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CUANDO EL CORAZÓN NO ENTIENDE DE PROTOCOLOS.

Desde mi entrada del domingo en que dedicaba los retazos a la etapa de mi juventud en que fui toda una seguidora del heavy metal, he pensado mucho en lo que comenté con mi amigo Javier Vicens. Sobre la juventud, y como se es en esa etapa. Por mi forma de ser, con veinte años tenia el corazón gastado. Había amado de la única manera que sé amar, a quemarropa y sin red. Eso fue lo primero que me llamó la atención de Jesucristo. No entendía, apenas si lo hago ahora, como pudo ir paso tras paso hasta subir al madero. Pero vi en Él un potencial de amor mayor, mucho mayor que aquella forma mía de ser, me cautivo. Ya no me sentí tan rara, ni tan temeraria en mi modo de entregarme. Aquello no tenia reglas, ni protocolos, ni tonterías, aquello era amar como un loco y lo habían destrozado. Eso fue lo que más me impactó. Y ya quería saber más sobre Él. 

Como decía, con 20 años me sentía vieja, había vivido deprisa, tenia todo lo que quería, una familia estupenda, un trabajo, libertad, era más o menos popular y sabia divertirme como nadie. Pero no me sentía joven. tenia el corazón desgastado de lo único que yo hacia sin medir, entregarme a los demás. Siempre he sido un poco ilusa, sigo creyendo en el bien, en que dentro de cada persona existe algo bueno que si se fomenta puede resurgir. Pero en lo mejor de mi vida, yo sentía que me faltaba algo, no sabia lo que era, ni siquiera podía culpar a aquellos fracasos sentimentales,o a sentirme sola rodeada de personas que me querían, después de todo yo ya cojeaba de aquella apatía que comenzaba a hacerme que me encerrase en un protocolo social,así lo llamaba yo. Ya comenzaba a parecerme a los demás, a querer mantener lo mio, mio. Ya no me atrevía a saltar sin red con las personas que me relacionaba, comenzaba a tener prejuicios, a marcar mi territorio y a defenderlo como si de un protocolo militar se tratase. Era joven aún, pero un sentimiento gris de vacío me comenzó a pesar como una carga insostenible. Por entonces ya Jesucristo me habia salido al cortejo y me camelaba, sí, me gustaba, pero también me daba miedo, me resistía a creer que Él fuera tan real. Pensaba:"Si me abandono en ti y luego resulta que no eres mas que un invento más de tantos que crea la humanidad, no podré vivir con ello" Joder, reconocer aquello me costó el resto de juventud que me quedaba y la vida entera. Estaba echa polvo, no esperaba encontrar ya nada que despertase esa alegría, esas ganas de vivir, de romper a carcajadas por cosas que me hacían vivir ese momento como algo único. Estaba cambiando y no me gustaba un pelo. Pero no me fue fácil reconocer aquello. Recuerdo perfectamente lo que Jesucristo me respondió. No habia yo reconocido mi necesidad infinita de Él y me habló. Me dijo que ya lo sabia y que no le importaba, que conocía cada uno de los sentimientos que albergaba, todos y que no le importa más que aquél. Que yo me diese cuenta de que de verdad le necesitaba. Me dijo que no tuviera miedo, que no iba a ser fácil, pero me prometió que pasara lo que pasara en mi vida Él estaría conmigo hasta el último momento. Hasta el momento en que pudiese mirarle a los jos de frente y ver que era real. Me dijo que cuando en el futuro volviera a dudar de su existencia, pensase en aquel instante y en lo que acababa de conocer de Él y me dijo que me ensenaría su rostro aquí en la tierra y que seria pronto, antes de lo que pensaba. Dos horas más tarde le veía en mis manos, convertido en un insignificante trozo de pan, pero era la Divinidad de todo un Dios concentrada para entrar en mi cuerpo mortal y pecador. 
Lo que sentí...
      No lo he vuelto a ver así en ninguna de las siguientes Comuniones con Él. Pero el anhelo de saberle me ha echo superar en mi vida adulta muchos acontecimientos. Se que está a mi lado, un sello como ese es difícil de romper por mucho que se empeñé el diablo. No debo ser orgullosa, porque le daré cuerda y me hará caer.Pero sí, en la seguridad de ese solo instante de Comunión, me atrevo a decir que merece la pena vivir con todas las consecuencias si al final está Él como me lo ha prometido.
Más tarde en las escrituras, descubrí historias escrita con más de mil años de diferencia a mi vida y que contaban cosas igualitas a las que a mi me habían pasado y me seguían pasando y fue en el 97 en la XII JMJ. donde vi de nuevo su rostro, pero esta vez tenia rostro de hombre, fue algo impactante. Él estaba tan cerca y era tan real. Ayer en el blog de mi amigo SINRET, vi una imagen que trajo de golpe todos estos recuerdos a mi presente. Una sonrisa, la misma que vi en el Hipódromo de Longchamp, Paris, un 24 de agosto.
Varios meses antes, pasando por un momento crucial en que quería dar sentido a mi vida y a mi vocación, el Señor me habia invitado a ir con Él a un encuentro de esos de jóvenes a los que yo ya habia parecido dejar de pertenecer, porque era una joven muy vieja, al menos me sentía así.
Jesucristo me dijo que solo allí me diría que era lo que quería de mi. Y fui, con muchos problemas que fueron surgiendo hasta que me monté en aquel autobús, que casi me revienta todas mis flebitis. Sí ya entonces me acompañaban también. Y volví a ver a Jesucristo en la juventud, en la fuerza , en la sonrisa de un mortal. En la alegría que aquel hombre contagiaba, su sonrisa era la misma que habia llamado a mi corazón y fue allí donde volví a recuperar mi juventud. En lo que dijo, sí, era Juan Pablo II, pero yo reconocí en su homilía enseguida la voz de mi Amado. Y ya no me importa la imagen que me devuelva el espejo, mi juventud la llevo por dentro y he de mantenerla y cultivarla hacia los demás. Gratis se me entregó y gratis he de vivificarla con la fuerza del Espíritu Santo y compartirla.
Mírale.
Detente. 
Mira su sonrisa y dime si no puedes ver la Grandeza en ella.


