LA VIRGEN Y EL DRAGÓN (leyenda).


  En 1992  la capital hispalense celebró el Quinto Centenario del descubrimiento de América; quince años después, le tocaba el turno a Utrera por motivos distintos, pero guardando una pauta dentro de lo que significó el descubrimiento, la llegada de los primeros misioneros religiosos se encargaron de evangelizar desde el principio los habitantes de aquellas tierras lejanas. No es por lo tanto casual que Nuestra Señora de Consolación arribada en el año 1507 lleve en su regazo a un niño, que la gran mayoría de las Vírgenes protegen con dulzura y amor, y en la otra mano una carabela. Aparentemente es un hecho insólito ver una Virgen con una carabela en la mano, sin embargo, damos por sentado que la historia se repite: desde el descubrimiento, hasta la más profunda  fe cristiana, que empezaba a imperar por aquellas fechas en la mayoría de los países europeos y ya se insinuaba tímidamente en  tierras del nuevo mundo.   

 Cuentan que una mañana del año 1972, el sacerdote observa que la Virgen está desposeída del niño y de la carabela. El robo conmocionó en sumo grado a todos los lugareños y en particular a aquellos antiguos romeros que un día hicieron posible la emotiva historia de Consolación. La Virgen hace milagros, y los presentes que jalonan las paredes son muestra inequívoca de ello. Por ésta misma razón, a los pocos meses, el sacerdote no sale de su asombro cuando ve que el ladrón había devuelto las dos reliquias de inestimable valor histórico con una nota que decía casi textualmente: “… Espero que esta Virgen que hace milagros pueda perdonarme a mí también, por el mal que hice…”
Tenemos noticias que esta Virgen, canonizada en Mayo de 1964 y aparentemente poco conocida en la actualidad,  fue la que más peregrinos congregaba en su santuario o en su ruta, hace cuatro o cinco siglos. 
            Resulta curioso y emotivo oír en la mayoría de los pueblos,  aldeas y caseríos las leyendas, anécdotas, historias de todo tipo que cuentan los habitantes de los mismos. ¿Verdades, mentiras?, me inclino por lo primero – pienso que siempre hay algo que hace saltar la chispa, aunque luego sabemos que viene la segunda parte: la deformación en la comunicación…, y el último lo cuenta, como ve su mundo. 
Un estudio monográfico, realizado por los historiadores Julio Mayo y Salvador Hernández, desvela la historia del barquito de la Virgen de Consolación de Utrera.
El libro "Una Nao de oro para Consolación de Utrera (1579)" versa sobre la excepcional joya que la Virgen lleva en su mano derecha, que representa una de aquellas naos españolas armadas, labrada en oro y decorada con finísimas líneas de esmaltes de colores y se asienta sobre un cristal de roca que simula las aguas del mar.
Además, la localización de unas iniciales en la propia joya ha puesto a los investigadores, Mayo y Hernández, en disposición de poder relacionar su autoría con un prestigioso joyero y orfebre del Quinientos.Por otro lado, el hallazgo del documento de donación del barquito ha permitido a estos investigadores sevillanos precisar la fecha del ceremonial de la cesión e identidad de su donante, el sevillano Rodrigo de Salinas, un acaudalado mercader que agradeció así su victoria ante un trance coyuntural y se sirvió del brillo del oro para publicitar su buen nombre y buen hacer, ante la imagen que más visitas recibía y mayor número de peregrinos convocaba en aquellos años en toda Andalucía.El trabajo destapa también la importante aportación indiana con la que contó Consolación en sus orígenes, allá en el siglo XVI, cuyo santuario y convento contó con el mecenazgo de notables cargadores sevillanos, especializados en el tráfico del comercio colonial con las Indias.
La Virgen está en el santuario de Nuestra Señora de consolación, 
este templo está ubicado en las afueras de la ciudad, y se llega a 
él por un espacioso camino, hoy día convertido en paseo, 
flanqueado por el Parque de Consolación. En su interior se 
encuentra la patrona de la ciudad, Nuestra Señora de 
Consolación, destacando además su artesonado mudéjar y el altar 
mayor barroco. El edificio es de estilo barroco clasicista. Fue
construido en el primer tercio del siglo XVII, sobre una ermita del 
siglo XVI dedicada a albergar la imagen de la Virgen de 
Consolación, que fue trasladada desde el desaparecido Convento 
de la Antigua. El 31 de marzo de 1561, la Orden de los Mínimos
 se hizo cargo de la ermita, levantaron su monasterio anexo a esta 
y más tarde la iglesia que se observa en la actualidad. La Orden 
de los Mínimos, denominados en las primeras décadas Ermitaños 
de San Francisco de Paula, fue fundada por San Francisco de 
Paula en Italia en el siglo XV. Su nombre lo toma de su vocación 
de humildad, siendo así que sus integrantes se consideran a sí 
mismos como los "más pequeños de todos los religiosos". Esta 
consta de nave única con crucero, con una estructura de muros de 
carga de ladrillo enfoscado y pilares. Los arcos fajones dobles de 
la nave y el triunfal, son de medio punto. La capilla mayor es 
cuadrada y las cubiertas de bóveda de cañón con lunetos. En el 
crucero hay una cúpula con linterna. A los pies de la nave hay una 
estructura de vigas con artesonado de madera, que se apoya en 
columnas de mármol blanco. Sobre esta se asienta el coro
y una torre de dos cuerpos que está adornada con azulejos. La 
portada es de piedra amarillenta y consta de dos cuerpos. Fue 
declarado Monumento histórico-artístico en 1982.
La primera vez que visité este Santuario, era una niña. Entonces una no entiende de historia , ni de arquitectura, lo que ves con ojillos curiosos como los mios, es lo que gusta, lo que te sorprende y lo que se queda grabado en tu corazón con palabras escritas en un lenguaje misterioso que solo con el tiempo y la sabiduria de lo aprendido sabes interpretar. Me habia quedado en casa de mi tio Antonio para la feria de Consolación. Y asistimos a la visita de la Virgen en su Santuario donde ese dia están abiertas todas las dependencias. La sala de las maravillas, donde se amontonan tantas ofrendas por la paredes y vitrinas. Aquel lugar espacioso y cargado de objetos, con su olor peculiar. Me fascinaba y me asustaba. Mi tia me explicó que era donde la gente a la que la Virgen hacia milagros llevaban como ofrenda los objetos para recordatoria y honor al milagro recibido. Me mareaba entre tanto aparato ortopedico, las bolas oculares de vidrio... aquel cocodrilo disecado al que le faltaban trozos. Mi tia me contó una de tantas leyendas que corren sobre estas bestias. Que el animal salió en aquellas tierras y atacó a un campesino que invocando a la Virgen el bicho milagrosamenete murió quedando en aquel estado... 
EL PASTOR Y LA FALSA OVEJA: El lagarto de la Magdalena 
Un pastor cansado de que un lagartogigante se comiera los rebaños, mató a una oveja, la rellenó de yesca y se la puso al reptil para que se la comiera, muriendo como consecuencia de haber caído en la trampa. Esta versión es la primera que se conoce escrita y data del año 1628, siendo el autor Pedro Ordóñez de Ceballos y su obra “Historia de la Antigua y Continuada Nobleza de la Ciudad de Jaén”. Tiene también semejanza con otras como la del pueblo de Calzadilla (Cáceres) en la que otro pastor dió muerte a un lagarto gigante que devoraba sus ovejas.


