VEN A CANTAR. Diario de una madre imperfecta.




Si hay algo que realmente tengo claro es que la casualidad en esto de la fe no existe. Existe la providencia del Altísimo. Ayer noche Una Julieta de Jesús me envió un correo con un archivo que no pude abrir. 
¡Uf! Y me da una rabia cuando me pasa algo así. me sale el diablillo de la impaciencia y la cabezoneria. Porque a veces no está en mi mano solucionar los inconvenientes que surgen y yo me empeño en hacerlo.
Otras soy tan cabezona que no veo que no es por casualidad los contratiempos y que son situaciones permitidas para que yo aprenda algo. 
Como esta. 
Normalmente cuando me levanto como la mayoría de las mamás comienza mi carrera de velocidad. No importa lo temprano que lo hacemos, hasta que los peques no están levantados, arreglados y en el cole, es como correr una literal de velocidad. Luego podemos hablar de maratón, una de las buenas de fondo, así vi yo siempre la labor de una madre de familia ama de casa. Todo el día da le que te pego como una hormiguita  trabajando y solo parar cuando realmente dices basta, que si no no se pararía. Pero bueno, lo que quería decir es que hoy la mañana fue mejor.
 Me levanté con más alegría y los laudes me animaron aún más.
 Luego ya llegó mamá. 
Mi madre viene todas las mañanas a ayudarme con los dos monstruitos, no tengo con que pagarle ese gesto. Para mi es muy importante, porque a primera hora estoy peor, soy más vulnerable a los cambios bruscos de estado de animo y puedo levantarme serena y convertirme en una gremlins en segundos. Los niños además son muy inteligentes y captan cuando una está más sometida a los síntomas de la ansiedad y parecen hacerlo aún peor. Para mi aunque estoy mucho mejor, es fundamental no alterarme mucho en las primeras horas, porque marcan el resto de mi día.  Incluso hay días que en vez de levantarme con ansiedad, es todo lo contrario, es un estado de apatía tan grande que sin motivos la angustia es tal que lloro y lloro y no puedo controlar esa tristeza, ni siquiera encuentro voluntad de levantarme y es en esos días cuando más ayuda necesito. Porque ni siquiera me doy cuenta de que tengo hijos y es muy triste cuando después te vas dando cuenta de todo. A veces los días se prolongan y se convierten en dos o tres. Pues mi madre que ya lleva lo suyo pasado a mi lado, prefiere prever, y achaque propios, carga con ellos y viene a amansar me a las fierecillas.
Cuando llego de llevar los niños, ya me tomo la segunda tanda de pastillas y desayuno tranquilita. 
Es mi momento desde que no trabajo. 
Quienes durante años nos hemos levantado tan temprano y hemos salido de media noche a nuestros trabajos, con un desayuno de un café bebido a toda prisa en la cocina. Sabemos lo que es eso. Recuerdo que cuando iba con la furgoneta repartiendo y veía las luces por las ventanas encender, me preguntaba por la vida de aquellos que eran los primeros en su casa en levantarse, ¿porqué estarían haciendo? ¿se prepararían como yo para incorporarse a la jornada laboral? Yo ya llevaba varias horas trabajando y me imaginaba como seria estar en mi casa. Levantarme con los mios, desayunar una buena"tostaita"...
Pues ahora es mi momento, sin prisas, con mi Cuca, mi perrita que se acuesta encima de mis pies. Y mi estupenda "tostaita"según la economía, esa no la perdono vayan los kilos por donde quieran. Suelo conectarme y ver el correo, si pasa algo nuevo con la familia. Respondo a los amigos, me gusta entrar en los blogs y ver que de bueno tienen para mi ese día. Hoy lo primero que he abierto en mi ritual de ir por orden de llegada ha sido el correo de Julieta. 
Me había devuelto el correo que le envié y esta vez si lo he podido abrir.
Sorpresa, era un villancico. Y además tan acorde con lo que estoy viviendo.
Mi casa esta mañana volvía a oler a hogar y eso que mi Pepe no llega hasta esta noche. Estas dos semanas sin él han sido duras, con angustia, sobre todo de noche cuando estoy acostumbrada a estar todos en casa y poder cenar juntos. Ahora no sabría definir el sentimiento que parece invadir este espacio vació que ocupa la ausencia literal de Pepe. 
Estar junta la familia es algo tan privilegiado, que solo cuando nos enfrentamos a la separación sabemos realmente lo que se tiene. Lucia me decía anoche: 
Mamá mañana a esta hora papá,a estar,a aquí con nosotros, no me lo puedo creer. Y su carita reflejaba todo aquello que con palabras no decía. 
Me contó que no sabia como sus compañeros de clase podían vivir así. Y me puso al día de las historias personales de muchos de sus amig@s. Y extrañada comentaba que solo cuatro o cinco niñ@s de su clase como ella, vivían en casa con sus padres y que los demás eran hij@s de papás separados. En un momento de la conversión me preguntó si yo alguna vez me separaría de su padre y yo le dije que eso no se podía asegurar. Que el futuro no nos pertecene pero que mientras hay amor y dialogo, todo puede superarse. Entonces me dijo que aunque fuera por ellos que por favor no me separara nunca, que ella no podría vivir como su amiga y se refirió a una de sus amiguitas. Y las cosas que esta amiguita le contaba de como se siente.
Con razón vivimos en el tiempo en que todo lo que nos rodea desde el mundo atenta a la disolución de la familia tradicional. Atrás quedan los tiempos en que los hogares se formaban por familias numerosas donde cabían todos. Incluidos abuelos, ti@s que aún no estaban casad@s, o que estaban impedidos con alguna discapacidad. Los números no se tenían en cuenta a la hora de contar miembros en una casa aunque se durmiese más apretado y no se dispusiera de tantas comodidades. Hoy la mayoría prefieren los números en el banco, en los días de vacaciones, en los coches... en fin qué más voy a contar que no sepamos? 
pensar en ello me entristeció y después fui cociente del don tan grande con el que Dios ha bendecido mi vida dandome un esposo que piensa y siente como yo en ese aspecto. Y que pese a lo diferente que somos y que de cara a lo que son nuestros perfiles sociales y de carácter pepe y yo somos como el agua y el aceite. precisamente de esas diferencias se sirve Dios para demostrarme cada día que detrás de nosotros está su amor conciliador. Su amor educador. Su amor que todo lo puede, todo lo soporta, hace perdonar y da la alegría a quien así lo quiere recibir.
Te dejo el villancico que he recibido como un bonito regalo del Altísimo hoy.
Que mientras lo escuchas no solo sientas ganas de cantar, que ya casi toca, sino que te sientas agradecid@ por ese calor de hogar que Dios te da.


Comentarios

  1. A mi también Maria, en casa desde principio de mes solemos tener el equipo de música con los villancicos de fondo. Es algo que desde que tengo mi casa me gusta hacer. Porque me recuerda al pueblo de Pepe. Mi madre es del mismo pueblo y yo de pequeña pasaba alli todas mis vacaciones con mis abuelos. Recuerdo que en vacsciones de navidad me despertaba con villancicos por que el sacerdote del pueblo ponia por la mañana los villancicos en altavoces en la puerta de la iglesia y se oia en todo el pueblo. Hasta la tarde ese era el fondo que se oia, es algo que tengo con cariño grabado en mis recuerdos.
    Un besito guapa.

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