LA TAZA DE CAFÉ.


Es la musa que anima a los poetas
que van al cafetín
de tarde en tarde.
Mientras hablan de versos y cometas,
la cafeína
en sus cerebros arde.

Allí Mendoza, Suárez,
Castrorrivas,
-fumadores, humosos, tabacales-
concentrando sus fuerzas volitivas
construyen mil cajitas musicales.

Y Dago, el escultor.
Los ensayistas.
También los aprendices de poeta.
Uno que otro pintor.
Los periodistas.

Todos beben café.
¡Su vitamina!
Sin pensar que al beber esa agua prieta,
¡beben amarga sangre campesina!

Ricardo Castrorrivas


Delante de mi café humeante me apetecía hoy hacer un poco los honores a este compañero silencioso de batallas, que tantas veces nos despierta la mente y nos anima en las horas de silencios.

Comentarios

  1. Que te voy a decir yo,si soy cafeadicta :)

    Un cariñoso saludo amiga mia.

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    Respuestas
    1. Yo cuando era una juerguista noctambula lo que más me gustaba era mi chute de café solo y muy cargado antes de irme a dormir ya con las luces del alba,jajaja. Tengo mono dependencia desde entonces Belén. A mi me gusta solo y sin azúcar, pero ya no puedo tomarlo, me lo tienen prohibido con la medicación. Pero el de por la mañanita un poquito light no me lo quita nadie. Pero que no se entere mi siquiatra, je,je.
      Un beso.

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  2. Ay! yo lo era hasta que, por razones que no vienen al caso, tengo que tomarlo ¡des-ca-fei-na-do! ¿te imaginas?

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  3. A mi me encanta, por la mañana si lo tomo, pero después ya el sueño
    se altera.Un abrazo guapa.Dios os bendiga a toda tu familia.

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