Pese a que esta historia parece concordar con la piel de caimán expuesta en la Iglesia de San Ildefonso, lo más probable es que sea inventada, ya que no consta explícitamente tal
carpintero en los viajes de Colón y parece difícil que una persona pudiera mantener a un caimán. La piel expuesta posiblemente no fuera más que un regalo traído desde la propia América, algo bastante común en los años siguientes a su descubrimiento.


Según la tradición, hace más de cuatrocientos años –según otros aconteció en el siglo XVIII– en los alrededores de esta localidad de pastores había muchos reptiles, y especialmente un lagarto tan grande que diezmaba los rebaños, y engullía a algún pastor que anduviese descuidado o que había 



osado hacerle frente, de modo que los habitantes de la localidad andaban atemorizados. Uno de 

éstos, de nombre Colás, se topó cierto día con el maligno animal, que hizo ademán de atacarle, tras 
despedazar a uno de sus perros. Colás se encomendó entonces al Cristo de la Agonía, que 
milagrosamente convirtió su cayada de pastor en una escopeta o trabuco –otros dicen que fue una 
ballesta – con la cual, y de un certero disparo, acabó con la bestia. 































Una vez muerto el lagarto, el arma se rompió, mientras Colás escuchaba una voz sobrenatural que 

decía: ¡Rota quedarás para que a nadie mates más! El agradecido Colás decidió ofrecer como 


presente a su Divino Protector la piel del animal, de la cual –aunque carcomida por los años–aún 

















pueden verse algunos retazos en la ermita del Cristo, erigida entre los siglos XVI y XVIII.






















"Que si el cristo me ayudara 























y mi cayado arma fuera 



















a mi rebaño salvara, 


























a este lagarto venciera, 


























y sus restos ofrendara 





























cuando a la ermita volviera".



Sobre la teoría de estos autores me gustaria señalar que existe otra historia parecida en Córdoba 


con paralelismos muy a tener en cuenta: la del caimán de la Fuensanta en Córdoba. En el Santuario 
























de la Virgen de la Fuensanta se expone la piel de un caimán que llegó a esas tierras por el 
























Guadalquivir. Sembró el pánico entre los cordobeses hasta que un cojo, después de estudiar las 
























costumbres del animal, lo esperó subido en un árbol con un pan y su muleta. Cuando el enorme 
























lagarto abrió la boca para comerse el pan, el hombre le clavó su muleta en la garganta. La muleta 











fue colocada como ex-voto en la iglesia de la Fuensanta junto a la piel del reptil.




 Otra versión de hace que el protagonista sea un reo condenado a muerte al que le ofrecieron el 



perdón si acababa con el bicho. Otra vez encontramos paralelismos entre Jaén, Córdoba y Valencia. O











tra variante: " El lagarto de la Fuensanta"




Una de las leyendas más extendidas cuenta que en una ocasión hubo una crecida en el río 
























































































































Guadalquivir y la abundancia de agua trajo un temible caimán que llegó a sembrar el pánico entre la 















































población cordobesa y entre las cercanas huertas. 


















































El animal acechaba a sus desprevenidas víctimas, las destrozaba y luego desaparecía en los 


































cañaverales cercanos. Cuando sentía hambre volvía a actuar y de esta forma tenía sobrecogida e 



































impotente a la población hasta que un disminuido físico, un cojo, decidió acabar con el problema.





Se cuenta que, después de estudiar el comportamiento del caimán, lo acechó y lo esperó en un árbol 



con su muleta y un pan abogado. El pan despertó la glotonería del animal que inmediatamente abrió 








































la boca para engullirlo, momento que aprovechó nuestro héroe para apearse del árbol y clavar el filo 









































de su muleta en la garganta del animal, que disecó y colocó como ex-voto. 






Otra forma de la leyenda habla de que el héroe no fue el cojo sino un condenado a muerte a quien se 












































le ofreció el indulto si acababa con el terrible animal que tenía en jaque a la población.
Ejemplares de cocodrilos y caimanes preservados mediante momificación y otras técnicas eran relativamente frecuentes en los ajuares de antiguos templos y aún pueden verse algunos en nuestras iglesias, para asombro y maravilla del peregrino,  el viajero curioso o el turista ocasional.   De pequeña, la visión de una de estas bestias, en el camarín de la Virgen de Consolación de Utrera, en medio de una impactante sala de exvotos, me catapultó  a la experiencia del horror sagrado. La presencia de estas terribles criaturas en el interior del templo no ha sido nunca, sin embargo, totalmente explicada, aunque se han adelantado varias hipótesis  bien fundamentadas. Buscando encontré algunas y pese a que se alarga esta entrada me gustaria compartirlas. Buscando el misterio en torno a los cocodrilos que habitaban las iglesas antiguas encontré el estudio de Juan de Dios Doménech Cocodrils i baleines a les egleises.
Santuario della Beata Vergine delle Grazie (Curtatone) Un antiguo caso muy conocido de cocodrilo embalsamado es del lagarto de la Catedral de Sevilla, del que se dice que el Sultán de Egipto ofreció como presente como regalo al Rey Alfonso X el Sabio; una vez muerto el animal, fue disecado y colgado en el lugar que hoy se llama precisamente Puerta del Lagarto, que conducedirectamente al Patio de los Naranjos de la Catedral. El reptil, viejo y desvencijado, se desintegró poco a poco y hubo de ser reemplazado por una réplica en madera, que aún se conserva, a la vista de todos, en su emplazamiento original. Aunque en los muros de las iglesias del medievo usualmente se disponían especímenes de animales exóticos para evocar la magnificencia y esplendor de la Creación Divina, el cocodrilo, entre estas criaturas singulares, brillaba especialmente por su particular significado para los cristianos primitivos, pues de acuerdo con algunos relatos, es uno de los atributos iconográficos deSanTeodoro.  


