LO MEJOR QUE PUEDES COMPARTIR CON LOS AMIGOS.


     Como decía en mi entrada anterior este ha sido un viaje especial, donde he podido recuperar recuerdos que en mi presente han cobrado de nuevo vida y me han servido para confirmar cuanto he sido amada estos últimos años, en verdad toda mi vida incluso antes de ser.
     Hace quince años camino de la MJM, nuestra primera parada fue en el Santuario de Loyola. Entonces yo no tenia ni idea de quien era San Ignacio de Loyola. Me gustó la Basílica, pero algo de mi quedó allí, entre las paredes de la casa donde Ignacio nació y creció. Era una visita audio guiada, de pronto me sentí fascinada por la historia del Santo, me sentí identificada con la etapa de juventud. Y allí quedó mi desconocimiento. El Señor se me manifestó en aquellas dependencias entre la piedra y el olor de lo antiguo, me hizo sentir viva y no tuve entonces miedo de que al fin pudiese encontrarme esa respuesta que buscaba pero que a un mismo tiempo tenia miedo de oír. Me sentí valiente, como Ignacio y su amigo Javier y supe que podía en aquel momento decir sí a todo lo que Él me pidiera.
     A lo largo de estos años ese ímpetu ha ido mermando, a veces se ha hecho inadvertido. Otras se ha dejado sentir, pero siempre en un segundo plano en mi vida. 
     Hubo una etapa de mi juventud en que no tenia miedo a arriesgar por Jesucristo, tanto era así que salté sin red al matrimonio. Yo nunca me habría casado, ni siquiera con Pepe de no haber sentido que Dios estaba conmigo y que era eso lo que le agradaba. Pero con los años me he vuelto más comodona, me he aburguesado en lo que yo he llamado mi vida: mi familia, mi trabajo y mis gustos y en cuarto lugar mi fe.  He sentido a Dios que me llamaba a ser pronta y vital con aquello que me daba, con esa prontitud  e ímpetu de la juventud. Pero yo siempre he respondido como el necio que cree que por tener años ya ha aprendido de la vida todo lo que esta podía enseñarle. Como si yo mereciera el amor de dios, como si porque Él se había rebajado a mi condición y abierto las puertas del cielo ya todo estuviera hecho. 
     Y entonces en este acomodar a Dios a mi vida y a mis necesidades. En el cumpleaños de su Madre, me encuentro celebrando la festividad del nacimiento de María el sábado pasado allí, donde nació Javier. Desde que llegue la noche del viernes, ya sentía mi corazón acelerado, me pasa cuando Dios me habla al oído y no me interesa escuchar lo que dice. El corazón me late tan aprisa que en alguna ocasión he temido que se me saliera por la boca. No paraba de preguntarme  ¿ donde había dejado aquella joven que sintió la llamada a evangelizar, a salir al mundo como hizo Ignacio, a romper mis ataduras y cumplir la misión para la que he sido creada? Me recordó aquella frase de Ignacio que hice mía ¿Señor que quieres de mi? Y me delató cada vez que después de oír su respuesta he hecho como que no entendía lo que Él me pedía, que vergüenza. A Dios no hay quien le toree, no puedes ocultarte cuando te habla con tanto amor y rectitud. Me había confesado esa tarde en la Basílica del Pilar y había arrastrado conmigo a la confesión a Lucy y a Pepe. Me sentía bien porque sabia que había cumplido con mi misión y la medallita que me había colgado se me clavó como una daga. 

     "Sabes que eso está bien, pero yo espero mucho más de ti y eso también lo sabes"