XII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD
SANTA MISA DE LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II 
Hipódromo de Longchamp, París
Domingo 24 de agosto de 1997


1 "Maestro, ¿dónde vives?" (Jn 1, 38). Dos jóvenes hicieron un día esta pregunta a Jesús de Nazaret. Esto ocurría al borde del Jordán. Jesús había venido para recibir el bautismo de Juan, pero el Bautista, al ver a Jesús que venía a su encuentro, dice: "Este es el Cordero de Dios" (Jn 1,36). Estas palabras proféticas señalaban al Redentor, al que iba a dar su vida por la salvación del mundo. Así, desde el bautismo en el Jordán, Juan indicaba al Crucificado. Fueron precisamente dos discípulos de Juan el Bautista quienes, al oír estas palabras, siguieron a Jesús. ¿No tiene esto un rico significado? Cuando Jesús les pregunta: "¿Qué buscáis?" (Jn 1, 38), contestaron también ellos con una pregunta: "Rabbi (es decir Maestro), ¿dónde moras?" (Ibíd ). Jesús les respondió: "Venid y veréis". Ellos le siguieron, fueron donde vivía y se quedaron con Él aquel día" (Jn 1,39). Se convirtieron así en los primeros discípulos de Jesús. Uno de ellos era Andrés, el que condujo también a su hermano Simón Pedro a Jesús.
Queridos amigos, me complace poder meditar este Evangelio con vosotros, juntamente con los Cardenales y los Obispos que me rodean y que me es grato saludar. Saludo gustoso en particular al Cardenal Eduardo Pironio, que ha trabajado tanto por las Jornadas Mundiales. Mi gratitud va al Cardenal Jean-Marie Lustiger por su acogida, a Mons. Michel Dubost, a los Obispos de Francia y a los de muchos Países del mundo que os acompañan y que han enriquecido vuestras reflexiones. Saludo cordialmente asimismo a los sacerdotes concelebrantes, a los religiosos y religiosas, y a todos los responsables de vuestros movimientos y de vuestros grupos diocesanos.
Agradezco su presencia a nuestros hermanos cristianos de otras comunidades, así como a las personalidades civiles que han querido asociarse a esta celebración litúrgica.
Saludándoos a todos de nuevo, me complace dirigir una palabra de ánimo afectuoso a los minusválidos que están entre vosotros; les estamos agradecidos por haber venido con nosotros y por ofrecernos su testimonio de fe y de esperanza.
En nombre de todos, quisiera también expresar nuestra gratitud a los numerosos voluntarios que aseguran con dedicación y competencia la organización de vuestra reunión.
2. El breve fragmento del Evangelio de Juan que hemos escuchado nos dice lo esencial del programa de la Jornada Mundial de la Juventud: un intercambio de preguntas, y después una respuesta que es una llamada. Presentando este encuentro con Jesús, la liturgia quiere mostrarnos hoy lo que más cuenta en nuestra vida. Y yo, Sucesor de Pedro, he venido a pediros que pongáis también vosotros esta cuestión a Cristo: "¿Dónde moras? Si le hacéis sinceramente esta pregunta, podréis escuchar su respuesta y recibir de Él el valor y la fuerza para acogerla.
La pregunta es el fruto de una búsqueda. El hombre busca a Dios. El hombre joven comprende en el fondo de sí mismo que esta búsqueda es la ley interior de su existencia. El ser humano busca su camino en el mundo visible; y, a través del mundo visible, busca el invisible a lo largo de su itinerario espiritual. Cada uno de nosotros puede repetir las palabras del salmista "Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro" (Sal. 27/26, 8-9). Cada uno de nosotros tiene su historia personal y lleva en sí mismo el deseo de ver a Dios, un deseo que se experimenta al mismo tiempo que se descubre el mundo creado. Este mundo es maravilloso y rico, despliega ante la humanidad sus maravillosas riquezas, seduce, atrae la razón tanto como la voluntad. Pero, a fin de cuentas, no colma el espíritu. El hombre se da cuenta de que este mundo, en la diversidad de sus riquezas, es superficial y precario; en un cierto sentido, esta abocado a la muerte. Hoy tomamos conciencia cada vez más de la fragilidad de nuestra tierra, demasiado a menudo degradada por la misma mano del hombre a quien el Creador la ha confiado.
