BAJO EL YUGO DE OTRAS LEYES. Diario de una madre imperfecta.



     Cuando el Señor te sale al encuentro y te abre el oído...
... Nunca vuelves a ser el mismo.

     No importa lo bueno, lo regular o lo malo que fueras antes de ese encuentro. Pero cuando a Dios le da la gana (hablando en pana) Y te deja degustar de sus promesas, nunca te quedas como eras, algo se rompe dentro de ti y eres de algún modo rescatado a otro tipo de ver las cosas, de entenderlas y a regir tu vida por principios diferente tal vez a los que antes has tenido.

     Yo no soy buena persona, no, aunque intento regirme por el amor que recibo de Dios en Jesucristo.  Quisiera, quiero, necesito perdonar a quien me hace daño a quien me pone el pie encima injustamente. Más a pesar de sentir el perdón por parte de Dios hacia mi, yo no soy capaz de perdonar. Bien sabe mi Dios lo que habita en mi corazón, lo que quisiera y lo que deseo, lo bueno y lo malo, todo. Eso me consuela en momentos como este en que lo peor de mi se concentra y amenaza con salir. Soy como una bomba atómica y me doy miedo. Temo que si no me tranquilizo, si no me dejo hacer por Dios pueda dañar a alguien. Es fuerte reconocer esto, más públicamente. Pero yo soy así. Mataría literalmente a los que están haciendo daño a mi esposo en estos momentos. Mi corazón abarca tal capacidad de odio y de sed de venganza que si me detengo a pensarlo, me da miedo admitir como puede el ser humano albergar tanta maldad. Como puedo sentir tanto odio, cuando me he sentido y me siento tan amada, cuando Jesucristo carga con mi pecado para que yo sea perdonada. ¿Como soy yo tan diferente entonces? No es justo, no lo estoy haciendo bien, lo se. Y sin embargo deseo venganza. ¿Como encajo este sentimiento tan malo en un plan de salvación para mi familia y para mi? 
     Ten misericordia de mi Padre Santo. No me dejes en este mal. Ayúdame a ser humilde a pedir justicia y no venganza. A no tomarme la justicia que conozco por mi mano. No permitas que me rija por las leyes del mundo. Rescatame Padre, libramé de mi soberbia, del rencor, del odio que siento hacia los que nos ponen la zancadilla por ser diferentes. ¿Quién soy yo para devolver mal por mal? ¿Qué sería de mi si tu Hijo en el Calvario se hubiese rebotado a la primera de cambio como hago yo ante los ataques a los mios? Ayúdame a estar por encima de estas situaciones. Justicia Señor. Serename. Ayúdame a no sentir así. Ayúdame a perdonar. Ayúdame a no desear el mal a nadie. En nombre de Jesucristo te lo pido Padre. No me dejes en las manos de mi enemigo.

Comentarios

  1. No...no es facil,pero Dios sabe por las cosas,tentaciones que pasamos,El estuvo aqui con nosotros en cuerpo,alma,espiritu y corazon,y sabe de todas nuestras desgracias,por eso y por mucho mas nos prometio no dejarnos solos.
    Yo cuando rezo El Padre Nuestro,en una situacion asi, lo rezo de esta manera...Perdona nuestras ofensas y AYUDAME a perdonar a los que me ofenden,no me dejes caer en tentacion (venganza)...y libranos del mal.

    Un abrazo,bendiciones.

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    1. Como lo sabes, yo también rezo así el Padrenuestro, soy incapaz de decir la parte de como nosotros perdonamos ... se que hay quien perdona, yo paso el quinario para hacerlo y si la ofensa es hacia los mios, entonces soy como la frase de la Esteban "matooo" Es dificil, mucho, sin Jesucristo seria una maquina de odio y rencor.
      un abrazo.

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  2. Mento,no se cual es la causa que te produce tal odio,pero sea lo que sea,no temas por que Dios esta a tu lado,ciudándote,acaso sino fuera así escribirias como escribes?

    Todos sentimos así muchas veces en nuestra,acaso hay quien diga que no?

    Pero ËL es el centro de nuestro todo y nos encauza y nos atiende y nos alienta.

    Así que no temas Mento,no puedes estar mas protegida.

    Un cariñoso saludo amiga mia y en mi oración humilde te llevo.

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    1. Los compañeros de piso de Pepe son diferentes. Eso es lo que me tiene en tanto rencor y odio estar así porque se pasa mal. Pepe es un hombre chapado a la antigua, formal y no va con las bromas, con el modo de vivir de otros cuando estan solos sin sus familias, ¿me entiendes? Pues lo de siempre, si tú no eres como el resto, si no eres un sirvengüenza, un maruja, o un adultero que también los hay entre los que viven con él. Eres el raro, el que no pega, el que desentona y al que se juzga y se le hace el vacio. Se que Pepe está por encima de todas esas cosas, pero también se que sufre porque él es un buen hombre. Y yo, uf amiga, yo deseo echarme en cara a más de uno, no pienso dejar titere con cabeza, yo no soy tan buena como Pepe.
      Un abrazo.

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  3. Mento, recientemente he leído un libro titulado "El precio a pagar". El autor, un iraquí de una familia importante de su país, narra su conversión al cristianismo y la persecución a la que desde ese momento se ve sometido. Su propia familia va contra él. Casi al final del libro expone eso mismo que cuentas tú, la enorme dificultad que tiene en perdonar a las personas que le han hecho tanto daño, y añade que es fácil proclamar el perdón a los enemigos cuando no se tienen, pero que cuando estos surgen es tremendamente difícil. Y es verdad. Como tú apuntas, el único camino es pedirlo a Quien todo lo puede, porque nosotros somos más frágiles que la porcelana. Y si no, que me lo digan a mí.

    Un abrazo bien fuerte, Mento, para ti y los tuyos. Nos queda el consuelo de que el vino bueno lo guarda para el final. Más nos vale...

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    1. Y anda que no es cierto Rafa. Es como ese topico de yo por las buenas soy muy bueno pero por las malas...
      Yo lo reconozco, yo no soy mala persona del todo, pero no soy buena, si lo fuera me tomaria las cosas con tranquilidad y perdonaria a los que nos persiguen. Es que no es solo a mi marido como le he mencionado antes a Belén, es que es hasta a mis hijos. Que hace unos dias un adulto se enfrentó a mi hija por cosas de la religión. Luego fui yo como una fiera cuando mi hija vino llorando. Y la verdad es que cuando la mala leche inicial se me pasó, me sentí aliviada porque mi hija habia sabido responder como el mejor de los teologos y con 9 años. Así que sin duda la última como la primera palabra siempre la tiene el Señor. El va por delante, a cada lado y en la retaguardia. Pero cuando uno está de mala beta es muy dificil encontrar serenidad, más con mi careter, yo soy como el toro de miura, si me caliento tengo que dar las primeras enbestidas hasta que me quedo sin fuerzas. Se que es lo correcto, pero no es facil, no...
      Un abrazo.

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