DANDO GRACIAS.




Un rato de oración en sequedad es como
un rato con Jesús en Getsemaní, así como una
oración sabrosa es estar con Jesús en el Tabor. En
las dos ocasiones estamos con Él. Y, ¿cuándo es
más amor…? Por ello no te marches de la oración
cuando sientas el escalofrío del Calvario, la soledad de la muerte de Cristo o el desamparo de
Getsemaní, ya que allí está Jesús. Búscale donde
esté y como esté, que si perseveras, como los
Apóstoles en Pentecostés, al fin le hallarás.
Trinidad sanchez Moreno. (18-8-73)



     El día de ayer fue uno de esos que yo suelo llamar de escrutinio. Porque es fácil dar gracias a Dios cuando todo parece marcar bien, o por lo menos los acontecimientos son afines a lo que uno piensa que está bien. Es cuando llega el sufrimiento, cuando uno se enfrenta a la situación que no puede dominar y tener bajo control, cuando el verdadero escrutinio empieza y uno puede probar su fe. 
     A mi me cuesta, no voy a decir otra cosa. Me agarro con fuerza a Dios, porque se es lo único que se mantiene en pie cuando todo se desmorona a mi alrededor, lo he visto pasar otras veces. Todo a fallado, las personas, los acontecimientos, yo, al final solo Él ha quedado. Así que por muy duro que sea el momento presente, me sujeto con todas mis fuerzas en un abrazo a Él y solo entonces se que todo terminará pasando, mi dolor, mis miedos, mi impotencia y hasta mi rechazo a aceptar una cosa u otra.
     Mi padre sigue bien, va respondiendo bien, doy gracias a Dios por ello. Por que soy muy consciente de que no depende de nosotros, ni siquiera de un buen cirujano que uno quede bien o que te salven la vida. Cada día mueren muchas personas que no lo merecen, buenas personas y en circunstancias que resultan a menudo injustas. Pero lo cierto es que todo está dentro de un plan de amor, que por falta de entendimiento ni comprendemos, ni muchas veces llegamos a aceptar o incluso a querer comprender. Porque el dolor, el sufrimiento, es algo que desde pequeños nos marcan como malo. Cuando a veces, es el único camino de la salvación y es un regalo en nuestras vidas, un don del cielo que nos da la oportunidad de descubrir a nuestro Creador aquí y ahora. Poder aprovechar ese descubrimiento aquí en esta vida, es un verdadero regalo del cielo del cual no muchos  pueden llegar a ser depositarios.
     Anoche ya en casa, cuando todos dormían ya y después de haber estado un rato con conectada con Pepe, todo pareció ralentizarse, el silencio por fin llegó y solo escuchaba mi corazón aún acelerado, mis pensamientos lejos de la aceptación frente al sufrimiento. De nuevo estaba allí, en Getsemaní, pero no reconocía el momento porque yo no podía decir como Jesús que se hiciese la voluntad de mi padre. Yo estaba como una niña caprichosa quejándome de la circunstancia. Pidiendo fuerzas porque me siento sobrepasada, pidiendo, pidiendo y quejándome a un mismo tiempo sobre el peso de la cruz que me ha tocado vivir. Y comprendo entonces que no puedo cuestionar la sabiduría de un Ser superior. ¿Como puedo creer que algo ha fallado en los planes que Dios ha decidido en mi vida? ¿Acaso el mismo Dios que ha creado la vida, el universo con cada una de sus diminutas e infinitas partículas dentro de las cuales entro yo, puede equivocarse en algo dentro de tanta perfección creada? Pues no. Llego a la conclusión de que el fallo no viene de Él. De que quien fallo soy yo porque algo se escapa a mi razonamiento, al modo en que yo llego a procesar y creer algo. Entonces miro atrás en lo que ha sido mi vida y especialmente en lo que ha sido desde que conozco a Jesucristo. Y los hechos me demuestran que Dios nunca estaba equivocado, que siempre han salido bien las cosas y que era yo quien las veía de diferente modo.  Ser consciente de ello, crea paz y serenidad en mi. Se que volverá a pasar lo mismo, que Él actuará, me hará comprender algo que ahora me falta y de pronto toda la situación cambiara y ya no dolerá tanto, podré enfrentarla con otra actitud y descubriré una vez más cuan equivocado es mi planteamiento de las cosas. Y lo más importante: que no estoy sola, que quien me ha creado a su imagen y semejanza, sigue cuidándome, mejor de lo que yo cuido a mis hijos. Porque he salido de Él, de por quien todo es. ¿Como puedo entonces pensar que el momento que enfrento no me viene bien, que no es justo? Un padre, y quienes lo somos podemos entenderlo mejor, jamás quiere nada malo para sus hijos. A veces por circunstancias de la vida los padres tomamos decisiones que hacen sufrir a nuestros hijos, pero que al fin son necesarias para protegerlos y para que crezcan. Pues la única diferencia entre Dios Padre y nosotros es que Él nunca va a equivocarse en las decisiones que toma. 
     Así que anoche, después de un día de escrutinios del cual saco otra experiencia más de mi vida. Terminé dando gracias a Dios por lo mucho que me dolía el alma. Por lo mal que me sentía y por todas las dudas e inseguridades que siento. por los acontecimientos de mi vida que no me gustan y que me ponen al limite. Porque todo es un conjunto de cosas que me llevan a descubrirlo a Él. Y cuando en medio del caos le veo, es una sensación, es algo que siente uno que no se puede expresar con palabras. Es saberte y saberle y es como un lenguaje distinto, especial, único. Doy gracias a Dios por cada uno de los acontecimientos que me han llevado y que me siguen llevando a ese momento y le pido con todas mis fuerzas que me ayude a no rechazar nunca la cruz que me recuerda y me ayuda a volver a ese instante en que me quedaría para siempre.


