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CATÓLICA...NI MOJIGATA, NI REPRIMIDA.


     Hay algo que me llama mucho la atención desde que llevo en esto de los blogs y ahora desde que también me decidí a dar el salto a las redes sociales para evangelizar, mucho más. Y es el modo en que los demás nos ven y también como nosotros nos damos a conocer como católicos y personas tocadas por la fe.

     De todos es sabido que nada como el testimonio para ayudar a la evangelización, salir de uno mismo e intentar llegar a los demás sencillamente con lo que uno es y aportando la experiencia de lo que Dios hace en tu vida. No hay que hacer nada más, ser uno mismo y punto. 
     Cada uno es especial por algo, Dios no crea en serie. Dios nos crea con contemplación, con una dedicación infinita de hacernos únicos, como Único es Él y así nos crea a su semejanza. Luego nos llena de matices, esos en los que en nuestra libertad nosotros mismos elegimos que colores resaltar.

     Como empecé diciendo, me llama mucho la atención que en esto de internet, cuando entras en contacto con gente que no son de tu religión, lo primero que terminan confesándote cuando se rompe el hielo es: Pero si no eres una mojigata.
     Bueno, en verdad solo quien es más descarado se atreve con ciertos términos  a mi desde luego me lo han dicho literal, pero por regla general lo que te dicen es que no eres como el resto. ¿Qué resto? pregunto yo siempre, aunque se que se refieren a los católicos como si fuéramos un diseño de esos de chinos creados todos por duplicados y en serie. 

     Yo nunca he sido aburrida, me río hasta de mi sombra y lo mismo te comparto una hora rezando contigo el rosario, que pegando saltos en la discoteca (bueno eso era antes cuando era más joven), pero la esencia no cambia. Mis gustos no están reñidos con mi fe y mi moda de enfrentar la vida tampoco. Hace poco un señor me decía por chat:  Has roto mi modo de ver a una mujer que es fiel a sus principios y a su fe, aunque no entiendo que es la fe, ni creo en Dios. Y cuando lo expresó reconocí que ya la piedra la había lanzado a su tejado y que Dios irá haciendo el resto. Este hombre me veía como a la típica señora casada que va a la iglesia, que tiene una vida aburrida, encerrada en su rol de esposa y madre y soñando con una vida diferente algo menos puritana y más desenfrenada. Por Dios, cuando hablaba con él, no podía creerlo, intentaba provocarme, insinuándose sutilmente para hacerme caer una careta que por fortuna ha podido descubrir que no tengo y que no soy como él cree que somos los católicos. Pero realmente eso es lo que muchas personas piensan de nosotros. Que los católicos somos aburridos y gente que elegimos esto como el que elige ser de un equipo de fútbol porque la gente con que se relaciona es toda de ese equipo y se deja llevar para no ser diferente y desentonar. Y que realmente interpretamos que somos felices si así nos ven comportarnos. Me decía este señor: Si conociera más gente de la iglesia como tú igual hasta me convertía. Y es entonces cuando una ve la oportunidad perfecta para soltar toda tu historia de salvación a esa persona y jugártela a que no entienda nada y vuelva a pensar que somos monigotes aducidos mentalmente. Pero como yo se que no es así y que Dios es quien realmente actúa en el corazón de las personas, siempre termino por tirarme a la piscina con ese millón de controversias que forman mi personalidad. Termino por poner mi vida y mis experiencias de ejemplo y demostrar que no depende de uno, sino de Dios la conversión. Que cuando se siente curiosidad y de verdad se desea saber que hay más allá de tantas leyendas urbanas, estereotipos y tantas gilipolleces y tópicos que nos creamos, el que está es Dios. Y es cuando comienza a dejarse que le veas tal cual es y en la medida que lo conoces, te conoces más a ti mismo y también a los demás. Un conocimiento que rompe todas esas etiquetas absurdas con que coartan nuestra verdadera libertad.

     Es importante que de una vez por todas demos la cara tal y como somos, Dios te ama así tal cual eres. Tal como soy, siendo un trasto, a veces siendo mal hablada, o algo loca e impulsiva para ser una mujer de casi cuarenta tacos. Pero es que uno es como es, y no hace falta aparentar un rol de buenísima, o de ser impoluta. Somos como somos y así hemos de enfrentar el reto de dar testimonio de nuestra fe, ya que Dios nos ve merecedora de ella, seamos fieles al compromiso de transmitirla pero sin hacer teatro que nos convierta a los ojos de los demás en malos o falsos actores.

     Personalmente estoy teniendo experiencias muy enriquecedoras incluso para mi propia conversión. No se si el que ofrezca mi amistad a los demás tal cual soy sin miedo a ser juzgada (o con miedo pero arriesgando) pueda servir para que otros se conviertan. Pero se que Dios se sirve de ello y que a mi me enriquece en la fe. Y me está mereciendo la pena ser yo misma, como me vas conociendo a través de mis blogs y mis perfiles sociales, merece la pena los inconvenientes de ser uno mismo sin careta. Si por ello aunque solo sea una persona que no conocía a Dios, siente la curiosidad que un día sentí yo misma de querer saber que había detrás de la sonrisa de un católico que me resultaba diferente y poco mojigato. Detrás siempre está Dios esperando y si lo sabemos tenemos el deber de intentar que otros lo sepan aún exponiéndonos.

     Soy católica, ni mojigata, ni reprimida, puedo ser muchas cosas y cometer muchos errores pero soy alguien que nunca pierde la alegría porque se como he sido creada, para que y por Quien.


Comentarios

  1. ¡¡¡¡Genial!!!

    Un cariñoso saludo amiga mia :)

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  2. Alá, pues ya somos dos!!! jaja, también soy católica y soy una persona normal con mis aficiones, mis circunstancias y vamos que el que no quiera conocerme porque pueda pensar lo que expones por ser católico, pues se pierde a una persona normal. Un saludo!!!

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  3. Un santo triste es un triste santo.
    Que mayor alegría puede existir que eres hija del DUEÑO DEL UNIVERSO. Es para vivir de alegría.
    DTB!!

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  4. Hola soy nueva por aquí me encanto tu blog y lo escribes... es importante ser auténticos no hay que olvidar q nuestro rostro debe transmitir a un Dios que es puro amor ... :)

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  5. Hola. Mentó, di. Que. Si. Manifiesta te. Así, diciendo. Soy. Católica creyente, practicante, yo. Soy. De. La misma. Opinión. Que. Tu

    Estuviste. En. El. Encuentro. Neicatecumenal En. Cádiz, inflo católica. Ha. Hablado de ello

    Si. Yo. Quiero. Ir. La. Próxima. Vez. Donde. Debo. De. Informarme?

    Y. Donde. Tengo. Que. Estar. Apuntada

    Un. Abrazo

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