En cuanto al hombre mismo, viene al mundo, nace del seno materno, crece y muere; descubre su vocación y desarrolla su personalidad a lo largo de los años de su actividad; después se aproxima cada vez más al momento en que debe abandonar este mundo. Cuanto más larga es su vida, más se resiente el hombre de su propio carácter precario, mas se pone la cuestión de la inmortalidad; ¿qué hay más allá de las fronteras de la muerte? Entonces, en lo profundo de ser, surge la pregunta planteada a Aquel que ha vencido la muerte: "Maestro, ¿dónde moras?" Maestro, tú que amas y respetas la persona humana, tú que has compartido el sufrimiento de los hombres, tu que esclareces el misterio de la existencia humana, ¡haznos descubrir el verdadero sentido de nuestra vida y de nuestra vocación! "Tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro" (Sal. 27/26, 8-9).
3. En la orilla del Jordán, y más tarde aún, los discípulos no sabían quién era verdaderamente Jesús. Hará falta mucho tiempo para comprender el misterio del Hijo de Dios. También nosotros llevamos muy dentro el deseo de conocer aquel que revela el rostro de Dios. Cristo responde a la pregunta de sus discípulos con su entera misión mesiánica. Enseñaba y, para confirmar la verdad de lo que proclamaba, hacía grandes prodigios, curaba a los enfermos, resucitaba a los muertos, calmaba las tempestades del mar. Pero todo este proceso excepcional llegó a su plenitud en el Gólgota. Es contemplando a Cristo en la Cruz, con la mirada de la fe cuando se puede "ver" quien es Cristo Salvador, el que cargó con nuestros sufrimientos, el justo que hizo de su vida un sacrificio y que justificará a muchos (cf. Is 53, 4.10-11).
San Pablo resume la sabiduría suprema en la segunda lectura de este día, por las palabras impresionantes: "La predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan —para nosotros— es fuerza de Dios. Porque dice la Escritura: Destruiré la sabiduría de los sabios, e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.(...) De hecho, como el mundo mediante su propia sabiduría no conoció a Dios en su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la necedad de la predicación. (...) Nosotros predicamos a un Cristo crucificados" (1Co 1, 18-23). El Apóstol habla a las gentes de su tiempo, a los hijos de Israel, que habían recibido la revelación de Dios sobre el monte Sinaí, y a los Griegos, artífices de una gran sabiduría humana y una gran filosofía. Pero al fin y al cabo la cumbre de la sabiduría es Cristo crucificado, no sólo a causa de su palabra sino porque Él se ofreció a sí mismo por la salvación de la humanidad.
Con su excepcional ardor, san Pablo repite: "Nosotros predicamos a Cristo crucificado". Aquel que a los ojos de los hombres parece no ser más que debilidad y locura, nosotros lo proclamamos como Fuerza y Sabiduría, plenitud de la Verdad. Es cierto que en nosotros la confianza tiene sus altibajos. Es verdad que nuestra mirada de fe a menudo está oscurecida por la duda y por nuestra propia debilidad. Humildes y pobres pecadores, aceptamos el mensaje de la Cruz. Para responder a nuestra pregunta: "Maestro, ¿dónde moras?", Cristo nos hace una llamada: venid y veréis; en la Cruz veréis la señal luminosa de la redención del mundo, la presencia amorosa del Dios vivo. Porque han aprendido que la Cruz domina la historia, los cristianos han colocado el crucifijo en las iglesias y en los bordes de los caminos, o lo llevan en sus corazones. Pues la Cruz es un signo verdadero de la presencia de los Hijos de Dios; por medio de este signo se revela el Redentor del mundo.
