnos. Apliqué la historia de Sor Rosa al evangelio de Jesús de hacerse como niños, ciertamente si no somos como ellos, creo que estaremos perdidos en este mundo y si no nos hayamos listos, también en el venidero, porque ser libres es un regalo tan importante que no todos sabemos utilizar bien.

Nos cuenta Sor Rosa que estaban dando en clases las cuentas de sumar y en breve iban a explicar como eran las que son con llevada. Y uno de los alumnos en casa se lo contó a su mamá y esta le dijo: "Mira hijo te voy a enseñar yo como son las cuentas con llevadas para cuando las deis en clase ya tu sabes como hacerlas". 
 La madre se pone con toda su buena voluntad a enseñar al niño.
"Mira hijo, 6+ 5=11. Y te llevas una, pones este uno aquí...."
El niño comienza a decir que no, que eso no puede ser y su madre que no esperaba una reacción como esa le insiste en la llevada del numero para sumarlo. Y el pequeño diciendo: "Que no, mamá, que eso no puede ser así"
La madre viendo la actitud del hijo que insiste en que no se hace, desiste y le dice al niño: "Mira hijo, pues ya te lo enseñaran las monjitas en el cole y verás como es como yo te estoy diciendo".
A lo que el niño ya ofuscado se pone a llorar viendo que su madre tampoco lo comprende a él y le dice:
"Mamá, que no, que no me puedo llevar nada, que  Sor Rosa nos ha explicado que llevarse es pecado".

Jajajaja, y nos reímos Ana, ella y yo mientras nos explica que unos días antes habían desaparecido unos desayunos de los chicos en el colegio. Y que una  hermana había estado explicando en clase que no se debía coger y llevar nada que no fuera de uno. Que es pecado llevarse las cosas para uno si no son propias y que esa actitud es pecado porque se le está haciendo mal a otra persona llevando lo que es de ella, que aunque sean pequeñas cosas sin importancia, es robar. Y robar es un pecado que ademas de hacer daño al hombre, no agrada y pone triste a Dios. 

Así que imagina que pensaba el chiquillo cuando su mamá le intentaba enseñar a llevarse para hacer la cuenta. Con razón decía que así no podía hacerse, jajaja.
Esas anécdotas ademas de divertidas si las podemos ver con una óptica de fe, son también grandes oportunidades para descubrir a Dios escondido con toda su majestuosidad en las cosas pequeñas y sencillas de nuestros días. ¿No te parece? 






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