También se ha señalado un vínculo, real o imaginario, entre los reptiles actualmente conservados en las iglesias , de los cuales se solía decir que procedían de Egipto o Tierra Santa -- de donde  los traería un peregrino o un cruzado --  con el mito del héroe vencedor del Dragón,  el que inspira  leyendas como la del Gusano de Lambton .  Por ejemplo, el autor Peter Ackroyd cuenta en Thames : The Biography que Ricardo Corazón de León trajo un cocodrilo de vuelta de las Cruzadas y lo colocó en la Menagerie Tower, pero el animal escapó, sumergíendose en el río. En este sentido, la dimensión simbólica del cocodrilo como transunto del Dragón o Leviatán, encarnación del mal o Demonio vencido,  podría constituir una explicación de su habitual disposición en los muros de los templos occidentales. Según diversos tetimonios entre los siglos XV al XVIII, las pieles de cocodrilo y huesos de ballena en las iglesias podrían ser vistos como los restos de un dragón; el monstruo primordial se colocaba en el templo como muestra del triunfo de la iglesia sobre el mal. 

Desde otro punto de vista diferente, conviene reseñar que los cocodrilos, indistinguibles a primera vista de los caimanes, eran también un elemento indispensable entre los obetos de las cámaras de maravillas o wunderkammern del Renacimiento, así como una de sus piezas más grandes, provocativas y bizarras. Como se verá más adelante, esta otra perspectiva puede explicar también su sorprendente presencia en las iglesias occidentales. Generalmente, la tradición de disponer cocodrilos disecados y huesos de ballena en las iglesias se ha considerado  como una vertiente más de la práctica del exvoto. También hay investigadores que han asegurado que era una forma de llenar el templo de mirabilia naturae , de objetos y animales sorprendentes y curiosos, equiparando la iglesia a una suerte de museo de historia natural, una gigantesca cámara de las maravillas.