4. "Maestro, ¿dónde moras?". La Iglesia nos responde cada día:Cristo está presente en la Eucaristía, el sacramento de su muerte y de su resurrección. En ella y por ella reconocéis la presencia del Dios vivo en la historia del hombre. La Eucaristía es el sacramento del amor vencedor de la muerte, es el sacramento de la Alianza, puro don de amor para la reconciliación de los hombres; es el don de la presencia real de Jesús, el Redentor, en el pan que es su Cuerpo entregado, y en el vino que es su Sangre derramada por la multitud. Por la Eucaristía, renovada sin cesar en todos los pueblos del mundo, Cristo constituye su Iglesia: nos une en la alabanza y en la acción de gracias para la salvación, en la comunión que sólo el amor infinito puede sellar. Nuestra reunión mundial adquiere todo su sentido actual por la celebración de la Misa. Jóvenes, amigos míos, ¡que vuestra presencia sea una real adhesión en la fe! He ahí que Cristo responde a vuestra pregunta y, al mismo tiempo, a las preguntas de todos los hombres que buscan al Dios vivo. Él responde con su invitación: esto es mi cuerpo, comed todos. Él confía al Padre su deseo supremo de la unidad en la misma comunión de los que ama en la misma comunión.
5. La respuesta a la pregunta "Maestro, ¿dónde moras?" conlleva numerosas dimensiones. Tiene una dimensión histórica, pascual y sacramental. La primera lectura de hoy nos sugiere aún otra dimensión más de la respuesta a la pregunta-lema de la Jornada Mundial de la Juventud: Cristo habita en su pueblo. Es el pueblo del cual habla el Deuteronomio en relación con la historia de Israel: " Por el amor que os tiene, os ha sacado el Señor con mano fuerte y os ha librado de la casa de servidumbre, (...) Has de saber, pues que el Señor tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos" (Dt 7, 8-9). Israel es el pueblo que Dios eligió y con el cual hizo la Alianza.
En la nueva Alianza, la elección de Dios se extiende a todos los pueblos de la tierra. En Jesucristo Dios ha elegido a toda la humanidad. Él ha revelado la universalidad de la elección por la redención. En Cristo no hay judío ni griego, ni esclavo ni hombre libre, todos son una cosa (cf. Ga 3, 28). Todos han sido llamados a participar de la vida de Dios, gracias a la muerte y a la resurrección de Cristo. ¿Nuestro encuentro, en esta Jornada Mundial de la Juventud, no ilustra esta verdad? Todos vosotros, reunidos aquí, venidos desde tantos países y continentes, ¡sois los testigos de la vocación universal del pueblo de Dios adquirido por Cristo! La última respuesta a la pregunta "Maestro, ¿dónde moras?" debe ser entendida así: yo moro en todos los seres humanos salvados. Sí, Cristo habita con su pueblo, que ha extendido sus raíces en todos los pueblos de la tierra, el pueblo que le sigue, a Él, el Señor crucificado y resucitado, el Redentor del mundo, el Maestro que tiene las palabras de vida eterna; Él, "la Cabeza del pueblo nuevo y universal de los hijos de Dios" (Lumen gentium, 13). El Concilio Vaticano II ha dicho de modo admirable: es Él quien "nos dio su Espíritu, que es el único y el mismo en la Cabeza y en los miembros" (Ibíd. 7). Gracias a la Iglesia que nos hace participar de la misma vida del Señor, nosotros podemos ahora retomar la palabra de Jesús: "¿A quien iremos? ¿A quién otro iremos?" (cf. Jn 6, 68).
6. Queridos jóvenes, vuestro camino no se detiene aquí. El tiempo no se para hoy. ¡Id por los caminos del mundo, sobre las vías de la humanidad permaneciendo unidos en la Iglesia de Cristo!
Continuad contemplando la gloria de Dios, el amor de Dios, y seréis iluminados para construir la civilización del amor, para ayudar al hombre a ver el mundo transfigurado por la sabiduría y el amor eterno.
Perdonados y reconciliados, ¡sed fieles a vuestro bautismo!¡Testimoniad el Evangelio! Como miembros de la Iglesia, activos y responsables, ¡sed discípulos y testigos de Cristo que revela al Padre, permaneced en la unidad del Espíritu que da la vida!