Comentarios

  1. Nada ha fallado cuando Dios quiere para ti lo mismo que quiso para su propio hijo! Mucho ánimo y un beso!

    Me gusta eso del día de 'escrutinio'!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si no fueran por esos días malos de prueba y escrutinios, entre tanto que hay en esta vida ¿como una persona saldría de si para mirar a los otros? Sería imposible. En mi caso personal y por como yo soy, tengo la total seguridad que sin sufrimiento, sin sentirme derrotada, jamas encontraría a Dios. A veces me reboto mucho con Él y quiero por fuerza y rabieta que me diga porque tiene que ser asi, porque sufriendo de primera. Y Él solo responde que no es por su voluntad sino por mi actitud, jolines, y más coraje me da. Pero cuando se me pasa y comienzo ha hacer lo que mejor se me da cuestionarlo todo hasta que lo veo claro. es como un puzzle para niños de 5 añitos, que fácil hacerlo con esta edad. Pues igual. Y tengo que dar gracias a Dios porque aunque sea enfrentándome al dolor, no me deje para el día en que me muera. Me daría aún más rabia llegar allí en ese momento y verme frente a Él y ver lo ceporra que he sido y que he perdido 80 años(si llego) sin darme cuenta. Así que le pido a dios que aunque sea con dolor siga llamándome, porque merece la pena aunque solo sea por sentirle un instante para caer luego otra vez. Y quienes lo hemos descubierto una vez, tan Grande y tan cercano a la vez y pequeño para uno, sabe de lo que hablo y sabe que merece la pena.
      Un beso guapa.

      Eliminar
  2. Me alegra mucho que tu padre saliera bien de la operación Mento,así que ahora toca dar gracias.

    Un cariñoso saludo amiga mia :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, es tan importante dar gracias. Yo pese a que soy muy orgulla, siempre he conseguido llegar a poder perdir perdón por las ofensas cometidas. Pero dar gracias siempre me ha costado más. Quizá por mi prepotencia tener que dar gracias significaba reconocer que no poda sola y que tenia que recibirlo de otro. Hasta que Jesucristo no llegó a mi vida, directamente o través de las personas no he comprendido lo que es la gratitud. Experimentar el amor, el desprendimiento con el que el otro hace por uno. Recibir esa generosidad, hace que surga dentro de uno un sentimiento bonito que se transforma en unas ganas impresionantes de no ser más que nadie sino de hacer lo mismo, para mi eso es la gratitud. poder decir al otro, gracias por lo mucho que acabas de darme. Y Dios es el más generoso en todo.
      Por eso es momento de seguir pidiendo y no bajar la guardia. Aqui en nuestra comunidad bloguera, los católicos hemos de estar unidos y cuidar unos de otros, unirnos en la oración, en la comunión, ser uno en Cristo. Especialmente por los los miembros de nuestra comunidad bloguera que sufren la enfermedad. Por ser esa una cruz tan difícil de llevar a ratos.
      Un abrazo fuerte Belén.

      Eliminar
  3. No sabía nada de tu padre, pero ahora rezaré para su pronta recuperación.
    Este post desahogo tuyo nos viene muy bien a todos, saber decir las cosas, sacarlas afuera como tú, ya es aceptarlas. Te aplaudo por ello.

    No podemos entender el dolor, el sufrimiemto ni los planes de Dios ¿Cómo sería Dios si pudiéramos entenderlo? Aceptarlos y saber que todo es para bien ya es caminar por el buen camino que nos conduce a la VIDA.

    Besitos y ´nimo, estamos contigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a Dios de momento ya está fuera del peligro inminente que era que su corazón no soportase la anestesia. Por eso han tenido que esperar más de un año desde que le dio el último infarto y tuvo la operación de corazón. Esta vez ha sido muy diferente gracias a Dios.
      No se entiende el sufrimiento, de verdad que no, pero bien merece la pena si él nos descubre a Dios.
      un beso.

      Eliminar
  4. Mento, en un mundo de zombis, !Estás viva!

    Me alegran las buenas noticias de tu padre.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Mento, por compartir esta preciosa reflexión.

    Como tú dices: "Un padre, y quienes lo somos podemos entenderlo mejor, jamás quiere nada malo para sus hijos. A veces por circunstancias de la vida los padres tomamos decisiones que hacen sufrir a nuestros hijos, pero que al fin son necesarias para protegerlos y para que crezcan. Pues la única diferencia entre Dios Padre y nosotros es que Él nunca va a equivocarse en las decisiones que toma".

    Un beso.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Escribe sin miedos.
Deja escrito lo que piensas.Las palabras liberan a las personas.

Entradas más vistas del último mes.

Daisypath Anniversary tickers