Daisypath Anniversary tickers

LA MAMÁ MÁS LISTA DEL MUNDO.


     Así me sentí el sábado pasado viendo como mi hija mayor, lucy (10 años) me miraba y como ella misma me lo decía y con orgullo se lo repetía a su padre: "Papá, papá, no te lo vas a creer, mamá es la más lista del mundo, tú no sabes lo que acaba de hacer..."

     Bueno si me conoces un poquito sabrás que me considero un desastre como madre y que anhelo muchas veces ser como otras mamas modelos que veo y que distan tanto de lo que yo suelo hacer con mi prole, o al menos me lo parece. El sábado llegue a pensar que tal vez después de todo no lo esté haciendo tan mal y que con el bebé en la barriga te dan también un lote de "superpoderes" que no caducan y que al utilizarlos más tarde con los hijos te convierten en una súper mamá.
     Estábamos en la playa, hora de sacar la tortilla y comenzar a repartir pinchos para los niños. Lucy fue la primera en darse cuenta, ay, tiene como yo un radar interno para ver todo en un plis-plas. Levanto la vista de la tortilla cuando la oigo:
     "Mamá esa niña está perdida"
     La peque pasaba desorientada junto a nosotros justo cuando levanto la mirada y ella cruza la suya con la mía. En ese momento se activa el súper poder y me siento la mejor madre del mundo, como si fuera la única madre sobre la faz de la tierra me mira la niña que comienza a llorar. Me pongo en pie y la cojo de las manos, le seco las lagrimas y le dijo:
     " No llores cariño, verás que pronto encuentro a tu mamá" Se lo cree, su rostro cambia y se relaja, le pregunto en primer lugar si sabe el color de su sombrilla, verde como la nuestra, levanto la vista trae el sol de espalda así que miró en esa dirección, pero no hay sombrillas verdes, ni papás desesperados agitándose por la arena. La llevo al puesto de seguridad, Lucy le da la otra mano y le pregunta su nombre y le dice que no se preocupe que no la vamos a dejar hasta que no llegue su madre.
     Llegamos al puesto me sorprende la juventud del personal y el corazón se me encoge al ver que empiezan con el protocolo, será el correcto pero como madre lo veo poco efectivo para consuelo de una niña pequeña. La peque no se suelta de mi mano y su carita comienza a cambiar. Una chica de seguridad le pregunta su nombre, luego cuantos años tiene y no sabe decirlo. Me agacho y la llamo por su nombre y le digo que me indique con los dedos cuantos años tiene, marca cuatro, está cada vez más asustada y comienza a llorar. La abrazo y le digo que no se preocupe que ya viene su mamá. Le preguntan los apellidos y se encoge de hombros, le pregunto de nuevo su nombre y me lo dice y le insto a seguir diciéndole: " y que más" Y la niña dice sin problemas sus dos apellidos. Intentan llevarla dentro de la garita pero ella no se quiere soltar de mi mano y es cuando advierto a Lucy mirándome con esa cara que hace que te salga una "SM" en oro y brillantina sobre la cabeza levitando. Le sonrío y por detrás de ella veo un revuelo de adultos que vienen hacia el puesto de seguridad con caras desencajadas.
     "¿Es tu mamá?" La niña asiente y es entonces cuando se la entrego del todo a la chica de seguridad y cojo de la mano a mi propia hija y nos retiramos. Aquí ya está hecho el trabajo. De vuelta a nuestra sombrilla Lucy parece un cervatillo nerviosa y saltando a mi lado repitiendo eso de que no se lo puede creer que soy la mamá más lista del mundo. Que como sabia lo que había que hacer y alucinando de que su madre resultase efectiva de ese modo con la peque. Casi reviento el bañador, el trasto de madre ha servido para algo, pienso, mi hija sigue viéndome como si hubiese realizado una cosa extraordinaria y así se la repite por lo menos cuatro veces a Pepe cuando llegamos a nuestra sombrilla.
     No se cuantas veces desde el sábado Lucy va contándole a todo el mundo la gran hazaña, je,je. A veces las mamás nos sentimos inseguras y tememos no saber hacer las cosas bien, después de todo es una carrera que se aprende con la practica y sin una teórica explicita de identidad de cada hijo y de como llevarlos. Pienso que en el fondo, ese súper poder sale cuando tiene que salir y nos hace actuar como ha de ser cuando ha de hacerse.
     Claro que esa idea esta mañana se ha desmoronado por un instante como un castillo de naipes mientras estando en la oficina del INEM, veo a una mamá como le da de beber de una lata de "redbud" (bebida para adultos estimulante por su alto grado de taurina y otros revitalizadores) a un niño que si tenia año y medio era un milagro. Pepe y yo nos miramos y pensé:
1. No existe super poder...
2. Las hay todavía peores trastos que yo...
     Definitivamente creo que para ser una mamá medianamente lista basta leer los prospecto de los  alimentos antes de dárselo a ingerir a los hijos y dejar los heroicismos para acontecimientos contados en el trayecto de la propia vida, que ya el instinto se encarga de sacar a flote.

Comentarios

  1. ¡Qué estupendo! Me he divertido hasta el final. Y si llego yo a ser tu nena o la otra, te hubiese visto también una super mamá con super poderes. Estoy segura que lo eres.

    Vuelve mucho a esa playa, de la familia o del mundo, a resolver muchas cosas...

    Un abrazo

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    Respuestas
    1. Jajaja, me alegra que te divierta ese a sido el sentido del pots. Yo soy muy guasona y siempre intento darle el puntito canalla cuando cuento las cosas que veo o que me pasan.
      Un abrazo.

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  2. Te mando un abrazo enorme y todo mi cariño amiga mia.

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