Es tiempo de C...

 


 Nos disponemos a recorrer de nuevo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las solemnes celebraciones del misterio central de la fe, el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Nos preparamos para vivir el tiempo apropiado que la Iglesia ofrece a los creyentes para meditar sobre la obra de la salvación realizada por el Señor en la Cruz. El designio salvífico del Padre celeste se ha cumplido en la entrega libre y total del Hijo unigénito a los hombres. “Nadie me quita la vida; yo la doy voluntariamente”, dice Jesús (cf.Jn 10, 18), resaltando que Él sacrifica su propia vida, de manera voluntaria, por la salvación del mundo. Como confirmación de don tan grande de amor, el Redentor añade: “Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”(Jn 15, 13).
La Cuaresma, que es una ocasión providencial de conversión, nos ayuda a contemplar este estupendo misterio de amor. Es como un retorno a las raíces de la fe, porque meditando sobre el don de gracia inconmensurable que es la Redención, nos damos cuenta de que todo ha sido dado por amorosa iniciativa divina. Precisamente para meditar sobre este aspecto del misterio salvífico, he elegido como tema del Mensaje cuaresmal de este año las palabras del Señor: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis”(Mt 10, 8). MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II  PARA LA CUARESMA 2002




     Con el comienzo del mensaje para la Cuaresma del ahora Beato y pronto Santo Juan Pablo II, quiero iniciar este año la cuaresma. Veo hoy, ahora, una nueva oportunidad de compromiso, de sentirme amada por el Mejor de los Candidatos.

Jesucristo es ese enamorado que siempre está dispuesto a rompernos el corazón amándonos

¿Será este el momento en que mi relación con Él evolucione por mi parte?
¿Aceptaré el compromiso? 
¿Tengo de verdad necesidad de ser feliz?


Ven, ven Señor y parte mi corazón en mil pedazos!!



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