EL MISTERIO DE LA CABECERA.


     Esta es mi última cabecera de facebook, vamos, la que ahora tengo. Hace unos días una persona me preguntó algo que hasta resultó que me hizo gracia. Me dijo:
     - Oye, desde que pusiste esta cabecera tengo curiosidad y no me atrevo a preguntar...
   JE,JE,JE...curiosidad...De eso yo si que se un rato. De pronto antes de seguir leyendo ya sabia la pregunta, era obvia, un torso desnudo y una frase del Padre Pío. Si yo la viese en otro perfil, me llamaría la atención, mi curiosidad es así, me extraña que solo una persona se lo preguntase, o tal vez es que no soy tan rarita como creo. Y mis gustos no son tan despiadados.
     A veces me gusta montar tarjetas como estas, siempre terminan imprimidas y con algún uso, pero el más importante es que cada vez que las veo me recuerdan como me sentía en un momento concreto. Mientras las creaba. Así que desde esta entrada voy a responder a esa persona como le dije que lo haría y de paso, saciar si existe alguna curiosidad más al respecto, porque no siempre los curiosos tienen la valentía de preguntar y exponer su insaciable sed de saber... Aunque se traten de trivialidades como esta.

     Me encantan las espaldas masculinas. Bueno la anatomía masculina me hace perder la cabeza, puedo encontrar belleza hasta en el cuerpo más amorfo. Porque veo esa perfección con que Dios crea. Cada parte visible en el hombre a un simple vistazo, denota fuerza, resistencia, es como un punto estático en un universo movible y mi propia naturaleza se siente atraída hacia ese punto. 
     Las espaldas masculinas me pierden, no solo por la atracción sexual que despiertan en mi, puestos a ser sinceros. Hay mucho más. De pequeña pasé largos ratos pegada a la espalda de un hombre, mi padre. En su época era motero y yo aprendí a ir subida de paquete en una moto tras de él antes incluso que a caminar. Si miro a mi infancia hay algo que destaca en la relación con mi padre y son sus espaldas. Era un tipo con una bella anatomía, una morfología de musculatura más bien desarrollada. Todas las niñas ven a sus papás como el mejor hombre del mundo, yo también le vi así  pero además es que sigue teniendo unas de las mejores espaldas del mundo mundial. Crecí mirando a través de la visera del casco esa espalda y fue la protagonista de muchos pensamientos y razonamientos de niña, de adolescente. Crecí teniendo muy claro que quería unas espaldas como esa para mis hijos si alguna vez me casaba y tenia hijos porque luego llegó la época en que no quería tener nada serio con un hombre ni en pintura. Hasta que llegó Pepe...y su espalda.
    Para cuando eso pasó yo ya era una mujer de 24 años con una forma de pensar bien diferente a lo que había sido pegada a aquella espalda paterna. Pero entonces Dios se encargó de presentarme una historia que tal como la planteaba podía hasta funcionar. Un hombre mayor, con las ideas claras, quería formar una familia, tener hijos y convertirme en su reina para siempre. Yo no creía ya ni en mi, ni en que yo fuese capaz de llegar a desear eso para mi vida ni aún deseándolo ser capaz de ser continua y encima feliz. Dios solo me lo planteo y tal como Él lo exponía ..Hasta me gustaba, de Él si me fiaba, pero no de mi. Y entonces me mostró su espalda. Y supe que si dejaba pasar esa oportunidad no se volvería a dar en mi vida. Así que me armé de valor, cargué todos mis miedos, todas mis inseguridades y me tiré a la piscina vistiéndome de novia y casándome con él. 
El matrimonio no es una vocación fácil  más cuando se es tan inquieta e inestable como lo soy yo. Pero cada mañana cuando tengo la oportunidad de quedarme en la cama y ver a Pepe levantarse antes que yo, una dosis de fe alienta mi espíritu y mi alma al verle de espaldas. Me encanta cuando le veo de pie frente al armario para coger su ropa, contemplo esa espalda y en mi cabeza se repiten aquellas palabras que Jesucristo me dijo en su día: 
-Si cuidas del dueño de ella, te cargaran toda la vida con mi voluntad y su fuerza.

     El matrimonio es como la fe. Se regala una vez, luego hay que alimentarlo, ser fiel, dar testimonio y entregar la vida si el momento así lo exige. Porque solo así encontramos la felicidad y se hace realidad en nosotros.
     
     Y aquí es donde entra el Padre Pío y su frase:
     "A fuerza de paciencia poseeréis vuestra alma"

    A mi me falla la paciencia, y muchas otras virtudes, pero en mi vocación tengo un arma infalible que alimenta Dios... La espalda de mi hombre que me sigue cargando pese a nuestras diferencias y nuestras batallas personales. Cada mañana me alimento de eso que se y que nadie puede quitarme, ni el innombrable. He pasado muchas mañanas sola en estos dos últimos años con esta foto que pongo al final de la entrada y con muchas otras imágenes de espaldas como la del chico que esta en la portada, que al verlas me recordaban lo que se, lo que me alimenta, lo que me da la vida. Elegí libremente mi vocación y aunque a veces por mi naturaleza inquieta me cuesta adaptarme a la vida que llevo, elegí bien. Elegí ser participe con Dios en esto, con Dios y con Pepe...Y mientras ambos me carguen yo me dejaré llevar a donde quieran llevarme.



Comentarios

  1. Gracias Mento.
    Pues que te diré, realmente no me había fijado en tu foro de portada.
    Me parece bueno todo lo que cuentas.
    A mi me cuesta mucho trabajo fijarme en los detalles del cuerpo de las personas sean hombres o mujeres, más que la espalda u otra parte del cuerpo me llama más la atención los ojos.
    DTB!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo me fijo en todo y siempre tengo con que enlazarlo ya sean gustos, recuerdos... Me pasa igual con los espacios, sitios que visito, momentos que vivo. Pepe dice que soy muy rarita y tendrá razón. Porque sigo siendo de las que si me como un helado de menta con chocolate y tú estas comiendo lo mismo, siempre te preguntaré: ¿A que sabe? y cuando me digas, a menta y chocolate, querré saber a que te sabe a ti la menta y a que te sabe a ti el chocolate. Y si no sabes responder, te pondré un montón de opciones y comparativas para que elijas la que mejor te venga con tal de saciar mi curiosidad por saber. Me fijo mucho en los detalles y los que no alcanzo a ver pido que me los enseñen, ya sea en cosas importantes como en trivialidades. Es un rasgo de mi personalidad la curiosidad que llevo muy marcado, y aunque dice el refrán que la curiosidad mató al gato. A mi me llevó a conocer Jesucristo. Je,je.
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Escribe sin miedos.
Deja escrito lo que piensas.Las palabras liberan a las personas.

Entradas más vistas del último mes.

Daisypath Anniversary tickers