Hace muchos años, el número de cocodrilos y restos de ballena en nuestros templos era más numeroso que en la actualidad. Desde siempre, la iglesia había custodiado los huesos y cadáveres embalsamados de estas criaturas. Los vestigios y restos corporales, litúrgicamente, son considerados a menudo objetos de veneración; en el cristianismo es muy relevante el culto de las reliquias. Son precisamente estos restos los que hacen sagrado un enclave particular.  Obviamente, los reptiles disecados de las iglesias no tienen, al menos en el occidente medieval, este aura de santidad, ni se les rindió culto, ni se le han atribuído milagros (otro tanto no podría decirse de culturas como la egipcia, con su culto al dios Sobek, el cocodrilo), aunque se nos ocurre que el sacrificio de la Bestia primordial (Tiamat, Pitón, Leviatán) es en muchas culturas un mito cosmogónico fundamental y  tal vez un concepto importante en los ritos de la fundación del templo.  Como quiera que sea, los cocodrilos y ballenas siempre han estado confinados en el ámbito del lugar sagrado, a la vista de los fieles, junto a los iconos y las imágenes de Cristo y de los Santos.
En su formidable estudio  Domenech señala huesos de ballena en la catedral de Barcelona, en la parroquia de los Santos Justo y Pastor, en el santurario de Paret Delgada. Mis pocas pesquisas en la red no han dado resultado, y no sea ciencia cierta si aún se conservan algunos de estos ejemplares en la actualidad. El autor cita también otros lugares donde se conservaban cocodrilos y caimanes disecados, más corrientes en el resto de España que en Cataluña: Montserrat, Ripoll, Valencia y Córdoba, por nombrar algunos de los que aún hoy se hallaban diseminados por toda la geografía española. 
Puerta con huesos de ballena en Whitby. Fotografía de John Wilkinson. 
Las primeras referencias escritas sobre reptiles en las iglesias datan de finales del siglo XVIII y se atribuyen aFrancisco de Zamora . En referencia a Montcada, el citado autor hace una mención fugaz al hecho de que la ermita tiene una “multitud de ofrendas, caimanes, costillas de animales marinos (…)”  Más adelante  refiere que se puede encontrar un cocodrio en la puerta de Sant Eudald, en Ripoll, donde asegura ser “de lo más normal entrar en una iglesia y toparse con la cola de un reptil al lado de la pila de agua bendita“.  Curiosamente, esta asociación del cocodrilo y la pila bautismal no es desdeñable, ya que entronca con el tradicional símbolismo de la serpiente, asociada a las aguas, y al concepto de la resurrección y por lo tanto al bautismo; se han encontrado algunos ejemplos de serpientes y otros reptiles tallados cerca o incluso dentro de pilas bautismales, de los cuales son más famosos los ejemplares gallegos de Muros: “en el fondo de las pilas de agua bendita de la catedral de O Porto se ve una serpiente vencida y derrotada que se arrastra por el fondo de las pilas. Es la plasmación gráfica del dicho popular: “Le tienes más miedo (a alguna cosa concreta) que el diablo al agua bendita”. En este acaso, la serpiente es el diablo aterrorizado por el agua bendita. Existen imágenes parecidas en otras muchas iglesias”.  
  La muda de piel de lagartos y serpientes se vincula tradicional y simbólicamente a la idea de la resurrección cristiana y, en clave esotérica, al concepto de renovación y transmutación. En la tradición céltica, un tipo especial de sierpe, llamada wouivre, se suele asociar a pozos y  corrientes de aguas subterráneas. Es curioso advertir que a menudo los cocodrilos de las iglesias occidentales también aparecen vinculados de algún modo a un pozo o manantial.
