GRITAR EN EL DESIERTO...




...O EN LA JUNGLA...

Esto es como gritar en el desierto. 
Decía con un deje en la voz,  don Ignacio al monagillo y a mi, que me paralizo de sentimiento el alma, mientras la marabunta de la cabalgata de Reyes Magos y el barrio al 90% se agolpaban en la puerta. 
Estábamos esperando junto al belén con el Niño Dios en brazos del cura esperando el cortejo real que al pasar por la puerta de la parroquia para y entran a adorar al Niño.
Escribo que se me paró el alma, porque sentí al hombre debajo del cura que se desanima cuando ve que el mensaje no llega, pero que sabe que su misión pese a estar en el punto de mira es seguir gritando el anuncio aunque sea como gritar en el fin del mundo.
Intenté poner una chispa de valor extra y dije: Pues habrá que gritar más fuerte, anda que no gritaría ná Juan Bautista allí en el desierto con los saltamontes y la
 gente diciendo: mira el loco este de la piel de camello. 
Y nos reímos los tres, creo, que sabiendo lo cierto que debió de ser pese a mi nota humorística en el comentario.


¿Qué quieres que te diga? Yo soy así, y voy a contarlo como lo vivo y lo siento. Y pido perdón de antemano a quien sea del barrio, a quien pueda sentirse ofendido, y a quien conociéndome en persona pueda entrar en juicio cuando me lea. Pero yo sirvo a Jesucristo, pese a que vivo en el mundo. No soy perfecta, por eso estoy en la Iglesia, buscando al modelo perfecto que es mi Señor. Tengo mi modo propio de ver las cosas y también un ángel de la guarda muy "charlatan" que siempre me dice mira esto y lo otro. Y por suerte, o mejor dicho porque Dios lo permite, tengo muchas tentaciones que me hacen juzgar, criticar y caerme en el pecado a veces y eso me ayuda a conocer a mi enemigo, el demonio, que tan bien se esconde bajo la tibieza de un modo social de vida y en mis propias comodidades.
Dicho esto, quiero compartirte que se abre en este blog un nuevo espacio con la etiqueta: en mi parroquia. Donde iré compartiendo esas aventuras que vivo en mi día, día dentro de mi propia comunidad parroquial. No se si será muy acertado para mi imagen, porque se cuantas personas del barrio me leen aunque no lo digan, y cuando te mojas... sobre todo en dar testimonio de tu fe, terminas por ser crucificado en casi todos los aspectos sociales, pero aunque me preocupa se que es un modo de salir a las periferias de mi yo y es a lo que como discípula estoy siendo llamada.

Pues como te decía, allí estábamos. Mientras esperábamos, yo pensaba en tantos catequistas y personas dedicada a la catequización. Era el día de los catequistas nativos y pensé en cuantas dificultades han de afrontar ellos en tierras hostiles. Ya había meditado mucho en ello la noche anterior. Pero conociendo mi barrio, mi parroquia y los entre manejes que se llevan en los diferentes grupos y carismas dentro de la parroquia y fuera en la comunidad que forma el barrio... Llegué a la conclusión que a veces no hay que ir muy lejos para hacer misión y que aunque no se de literalmente la vida, en cierto modo si puedes ser sacrificado cada día en tu propio circulo cercano.

Se que don Ignacio no es perfecto, si lo fuera, seria santo y seguramente no estaría en nuestro barrio ya. Pero es un hombre que se ha negado a si mismo por ser sacerdote de Cristo y solo por eso merece todo mi respeto, mi comprensión ante sus errores, mi paciencia para conocerle mejor y por supuesto mi lealtad por amor a Jesucristo y a la  continuidad de su sacrificio por la salvación de los hombres en la Iglesia. Son los sacerdotes quienes nos dan su Cuerpo y solo por eso, yo soy incapaz de morder esa mano, aunque estuviera manchada. No quiere decir esto que llegado el momento no me manifieste si veo una conducta equivocada, pero una cosa es la corrección fraterna y otra una lapidación pública.

Eso ocurrió el día de la Epifanía en mi parroquia. Y seguro que también sucede en la tuya, no es algo aislado. Como en toda buena familia los tiras y afloja y los digo y diretes son el pan de cada día. En la mía hay cierta tensión entre la hermandad procesional y el cura, según por donde lo mires los culpables son unos u otro y la discordia es comidilla del resto del personal del barrio ya sean católicos, tibios, o contrarios a la iglesia. Así que imagina el caldo de cultivo que puede estar cociendo y la comidilla de conversaciones que crea en todo punto de reunión: colegio, club social, tienda del barrio, o la esquina esta de más allá. El caso es que para unos será la hermandad y para otros el cura al que le salen más adjetivo que si escribiéramos los andaluces un nuevo diccionario de sinónimos.