© Copyright 1997 - Libreria Editrice Vaticana




Comentarios

  1. Mento ¡pero sino ha entrado mi comemtario de ayer!
    A que tecla le daría yo y por donde se abra ido :)
    Acabo de leer tu correo y vengo escopetada :)

    Que dos grandes entradas,la de ayer y la de hoy,gracias Mento...y yo tambien pienso que en la sonrisa de JPII,se refleja toda la grandeza del Señor.

    Un cariñoso saludo amiga mia.

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    1. Que bueno saber que todo esta bien. Me alegro, ya anoche me preguntaba por si te pasaba algo y es que cuando una persona siempre sigue un habito, como tú este de cariño y amistad conmigo, ya te asustas. Jo, ahora entiendo lo que debisteis de pasar Maria, tú y algun@s más cuando tuve que obedecer por cuaresma.
      Belén, gracias por estar, un abrazo.

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  2. Jo, Mento, para cuando ese libro? Desde luego que Dios no te ha dado ese talento, esa luz por la que eres capaz de adentrarte en tí misma y sacar TODO este testimonio de Gran Valor para los demás. Tus días de sofá vaya si están dando fruto!

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    1. Je,je, eso es qe tú me miras con muy buenos ojos. Si ayudo a alguien a ver aunque sea de refilón el camino, ya me siento más que satisfecha. Es mi meta, es mi fin, que lo que yo he conocido otros lo conozcan. Pero yo soy un pobre diablo, te lo digo en serio amiga. No soy tan buena persona como me veis y no me siento con capacidad de ponerme de ejemplo de nada. A veces tengo mucho miedo de ser como soy, de poder hablar a la cara y decir lo que realmente siento, porque es tan raro que a estas edades una se comporte así. No es fácil darse a los demás y contar quien eres, que te pasa, como es tú propia experiencia en relación con Dios. Pero luego pienso en los testimonios oidos. En esas personas que sirvieron a Dios y que con su testimonio me ayudaron a descubrir cosas de mi Amado. Que me ayudan a saber que no estoy loca, que lo que me pasa no es algo alienado. si no que Jesucristo se sigue entregando cada dia a los hombres. pensar en ello, aparta el miedo personal a no ser entendida. Pepe me regaña mucho por mi forma de ser, pero solo es su forma de querer protegerme. Porque soy muy sensible y a menudo se me hiere con facilidad y es él quien soporta mis lagrimas siempre. Pero merece la pena. En la Cruz, junto a Jesús, hasta lo peor de nuestras vidas cobra un buen sentido para compartir con los demás.
      un abrazo amiga.

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  3. Que bueno recordar la sonrisa de Juan Pablo II, Mento eres genial. Que el Señor siga bendiciendote. Que gran encuentro el de Paris. Saludos.

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  4. Ay Juanlu, amigo, a mi no solo me cambió la vida, me la devolvió. Pero seguro que los sacerdotes sabeis mucho más de esto. Un momento de aquel encuntro que recuerdo fue el levantamientos de tantos jóvenes para el sacerdocio. Chicos guapisimos y yo le decia a Dios, como sabes elegir a lo mejorcito.
    Un abrazo.