Cocodrilo disecado en los muros de la basílica de St-Bertrand-de-Comminges. St Bertrand de Comminges. Su catedral, conocida popularmente como la Catedral de los Pirineos, es una atracción turística de primer orden.  Entre sus tesoros, un cocodrilo suspendido cabeza abajo en uno de sus muros. La creencia popular afirma que el animal remontó el río, asomando por sí mismo y asolando el lugar, hasta que  Saint Bertrand (del que la ciudad tomó su nombre) lo mató. Lo más probable es que se trate de un exvoto, traído por un peregrino o un caballero, y ofrecido como regalo a la iglesia.Una de las razones que explica la presencia de estas bestias en el lugar sagrado estriba precisamente en su rareza, en su exotismo. Porque eran extraños e insólitos, cocodrilos y ballenas eran con frecuencia tratados con reverencia, puesto que eran dignos de admiración, y esta admiración suponía una forma germinal de veneración, de temor religioso. Forma parte del concepto mismo de las mirabilia naturae, que tanto auge alcanzarían en el primer Renacimiento,origen de los primeros escarceos de la Historia Natural, pero que desde la Edad Media eran fuente de verdadera sabiduría; la curiosidad y la capacidad de maravilla y fascinación por el mundo y sus criaturas, en las que el hombre religioso vería un reflejo del esplendor y la potencia del Sumo Hacedor. Con el paso del tiempo, sin embargo, esta curiosidad fue cambiando, hasta llegar a nuestros días; de la reliquia muerta de la iglesia a la claridad objetiva de la vitrina del museo y de aquí a la viveza y frescura del ejemplar zoológico.
Whitbey abbey, Whale bone Arch. Puerta de acceso al templo  

con huesos de ballena. Crédito foto Sunrise. 
Se han planteado algunos la forma en que estos restos llegaron hasta nuestros templos. Los huesos de ballena que había en las iglesias pertenecían posiblemente a ejemplares muertos, varados en las playas. Después de aprovechar la piel y el aceite en algunos casos, algunos de los huesos se trasnportaban respetuosamente a diferentes enclaves donde se aglutinarían los curiosos. Los huesos del Escorial llegaron desde Valencia. ” El día del Corpus de 1574 apareció una ballena muerte cerca de la Albufera; un año despues, los huesos llegaron al monasterio madrileño. “  Habitualmente, el hallazgo de una ballena varada en la costa siempre ha provocado una gran expectación, porque en aquellos tiempos era la única oportunidad de la mayoría de los seres humanos de ver de cerca un animal de proporciones tan colosales, el más grande de cuantos conocían.  También, de algún modo, es una forma de acontecimiento milagroso, tal y como nos recuerda el hermoso episodio de Alberto Durero y su peregrinación en busca de una ballena varada en las costas de Bergeen Op Zoom , que acabaría costando la vida al artista.
El dragón dominado por el héroe o el Santo, pariente próximo del cocodrilo disecado de nuestras iglesias Al margen de la curiosidad del encuentro, “la aparición de una ballena planteaba una pregunta que ahora podría parecer extravagante: ¿qué significa? Porque tradicionalmente, todos los fenómenos extraordinarios, eclipses, temporales, nacimientos monstruosos, señales en el cielo, cometas, ballenas, debían tener un significado. Eran avisos de que alguna cosa extraordinaria, sobrenatural o importante había de acontecer; así lo expresaba una de las acepciones de la palabra monstruo (“prodigio”), próximo etimológicamente a mostrar, indicar, advertir. La aparición de la ballena, de un monstruo, era, pues una advertencia”. Todo cuanto superara los términos de lo ordinario, de lo normal, por lo grande, inusual o insólito; todo cuanto es un desorden de la naturaleza, se consideraba una señal del cielo: el jesuíta José de Acosta escribía en 1590 que Dios “ordena semejantes extrañezas y novedades en el cielo y elementos y animales, y otras criaturas suyas, para que en parte sean aviso a los hombres” .


