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YO JUZGO, TÚ JUZGAS, ÉL JUZGA, NOSOTROS JUZGAMOS, VOSOTROS JUZGAIS, ELLOS JUZGAN. (Diario de una madre imperfecta)


    
      No es fácil escribir en este medio, no, exponer y esperar. Yo he intentado siempre ser franca en lo que escribo sin importarme lo que los demás opinen. En verdad esa es mi forma de ser. Pero cuando quien tienes detrás es al Señor y lo que tú haces repercute también en lo que los demás puedan pensar de Él es muy complicado.

      Esa es la verdad. 
Intento imaginar lo que debe de ser la vida de un cura. Siempre en el punto de mira de los que tiene alrededor. Supongo que llega un momento en que eso dejará de importarles, si acaso llega a importar una vez. Cuando Jesucristo entra en tu vida de un modo tan arrollador como para que le sigas con todas las consecuencias y hagas del resto de tu vida un seguir sus pasos, que te juzguen o critiquen debe de ser lo de menos. Siempre se ha de tener un mínimo miramiento, supongo que algo así como hacen los monarcas. ¿te imaginas al rey metiéndose el dedo en la nariz en publico? La imagen daría la vuelta al mundo y seguramente más de uno lo tomaría como una señal cifrada de que en verdad no estamos en crisis y somos un país con petróleo en nuestras capas ocultas. Que se yo lo que resultaría, o se podria llegar a pensar o decir. Con lo retorcido que somos. Supongo que un sacerdote siempre debe de de estar al tanto de ser en primer lugar eso, sacerdote y por lo tanto imagen de Cristo.
     Cuando era joven, las mujeres mayores de mi comunidad, me reñían y me llamaban la atención porque decían que no estaba bien que después de una Eucaristía me fuera a la discoteca con el Señor en el estomago. Supongo que en parte tenían razón. Pero hubiese sido peor si mi actitud hubiera sido la de una joven promiscua o me hubiese dado al escandalo cada fin de semana. Yo siempre me cuide de que aquello no ocurriera. No fui una santa, fui más o menos como cualquier chica algo adelantada a su generación. Tenia mis más y mis menos. Pero siempre estuve pendiente, porque sabia que se me media con esa vara. Mis amistades de lo más bario pintas, solían esperarme a la salida de la misa los sábado noche, yo nunca oculte donde estaba y jamás mentí con respecto a mi moral católica.
Cuando llegaba el tiempo de cuaresma desaparecía. Nadie tenia que preocuparse por preguntar donde me encontraba. Todo el mundo sabia que Mento no volvería a ser vista por la disco, ni por los locales de moda hasta el Domingo de Resurrección. Ese era el sacrificio que me imponía. No salia en toda la cuaresma. A mis amigas le caía como una patada en el culo, porque por aquella época solo yo tenia coche, pero bueno, que le íbamos a hacer. No importaba si tenia en ciernes algo que me interesara mucho, la cuaresma se respetaba desde el primer día. Nada de salir, nada de alcohol, nada de dulces. Entonces eras una doncella con todas las de la ley. Mi placer era el azúcar e ir con mi amiga Eva los sábados tarde a la cafetería de San Rafael donde ponían unas copas de helados que parecían creadas en el mismo cielo.
Sigo riguiendome del mismo modo, aunque realmente me importa una leche lo que piensen de mi. Si me miro y me controlo, en muchas ocasiones ni siquiera es por educación sino por Jesucristo. Prefiero a mis hijos educarlos en esa moral incluso antes que en las normas básicas de comportamiento. Y no, no me considero una fanática por ello. Simplemente me importa más la opinión que pueda tener Dios de mi, si hago tal o cual cosa, que la que tengan mis vecinos. Pero a un mismo tiempo se que mi vecino no va a juzgarme por gorda por poner un ejemplo, si me ve comiéndome una docena de dulces. No dirá: mira la pobre gorda esta que se va a morir de una subida de azúcar. No. Lo que dirá es precisamente lo que el padre de la mentira ya le habrá inculcado dirá: Ju, esta es la católica, la que va a misa y quiere tanto a Dios. Pues más vale que en vez comerse los dulces esos pensase más en los que ahora no tienen ni para pan. Menuda glotona. Y seguramente no tendrá ni puñetera idea de lo que es el pecado de gula. Pero en ese momento y sin saber porque se le vendrá a la boca y me tachara de glotona.