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  5. ¡Qué alma tan grande tienes y cuánto te debe querer el Señor!
    Gracias por ser como eres.

    Un beso y muy feliz día.

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    1. Bueno,je,je, por fuera por lo menos soy grandota,jajaja. Y creo que sí que me quiere mucho más de lo que puedo imaginarme.
      Gracias Capuchino, feliz dia para ti también guapa.
      Un beso.

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  6. Que hermoso testimonio Mento, y cuanto te ama el Señor
    por tu forma de entregarte.¡¡¡Gracias!!!
    Un abrazo. Dios te bendiga.

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    1. Marian, yo cuento las cosas como las vivo, tengo mucho caracter pero soy muy sentia, creo que por eso el Señor me trata con toda dulzura. No he encontrado a nadie que me trate con tanta paciencia y tanto detalle. Supongo que asi es Dios para cada uno de sus hijos, sabe que darnos a cada uno. Ojala yo pudiera entregarme también, pero no lo hago y esa es la verdad, al menos no del modo en que se me pide.
      Un abrazo amiga.

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  7. Madre mía que tocho! ya no vengo más.

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    1. Je, pero buenooo ¿qué pasa contigo? Tú te has dispuesto hoy cabrearme a mi o algo por el estilo,¿no? Jajaja, Pues vas a necesitar más que una foto de ^^ y una amenazilla como está. Jejeje. Si ya sé que en el fondo me tienes cariño. (Como no me puedes ver te no escribo, ahora te saco la lengua en un gesto muy infantil, pero que suelo gastar a menudo con mis amigos)

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  8. Era broma jajaja!

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    1. Sí no te conociera ya un poquillo...jajjaja...

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  9. Esto es como adentrarse en un diario íntimo. Muchas veces hablamos de Jesús como de alguién que existió y que dejó unos preceptos, unas costumbres, unas normas, y no como de alguien vivo, que hoy mismo sale al encuentro de cada uno de nosotros. Esto es lo que tú expresas tan maravillosamente: tu encuentro personal con Cristo. El "Jesús me camelaba"... lo dice todo!

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    1. Y me camela Elige y si no tuviese miedo a ser mal interpretada escribiria todo, como me hace sentir. Jesucristo es real, está con nosotros vivo y material en la Santa Hostia Consagrada, pero su Espiritu está a nuestro lado. Yo le siento, cuando me habla, cuando me corrige, cuando me consuela y cuando me ama. Es todo un caballero y a mi me tiene loquita perdia.

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  10. Hola! Te felicito por tu blog! Muy lindo, te aliento a seguir . Me paso algo caracteristico al abrir tu blog, siento un aroma a rosas, al igual que cuando le rezo a la Virgen Maria, siento q tu blog esta bendecido. Lo voy a poner en mis marcadores y lo visitare periodicamente. Te invito a visitar mi blog para jóvenes cristianos y a difundirlo si es de tu agrado para la gloria de Dios, gracias! Marilyn http://sentirsefeliz.wordpress.com

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    1. Tu comentario es muy alagador, solo pido a Dios que cuando me lleguen mensajes así no me engria y piense que tengo algún merito propio. Gracias Marilyn por compartir esta experiencia tuya en este blog. Pido a Dios que me ayude a ser constante en esta misión y no ser más que un transmisor suyo. Es lo que intento con mis blogs, hacer llegar a otros el amor de Jesucristo. Pero el merito siempre es suyo. Libreme nuestra Madre de engreirme nunca con los alagos que recibo. Los cuales agradezco muchisimo porque todos son para mayor gloria de Dios.
      Pasaré por tu blog.
      Un abrazo.

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  11. Anónimo20:37

    Escribe sin miedos.
    Deja escrito lo que piensas.
    Las palabras liberan a las personas.

    He estado leyendo algunas de tus entradas y comentarios, y para mi gusto son infumables. No se a quien pretendes "evangelizar" con estos rollos que os pegáis. Soy católico practicante, y para mi gusto, creo que eres el perfil de persona que muchas palabritas y pocos hechos.
    Por lo que veo eres fiel seguidora del loco Argüello. Yo hace tiempo logre escapar de esa secta, que convierte a las personas en gente como vosotros, los blogueros estos. No se como teniendo dos hijos, le dedicas más tiempo al blog que a ellos... ¿De verdad piensas que es una actitud cristiana?