Caímán y hueso de ballena en la Iglesiad de la Fuensanta,  Córdoba. Crédito  Situado “en un muro del Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta , el origen de este caimán es incierto debido a la diversidad de leyendas existentes al respecto, aunque Ramírez de Arellano  declara que el caimán fue traído de América junto a una costilla de una ballena” (via)  En las iglesias se encontraban la mayor parte de los huesos que tiene una ballena; su estructura ósea es una gran caja, limitada por las costillas y las vértebras; el cráneo y las barbas, o maxilares, las aletas y la cola. Los restos más habituales en las iglesias eran las costillas. La mayoría se disponían en “el exterior del templo, al lado de las puertas: unas estaban clavadas, otras fijadas por los extremos, como en Prats de  Mol.
(Este dibujo de un artista de la factoría Disney para la película Peter Pan ilustra perfectamente el simbolismo de las fauces del cocodrilo como rito de  iniciación o “paso peligroso” ) La vinculación de los huesos de ballena a la puerta del templo no deja de evocar el pasaje de Jonás y la ballena, una vez más ligado al simbolismo de la puerta como boca o acceso al vientre del monstruo, en cuyo vientre se opera la lenta resurrección o iniciación del profano, como ha mostrado ampliamente Mircea Elíade en Iniciaciones Místicas a propósito de ciertos rituales de inicación en diversas culturas primitivas. La puerta del templo, asociado simbólicamente a la boca de la ballena y, en cierto sentido, a las fauces de la Muerte, son aquí indicios de la figura del makara o monstruo andrófago de la tradición primordial. En esta asociación, que no nos parece casual, encontramos una de las razones más profundas para explicar la presencia tradicional de los restos de ballena en nuestras iglesias. En el Monasterio de Santa María del Puig así como en Toledo, los cocodrilos disecados se econtraban en la entrada, junto a la puerta. “Si la boca estaba abierta, la entrada en el templo pasando por debajo de aquellas fauces debía ser un momento terrorífico”. Vemos un eco del simbolismo del dragón o leviatán, ahora en su aspecto más maléfico, vinculado a las puertas del templo como fauces mortíferas, en la vertiente más oscura y sombría del makara o monstruo devorador, que también encarnaría la figura de Ammit, el cocodrilo devorador de almas en la escena de la psicostasia egipcia. Por otro lado, las fauces del cocodrilo y del monstruo en general operan a nivel simbólico del mismo modo que en el asunto del “paso peligroso” ilustrado por el mito de las Simplégades: ” El tema de la entrada bloqueada y peligrosa, que tiene innúmeras variantes, (…) como una puerta que se abre y cierra rápidamente según su propio criterio, comparable a aquellas rocas aterradoras, las Simplégades, por las que tuvieron que pasar los Argonautas” --prototipos de la iniciación heróica o viajera-- “y que cada vez quede intentaba atravesarlas una nave, se juntaban y la aplastaban; puede que la guarden animales peligrosos (leones, dragones, esfinges, grifos) o también, puede darse el simbolismo de gigantescos bivalvos que aplastan a cualquier que quede atrapado en su interior”. El simbolismo de las Simplégades, como paso peligroso y fauces mortíferas, ha sido puesto en relación por Mircea Elíade y otros, con mayor o menor fortuna, con la freudiana vagina dentata; desde el punto de vista cristiano, sin embargo, responde al simbolo de la Puerta Estrecha. Esta figura del “paso peligroso” “es uno de los elementos característicos de la aventura del héroe en los ciclos épicos. Formulaciones muy parecidas a las Simplégades aparecen en muchos ejemplos de la ciencia ficción contemporánea” (Star Wars, la Historia Interminable, Hoo)