     Apenas si pude dormir y pedí a la Virgen que me ayudase a ser humilde como Ella, a no ser tan estúpida y pensar que está todo hecho por asistir a misa con los mios o darles el empujón necesario para que se reconcilien con Dios en el Sacramento de la Confesión. Amaneció y celebramos la Santa Misa junto a los hermanos Jesuitas. Durante la celebración y la Consagración no paré de pedir perdón por que no acepto las enfermedades que tengo y hasta pude pedir perdón por estar resentida con Dios y no aceptar mi cruz y cuando se abrió el Sagrario le oí con tanta claridad que comencé a llorar sin darme cuenta. Me decía: "No te escondas detrás de tu familia, no te escondas detrás de tu enfermedad, no te escondas detrás de tu soberbia, yo te amo más que todo eso y te quiero para mi, para que des testimonio de este amor, para que no tengas miedo de decir frente a los demás que te quiero con locura y para que lo digas en primer lugar en tus círculos más cercanos." En cuanto terminó la Eucaristía pedí a un sacerdote que me confesara. Y pude mirar a la cara al que durante más de 60 años había dado su vida al evangelio, medio sordo, sin afeitar, pero con la alegría de haber cantado por teléfono a la Advocación de la Virgen de su ciudad natal el cumpleaños feliz. Cuando compartió eso conmigo y me miró con aquellos ojos un poquillo lagrimosos por la edad, pero que rebosaban tanto amor y juventud, pude decir desde mi yo más interno. Tú eres Pedro, tu hoy eres para mi Cristo, verdaderamente Dios se ha quedado en Cuerpo y  en Espíritu entre nosotros y habita en el corazón del hombre. 
     Cuando me confieso, independiente de con que sacerdote lo haga, en ese momento de recogimiento y también de libertad, siempre puedo mirar y ver que tengo delante al Señor y que en el ministerio impuesto por Él, me encuentro con Dios  y mis pecados son perdonados. Sin embargo esa confesión ha sido muy especial, ha despertado en mi las ganas, el deseo de ser aquello para lo que he sido creada. De nuevo en mi cabeza resuena la frase de la Madre Teresa de Calcuta: La santidad es una obligación para mi y también para usted. 
Hemos sido creados para la Santidad, todos, sin excepciones. Pero no podemos dejar todo el trabajo a Dios. Él nos va a decir que es aquello que quiere de nosotros, aquello que espera. Y luego esperara a que actuemos, porque el que ama lo hace sin esperar ser amado, esa es la verdadera libertad.

     Algunos como Ignacio, como Javier, al sentirse amados, por encima de sus temores deciden avanzar hacia el Amor sin perder tiempo. Y hacen de su vida un SÍ continuo hacia Jesucristo. 


 CARMEN 63:

Están rotas mis ataduras,
    Re-            Mi
    pagadas mis deudas,
    Fa                
    mis puertas de par en par.
                       Mi
    ¡Me voy a todas partes¡
    Re-                         Mi
    Ellos, acurrucados en su rincón,
             Re-                            Mi
    siguen tejiendo el pálido lienzo de sus horas
    Fa        
    o vuelven a sentarse en el polvo,
                    Mi
    a contar sus monedas,
                  Fa      Mi   Fa         Mi
    y me llaman, y me llaman para que no siga.


    La-                       Mi-
A.  PERO YA MI ESPADA ESTÁ FORJADA,
    La-                    Mi-
    YA TENGO PUESTA MI ARMADURA,
    Sol                  Re
    YA MI CABALLO SE IMPACIENTA,
      La    Sol       Fa#
    Y YO GANARE MI REINO,
      Si-   Sol       Fa#
    Y YO GANARE MI REINO,
     Re         La    Re        La 
    GANARE MI REINO, GANARE MI REINO.
     Mi                La
    ¡ME VOY A TODAS PARTES!

Comentarios

  1. Que reparador y reconfortante han sido estos dias para ti,me elegro enormemente :)

    Un cariñoso saludo amiga mia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se que lo vivido Belén, es el aceite que mi lampara va ha necesitar estos días próximos de espera y persistencia. Llegan días difíciles y el Señor que sabe lo poquito que soy, me ayuda porque sin Él no podría enfrentar la cruz, mucho menos desearla.
      Un abrazo fuerte.

      Eliminar
  2. Querida Mento... ¡cuánto qué aprender! ¿verdad?...lo bueno que lo hacemos de la mano de quien más nos ama, así que aunque nuestro corazón se acelere o nos sintamos estúpidas, Él no hace más que acompañarnos con ternura en este aprendizaje, queriéndonos al límite y no juzgando nuestras "estupideces".
    Quería decirte otra cosita... me he acordado de ti en mi última entrada, me gustaría compartir contigo un testigo muy especial que me ha entregado Militos. Un abrazo con cariño.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuanto me queda que aprender amiga, cuanto...
      En cuanto a lo del testigo, lo recibo en este blog con todo el cariño y la alegria de sentirme una más en este cuerpo de la Iglesia aqui en la red. Como Pecas y desde su blog el Señor me impulsó a lanzarlo y hoy veo que grande es el amor de Dios entre los hermanos, como pasa de uno a otros y como con una cosa tan sencilla, vamos fomentado lazos de unión entre nuestras bitácoras. La Iglesia de Jesucristo es una, y así debemos ser también aquí en la red, todos en uno Por Cristo Jesús.
      Gracias, muchas gracias por pensar en mi.
      Un abrazo.