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  12. Siento que digas que eres católico practicante, si fueras un buen católico no juzgarias a nadie sin antes conocerme y si eres de los que me conocen, mejor seria que usaras de la humildad y vinieras a decirme como un buen hermano lo que piensas de mi. En primer lugar te diré que poco hace el que nada intenta. En segundo que no sigo a Kiko Argüellos, si no a Jesucristo. Y no creo que ese hombre merezca que lo llamen loco, pero si lo hacen por que anuncia a Jesucristo resucitado, vivan los locos como él, porque ellos nos precederan.
    En cuanto a mis hijos, tienen toda la atención que necesitan de su madre, y lo que hago en mi tiempo libre, solo he de dar cuenta a mi esposo, que me apoya en todo momento.
    Y sí, creo que es una actitud cristiana y un deber como discipulo de Cristo anunciar su Evangelio, de este o de cualquier medio o modo viable. lo que no me parece cristiano es que alguien que se lo considere bajo el amparpo del anonimato juzgue a los demás. No te tengo en cuenta ni este, ni el otro comentario que has dejado, de hecho ves que lo he publicado cuando podria haberlo eliminado sin más. Pero si tu juicio sobre mi persona sirve para el bien de alguien, sea bien recibido. Por Jesucristo y solo por Él, y por que me siento infinitamente amada por su Persona, hago esto y por eso no me importa que me juzguen.
    La Paz contigo.

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  13. Anónimo21:12

    Me hace gracia el "no juzgues".¿Cómo te permites el lujo de decir eso cuando tu eres la primera que juzgas en todas y cada una de las entradas? Homosexualidad, Marta del Castillo, padres separados, etc...
    ¿ No te das cuenta que estás dejando a la iglesia en mal lugar?
    No te estoy juzgando, solo te hago una corrección fraterna. Nada de lo que te he puesto me lo he inventado, por el contrario toda la información está sacada de tu blog.
    Por cierto soy Ana Santos Dominguez, vivo en Guadalajara, spy dela parroquia San Antonio de pPadua y tu blog me ha llegado buscando en google una cosa personal. ¿Quieres más información? Simplemente me mantuve en el anonimato porque no creo que sirva de nada que te de mis datos, pero bueno, aún así, ahí los tienes.

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  14. Pues bien Ana de Guadalajara, te dire que si me permito en algunas de mis entradas, que no todas, hacer juicios también me reconozco imperfecta y admito que es mi debilidad. Si conocieras mejor mi blog y lo que escribo lo sabrias, pues siempre digo que lo bueno que en el encuentren viene de Jesucristo y lo malo de mi.
    Si estuviese dejando mal a la Iglesia, te aseguro que cualquiera de los sacerdotes que siguen este blog, ya habrian tomado parte en el asunto y yo gustosamente les hubiese obedecido como ministros de Cristo que son. Pues este blog no es un blog aislado donde cuento lo que me parece y punto. Es un blog que está unido a otros, donde gente más preparada y por supuesto personas que pertenecen al ministerio de la Iglesia están al corriente. La corrección fraterna es otra cosa Ana, y se hace desde el cariño, desde la intimidad con un mismo Espiritu, mi correo es fácil de obtener y podriamos haber hablado esto sin dar ocasión de tropiezo a otros. Pero en fin, yo soy de las que pienso que nada pasa por casualidad, asi que acepto tu corrección, pero no la comparto, gracias de todos modos por dar tu opinión. Pues para eso estamos aqui, para conocernos y dar cada uno su punto de vista y anunciar donde está la Luz Verdadera, Aquel en quien no existe equivocación.
    La Paz.

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  15. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  16. ESTE ES EL COMENTARIO DE BRUCE QUE LO HE BORRADO POR ERROR
    Yo personalmente no perdería el tiempo.
    Cuando alguien te da asco, y tratas de amarlo, y esa persona te dice: no si te pienso confirmar que tu asco tiene sentido, lo mejor es mandarlos a la mierda. Censúralos y punto.
    Si dan arcadas y ella se empeña en dar motivos para dar arcadas, pues la vomito y te sientes de bien oye!

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