¿A donde quiero llegar con todo esto? Pues en verdad a ningún sitio. Es que estos días pienso más de la cuenta en los sacerdotes. En lo que son sus vidas. Son lamparas para alumbrar, para guiarnos. Pero también son hombres. Con sus caracteres, con formas diferentes de pensar, de sentir. No son una tirilla y un muñequito de tarta bajo ella. Me imagino yo con mi carácter rebelde e impulsivo como monja, lo mal que llevaría la obediencia. Pensar esas cosas me hace sentir un impulso hacia la oración a rezar por todos ellos. Para que sean santos, como santo es Dios.
Jesús en las escrituras, en el templo, rompió con su carácter y acusó a los vendedores. Era un hombre con celo por el amor de su Padre y con un temperamento que llevaba controlado. Bueno, no sabemos de más momentos como ese. Tal vez fue el único o tal vez hubo más que el tiempo y las palabras escritas pierde.
Yo suelo ver al sacerdote, me cuesta ver al hombre. No sabría expresarme, ni decir porque. No es que no vea los defectos del cura de mi parroquia, haber si me explico. Pero normalmente cuando le miro o cuando no está celebrando. Para mi sigue llevando esa santidad de Jesucristo en su ser. Y así le veo yo. En mi barrio, en la parroquia a la que pertenezco, aunque no es a la que suelo ir. Ya sabéis que soy del camino y en mi barrio la parroquia no tiene este carisma entre sus grupos parroquiales. Pues resulta que el cura tiene un defecto. El pobre, dicen, yo no lo he llegado a ver nunca, que levanta el codo. Así se llama aquí irónicamente al que el alcohol le puede como vicio. Le critican por ello, incluso los propios feligreses que se encuentran en su parroquia. Estos días también me acuerdo mucho de él y rezo por su persona y aunque con menos gracia, también por los que le acusan con o sin razón y no tapan su pecado.
La vida de un sacerdote debe de ser dura, algunos cuando vuelven a casa tienen a alguna hermana, a sus padres, a algún sobrino o sobrina. Muchos están solos, bueno si, tienen a Dios. Pero yo también le tengo, tengo mis hijos y por la noche aunque Dios esté conmigo no puedo jugar por ejemplo a las cartas con Él. Ese tipo de soledad deben también de sentirla ellos aunque la oración no me cabe duda de que puede llenar todos los espacios vacíos de una vida. Si no las hermanitas que estan en clausura no existirian. 
¿Donde quiero llegar? No lo se, a ningún sitio. Estos días leo en alguna entrada que hay que tener muy claro lo que se escribe para no confundir al lector. (Pues claras las llevamos si aún sigues hay) Porque creo que yo nunca seré buena bloguera entonces. Solo escribo de lo que pienso, de lo que veo, de lo que experimento. Y bueno, muchos sabéis que estoy a tratamiento siquiatrico. No comprendo como este blog puede tener seguidores, los que salen en los cuadritos y los que siguen anonimamente el blog que no salen. ¿Qué quiero decir? Bueno que veo el "gran hermano" en la tele y me duele y no quiero decirlo por no desnudar el pecado de mi hermano. Pero duele. Que veo las noticias y me duele ver los casos de pederastia entre los que para mi son imagen del Hijo de Dios. Y también me duele el modo en que en mi corazón yo les hago juicio, a veces incluso publico como ahora.
Después de todo es una ventaja darme cuenta de ello, porque puedo pedir por ellos al Padre. Y también pedir perdón por mi pecado.
Nuestros sacerdotes nos necesitan, en nuestras parroquias, en el barrio, en las actividades que realizan y que podemos participar, en nuestras oraciones. Pero sobre todo nos necesitan en nuestra comprensión. Porque  poco a poco y no sin esfuerzo por parte de uno,con sacrificio, ya se sabe que se puede alcanzar la santidad. Lo que se dice Santo, santo solo ha nacido Uno y hasta a ese lo juzgaron y criticaron y por si era poco lo clavaron en una cruz. 
  Tú que amas a Jesucristo, que puedes en lo poco o en lo mucho darte cuenta de ello. Vamos a no darle clavo al carpintero para que crucifique a nuestro cura de turno. Porque a Jesús le dolían los latigazos y seguro que gritó y lloró como el que más, aunque no maldijera. Pero seguro que lloró  y sufrió todo el peso de nuestros azotes. No le demos látigo al que golpea. Ama en la debilidad a quien tienes a tu lado y no desnudez su pecado. Reza. 
Que ya Jesús nos enseñó el padrenuestro y todavía vamos dando bandadas de aquí para allá esperando ver algún milagrito.