A la entrada en la catedral de Sevilla, desde el patio de los naranjos, se puede observar un caimán disecado y colgado de cadenas. Se dice  que fue este saurio traído por Colón en su regreso del primer viaje, desde entonces saluda amenazadoramente, lleno de polvo, a los visitantes y turistas. Más frecuentemente  que  cocodrilos, en el interior de la iglesia se encontraban caminanes, oriundos de América: “más pequeño que su pariente africano, el caimán era una bestia tan singular en estos pagos que no había ni un nombre para definirlo. Se optaba comúnmente por llamarlo “lagarto”. Cuando los primeros exploradores y conquistadores llegaron a las Indias, los denominaron así, por su remoto parecido con las lagartijas comunes, del que eran una versión aumentada. No será hasta fines del siglo XVIII, cuando los viajeros empezaron a comentar las maravillas de las iglesias, que al ver estas bestias comenzaran a servirse de la palabra caimán para definirlas.(…) Los viajeros franceses que visitaban las iglesias de España se servían de la palabra correspondiente en su lengua --lezard--  para nombrar a estas criaturas : “nous avons vu, elevee en l´air la peau d´un lezard remplie de paille” --hemos visto suspendia en el aire la piel de un lagarto relleno de paja-- contaban en 1726 unos viajeros que vieron un cocodrilo en Santo Domingo de la Calzada. El gran momento de la llegada de cocodrilos a las iglesias, según Doménech, “fue entre los siglos XVI y XVIII y vendrían desde América. Los más antiguos descritos son africanos, los habrían traído los portugueses; ambos parecen haber sido ejemplares muertos, disecados” más fáciles de
transportar y manipular.
Lagarto del Viso del Marqués (Ciudad Real) El Lagarto de Viso (en la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción). Así se le llama popularmente a ese impresionante cocodrilo de 4 a 5 metros tan conocido en toda la región, es según creencia generalizada un exvoto que en su momento ofreció D. Álvaro de Bazán por algún bien o beneficio recibido. Al parecer era costumbre en el siglo XVI ofrecer este tipo de exvotos a las Iglesias. Que se sepa hay muy pocos en España. Se tiene conocimiento de cuatro.
Al contrario que las ballenas, los cocodrilos y caimanes solían estar bajo techo (la piel se deterioraba más fácilmente que los huesos de ballena). Cerca del coro, como en los capuchinos de Cervera y los franciscanos de Lisboa, por ejemplo. Muchas veces la presencia del caimán era tan potente como para dar nombre al lugar  en que se encontraba (la nave del lagarto, en la catedral de Sevilla; en el claustro del monasterio de Monsterrat se acuñó el Claustre dels llangardaixos).  También se solían clavar a la pared o suspenderlos del techo, mediante cuerdas, en paralelo al suelo o cabeza abajo. En la ermita de Sonsoles, lo tenían pendiendo de una cadena (subrayando su aspecto de dragón antiguo y temible, quizás). En Calzadilla, “los dos que había estaban guardados en una vitrina”.  

El lagarto de Berlanga de Duero , o Lagarto de Fray Tomás,

 ” un caimán de 

más de tres metros  que llegó a a Soria hace cuatrocientos 

años y cuyos restos 

se visitan y aún se veneran en Berlanga de Duero, donde 

se conservan la piel y 

la espléndida calavera.” 

 Siguiendo a Domenech en su estudio sobre cocodrilos en 

las iglesias 

encontramos con que hay una gran escasez de ejemplares 

de estos animales en

Cataluña en contraposición al resto de España, lo cual 

atribuye el autor a la 

prohibición de comercio directo con las Indias en tierras 

catalanas. Menciona luego el cocodrilo de Cervera

datándolo de 1657, y 

advierte que algunos de estos reptiles no fuersen 

americanos, sino del Nilo o del 

Niger, ya que los documentos que los inventarian los 

llaman cocodrilos, y no 

caimanes. Sobre la procedencia de estas 

bestias, finalmente asegura el autor 

citado que “conviene recordar que había boticas, lugares 

donde los peregrinos 

podrían adquirir la piel de estos animales” para ofrendarlas 

como exvotos a la

iglesia, donde se los  han encontrado finalmente.