      Eliminar
  3. Qué envidia me das, Mento,tu experiencia de Dios ha sido muy intensa,que Él te guarde tal como eres, en busca de la perfección evangélica.
    Un beso emocionado

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te quiero Mili, se que es una forma de hablar. Y mi experiencia la cuento aqui publicamente aunque se que muchos no me entenderan, precisamente para eso, para que los que como tú si lo entienden. Sepán que Jesucristo esta presto siempre a darse. Que está contigo del mismo modo que ha estado en este vieje conmigo y que quiere que sientas lo mismo. Somos hijos de la Luz, creados por amor y para la alegria. Y si en un momento dado andamos un poco en tinieblas por esos momentos de bajón que todos pasamos. Cristo se sirve de otros para llegar y decir a quien necesita oir: ANIMO, QUE TE QUIERO CON LOCURA, COMO NADIE MÁS PUEDE AMARTE Y ESTOY DESEANDO VERTE LIBRE ENTRE MIS BRAZOS, REGOCIJÁNDOTE EN MI AMOR, ESTOY AQUI POR TI AHORA, Y NO TENGO INTENCIÓN DE DESISTIR EN MI AMOR POR TI.
      Esto no soy yo quien lo dice Mili, lo escribo, sí. Pero son palabras que el mismo Cristo me dice que te diga en su nombre. EFFETA MILI!! Que estoy loco de amor por ti esperando con los brazos abiertos en cruz.
      Animo amiga mia, que el hombre más Hermoso está loco de amor por nosotras y en Él no existe el pecado, por eso puede darse a tod@s.
      Un abrazo fuertote.

      Eliminar
  4. Pufff, qué fuerte! Cuando te leo me acuerdo de las palabras de san Agustín: "Señor, nos has ceado para Ti y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Ti". Qué grande y maravillosa es esa inquietud. Espero que se me contagie. Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un virus contagioso Elige, y se nos pega con facilidad, después de todo estamos creado para ello. Lo malo es que es demonio se ha encargado de hacer de farmacéutico pesado, vamos que te explica el prospecto a su manera y no se va de tu lado hasta que no te mete el cucharon del supuesto remedio. Ay como nos engaña y nos hace creer que la salud del alma es otra, luego somos nosotros los que cuando descubrimos la verdad (lo digo por mi) preferimos el remedio ficticio que la realidad. Yo cada vez lo veo más claro, que estoy llamada para la santidad como el resto de las personas, todos estamos llamado a ser Santos, como Santo es Jesucristo. Pero jolines, ya sabemos que el camino de la santidad es un poco jodido porque todas las direcciones a seguir, no tienen nada que ver con las que hemos y estamos siguiendo. Hay que ser muy valiente para decir, SÍ, asumiendo todas las consecuencias. yo también quiero contagiarme Elige, tanto, que ningún remedio de este mundo me cure.
      Un abrazo amiga.

      Eliminar
  5. Tus entradas son siempre muy refrescantes. Me veo reflejado mucho en ellas.
    Gracias por compartirla con tus seguidores.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hermano Saulo, no sabes a veces cuanto me cuesta compartir y es que hasta con compartir a DIOS ME SIENTO EGOISTA. No se explicarlo, me gustaria tenerlo solo para mi, disfrutar de su compañía, pero se que lo que uno recibe hoy, a menudo y casi siempre es porque otro evangelizó y compartió lo que había conocido. Tengo personas en mi entorno que no comparten esto que hago y son muy cercanas a mi y me duele que no lo comprendan. Porque yo se que aunque me llegue a perjudicar el hablar de mis cosas personales, en mi día a día es donde Dios me sale al encuentro. Y este medio es un portal, nunca mejor dicho, que abrir de para en par y por donde asomarme al mundo a anunciar lo que ahora estoy sintiendo y que tal vez mañana no se me permita sentir, por eso yo quiero ver el momento y compartirlo y que Dios haga lo demás que tenga que hacer.
      Se que los que leen con asiduidad las entradas de un blog son seguidores, asi lo pone. Pero para mi sois todos amig@s, incluso los que nunca participan comentando que hay muchos. Me gusta pensar no que siguen este blog o a mi. Si algún día tuviese conocimiento de que eso pudiese pasar, sin duda ya no volveria ha escribir, al menos dando la cara, abriria otro blog con un alias. Porque yo a quien quiero que se siga es al único merecedor, a Cristo. Y esto que se está creando en la red entre los católicos es algo muy bonito, pero tú mejor que yo sabes que no podemos quedarmos en esto, si no que tenemos la obligación de ir más allá.
      Tús entradas para mi son como oasis donde me detengo y bebo y también como la consulta de un oculista, je,je, cuando te prueba los cristales, varios y de pronto, oh, que bien se ve. A cada linea que leo voy viendo con mayor claridad.
      Gracias amigo, por seguir conmigo como blogueros a Jesucristo.
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Escribe sin miedos.
Deja escrito lo que piensas.Las palabras liberan a las personas.

Entradas más vistas del último mes.

Daisypath Anniversary tickers