Pues estábamos frente al Belén, pusimos entre el monaguillo y yo el ambón allí, tres reclinatorios y apartamos un poco el banco más cercano para que hubiese un poco más de espacio. Cuando la comitiva real llegó, fue desde mi punto de vista vergonzoso. Y si lo lees, tú, sabrás lo que dijiste y como lo hiciste. Quizás no conozcas lo básico de las celebraciones, y es que la adoración en este fiesta de la Epifanía suele hacerse frente al portal del Belén, aunque haya menos espacio, porque es al Niño a quien adoramos, no a la parafernalia que los hombres montamos de cada cosa que organizamos. Igual estoy siendo muy orgullosa, pero me atrevo a decir que si Francisco pudiera decir algo al respecto nos recordaría a todos que la Iglesia no es una O.N.G. Que también son necesarias y que grandes personas con buenos sentimientos las organizan, pero los católicos tenemos otro fin. No hacemos las cosas porque somos buenas personas, no porque lo hacemos bien, lo hacemos porque servimos a Jesucristo y sin ese fin, todo va perdiendo valor.

La frase más bonita que oí fue: Con lo grande que es la iglesia y se pone aquí en lo más estrecho, este hombre todo lo hace mal. Lo oí de varias personas, todas frases despectivas, con "malaje" como decimos en el sur. Con desprecio. Y lo peor es que venia de miembros de la hermandad, de personas que de algún modo también son iglesia. Y mi reacción fue similar a la suya, desprecio. Desprecio por que al escucharlos pensé en cuanto una frase puede escandalizar a quienes no pertenecen a la iglesia, al daño que hacemos con nuestras palabras a los más pequeños, a los que no conocen a Dios. Pensé en las palabras de Jesús: Pero a quien escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgasen al cuello una piedra de molino y lo arrojaran al fondo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es inevitable que sucedan escándalos.(Mat. 18,6)
Y pensé en lo bien que lo hace el demonio desde la sombra. Desde la protección que le da el no conocimiento por nuestra parte de sus acechanzas y me pareció verle entre las multitud disfrutando del ambiente de distensión que se creaba, de como esas frases dichas y oídas iban torciendo el buen hacer de unos y otros. De las personas que habían organizado la comitiva real y también de los que estábamos esperando en el templo. Cada cual en el lado de los acontecimientos que nos tocan vivir. No es cuestión de buscar culpables, ni de juzgar, no es cuestión de ver quien lo está haciendo bien o mal, no es buscar quien es más bueno, o malo...

Es cuestión de descubrir. 


Descubrirnos a nosotros mismos, el papel que jugamos en ese momento concreto y hacer lo que debemos. No por quedar bien, sino porque el bien es el fin del que ha conocido a Jesucristo. 

Pido perdón por todo lo que pensé al oírte. Yo no soy santa, aunque intento seguir el camino de otros pecadores que se convirtieron y dejaron sus vidas como ejemplo. Lo siento cuando juzgo, como me altero, lo que pienso porque a veces no es un desierto sino una jungla llena de fieras el escenario en que hemos de movernos. Pero hay una cosa que nunca olvido y es que mi Maestro murió en la cruz, entre pecadores, burlado por la multitud, para que tú y yo hoy tengamos la oportunidad de conocer lo mejor de la creación. El amor del Creador que no se cansa, que sigue esperando a su hijo prodigo que somos tú y yo.


Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.

Comentarios

  1. ¡Felicidades por ser como eres, por estar donde estás y decir las cosas como son!

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  2. Gracias Asun por tu comentario, se agradece. Como he dicho, no soy perfecta, al contrario, soy peor que muchos porque conociendo la Verdad me resisto a Él. Pero si algo voy aprendiendo a lo largo de este tiempo desde que Jesucristo me salió al encuentro es que cuando tengo que arriesgar por Él, si evito exponerme, no soy feliz. Que hay momentos en los que una tiene que romper el silencio, el miedo a parecer una orgullosa, el absurdo bajo el que nos escondernos por cobardía y que llamamos prudencia para protegernos. Se que es meterme en líos Asun amiga mía, ¿pero acaso no es a eso a lo que nuestro querido Francisco nos invitaba cuando nos decía que hay que montar lío? Yo creo que sí.
    :)

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  3. Mas alto y mas claro imposible!!!

    Tú si que sabes como y donde decirlo,perfecto,perfecta Mento.

    Gracias por compartir amiga mia,te dejo un cariñoso saludo :)

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  4. No se puede decir mas alto y mas claro!!!
    Tú si que sabes como y donde decirlo Mento!!!
    Gracias por compartirlo amiga mia,te dejo un cariñoso saludo :)

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  5. Lo importante en todo esto es no desanimarnos amiga, cumplir con el servicio al que somos llamados y pedir a Dios fuerza para hacerlo y humildad para hacerlo bien. Ya sabes lo que te comenté de si me pilla en la calle lo que le contesto. Pero a veces también es necesario perdonar y sufrir las faltas de los demás. Y confiar en Dios. En su justicia, en su misericordia para con todos nosotros. Después de todo aquí estamos de paso y para descubrir y aprender. Lo importante es servir y si podemos disfrutar con ello, enriquecernos espiritualmente y que los demás también compartan esos beneficios mejor. A veces por las circunstancias solo hay calvario y cuesta arriba y tirar " palante" con la cruz. Pues bueno, si es que es a lo que el conocimiento nos llama. A imitar a Jesús, pues para que quejarse? Ya sabemos que el fin es la resurrección. Así que como los de Alicante siempre "palante "
    un abrazo amiga :)

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