Comentarios

  1. ¡Hola Mento!
    Tu escribe como quieras, es tu blog.
    Solo puntualizaría algo, ante todo para un católico esta la caridad cristiana.
    SL2!!

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  2. Adelante Mento, eres sincera contigo misma, y es lo principal, al escribir nos exponemos a ser juzgados. Besos

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  3. La verdad, Mento, a ratos no sabía donde ibas, si estabas a favor de los que juzgan o no, pero al final todo me quedó claro.
    Anda que no juzgaron a Jesús por casi todo lo que hacía: que si come y bebe con pecadores, que si hace milagros en sábado, que si sus discípulos no se lavan las manos..., para qué voy a seguir.

    Dios nos va a juzgar por lo que haya hecho cada uno con lo que se le ha dado. Es verdad que el sacerdote representa a Cristo y siempre debería comportarse como Él, pero es él quien rendirá cuentas a Dios por su comportamiento, no nosotros.

    Por muy pecador que sea, cuando realiza las funciones para las que fue ordenado, no es él, es Cristo y como a tal debemos verlo. Yo, por ejemplo, nunca me confesaría con un hombre por muy santo que fuera, me confieso con Jesucristo en su persona y allá él con lo que haga con su vida.

    De acuerdo que deben dar ejemplo, pero también es verdad que muchos que echan la culpa al sacerdote de estar apartado de la Iglesia porque el cura hizo tal o hizo cual, es una necia disculpa, se apartaron por comodidad, por cobardía, porque está de moda..., pero quedan mejor echando la culpa al cura.

    Bueno, creo que me estoy liando, guapa, es que tu post da mucho que pensar.
    Rezar por ellos, darles nuestro cariño y compañía, interesarnos por ellos y si algo no nos gusta, con mucho cariño y delicadeza le hacemos una corrección fraterna, después de encomendarlo mucho y ofrecer algo por él, dejar algun pastelito, por ejemplo jajaja..., y que el Señor nos juzgue a todos.

    Buenas madrugadas para tí y no pienses en lo difícil que es escribir aquí. Reza al Espíritu Santo antes de hacerlo y luego escribe lo que te salga de la cabeza y del corazón, creo que ya sabes hacerlo muy bien.
    Besitos, niña golosona

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  4. Mento,ese es el mal de esta sociedad,todo el día juzgando y criticando.
    Cuando lo que teníamos que hacer es ayudar,consolar...y sobre todo ser un poquito mas humildes y rezar con y por el que lo necesita.

    Me encanta como escribes y lo sincera y majetona que eres :D

    Un cariñoso saludo amiga mia.

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  5. Parece que te cuesta escribir, pero cuando empiezas.....
    ¡vaya post! y no lo digo solo por su extensión, sino sobretodo por su contenido.
    Tocas muchos temas y todos muy interesantes. Lo que más valoro es tu espontánea sinceridad. Eres como eres... y DIOS te quiere así. Si a tí no te importa y a DIOS tampoco... YO ENCANTADO DE QUE SIGAS SIENDO COMO ERES.
    En cuanto a los juicios... El Evangelio dice "No juzgueis y no seréis juzgados", esa máxima me la repitió durante muchos años, una persona muy querida y desde entonces la tengo muy presente.
    BESITOS, PELO VERDE.

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  6. No hay nada más grande que la sinceridad y la verdad Mento, es un "don" que Dios te ha dado, y quien esté libre de pecado, y yo me pongo el primero, que tire la primera piedra. Me ha gustado mucho el comentario de Militos. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea. http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  7. Querida Mento, juzgar es una de nuestras debilidades, pero si sabemos reconocerlo con sinceridad, al menos, podemos "contrarrestarla". En cambio, quien juzga creyéndose poseedor de la Verdad, mal camino tiene. Quizá por eso decía Jesús "no juzguéis y no seréis juzgados". Nadie puede juzgar, salvo el único poseedor de la Verdad, Dios...y precisamente por ello, no tiene necesidad de juzgarnos porque ve en nuestro interior, más allá de lo que "parecemos ser".

    PD... ¡¡¡Y ME ENCANTA TU BLOG.... así que sigue siendo como eres, que otros juzgarán!!!.

    Un abrazo y ¡feliz fin de semana!

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  8. Ya sabe lo que ha dicho la Virgen en Medjugorje en su último mensaje (y en muchísimos más), "NADA DE JUZGAR A LOS ELEGIDOS POR DIOS (SACERDOTES) SINO REZAR POR ELLOS".

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