Es a partir del siglo XVI cuando se impone el cocodrilo 

como elemento 

ornamental ”obligado” 

En las iglesias católicas. Además de algunas de las que

 se han mencionado, en Italia se sigue la misma

 costumbre, 

con ejemplares expuestos en Santa María de 

Gracia, cerca de Módena, en el santuario  de la Madonna 

de Campagna, en Verona, en Saint Giorgio Alemenno 

(Bergamo), y 

otros lugares.  ”Se hallan tantos y en tantos lugares --

sigue 

diciendo Doménech en su obra, que se podría pensar en 

una moda. 

Los cocodrilos eran una novedad, el modo más estiloso  y 

en boga

 para decorar las 

paredes de las iglesias, según el gusto de la época. La 

zoología 

convertida en una suerte de 

arte ornamental.”

Pero son muchos los se resisten a pensar en la vacuidad 

de un exorno y 

buscan una significación más profunda para las 

osamentas 

y restos de 

animales en el interior de los templos. Se conocen 

ejemplos antiquísimos de la 

presencia de serpientes gigantescas, ballenas y 

supuestos dragones --tal vez fósiles de animales 

antediluvianos--  en templos 

grecorromanos, donde fueron venerados. De los huesos 

de ballena clavados 

en los muros de los templos, sedecía que eran ofrendas  

de los marineros por 

haber sobrevivido a un naufragio o un temporal: “así 

explicaban el origen de las costillas de cetáceo de Prats 

de Molló o de San 

Sebastián en laermita de Palafrugell. Huesos que se 

ofrecían en 

reconocimiento de un beneficio obtenido por la intercesión 

divina.(…) 

Es decir, se supone que estos huesos serían un exvoto.

En cambio, “de los caimanes se dan dos explicaciones; 

una, siguiendo el 

modelo de Sonsoles, Madrid o Monserrat, donde se habla 

de viajeros en tierras       

lejanas y mares remotos que, en un mal paso, se 

encontraron con la bestia. 

Rezaron y, por intercesión de alguna potencia celestial, el 

monstruo cayó 

fulminado. Agradecidos, los fieles enviarían el animal 

hasta el santuario.”  Casi 

todas las leyendas que justifican la presencia de reptiles 

en las iglesias son una 

variante 

básica de este modelo.  Tras todas ellas, se adivina la 

influencia de la leyenda 

de laTarasca.

La Tarasca,  resucitada en Tudela; un mito que reúne los símbolos de la Virgen y el Dragón
La virgen y el dragón, en un soberbio marfil  de 1650 que 

representa la Inmaculada Concepción,   descrita en términos 

apocalípticos. Crédito  
Ahora bien, a la hora de considerar a los cocodrilos de nuestras iglesias como exvotos, según opina Domenech, --convendría preguntarse cómo es que estos animales son los que predominan en el interior de los templos, y no lobos u osos, bestias autóctonas con las que sería más lógico tropezarse”   y no lagartos terribles, ajenos a nuestra geografía.  Incluso el lobo podría revestirse de simbolismo generalmente atriuído al dragón, como encarnación del demonio, el enemigo de las ovejas, custodiadas por el Buen Pastor. Aún así, no encontramos pieles de lobo en las iglesias, sino de caimanes y cocodrilos. Este hecho hace que la teoría del exvoto parezca no sostenerse. De modo que, después de todo, quizá no fueran ofrendas votivas, sino otra cosa: “También se ha dicho que los animales llegaron al templo como un regalo a la autoridad (lo vimos por ejemplo  en el caso del regalo del Sultán de Egipto a Alfonso X , en 1260, citado más arriba). Esto nos haría regresar a la idea de la iglesia como gigantesco wunderkammer, y al origen de las colecciones zoológicas históricas que tenían los reyes como signo de distinción y de poder. Recuérden a título anecdótico,  el famoso episodio del “rinoceronte de Durero”, un regalo del rey de Portugal que nunca llegó a las costas de Italia. Pero, ya fuesen regalos, exvotos o lo que sea, el caso es que los cocodrilos y las ballenas estaban bien presentes en las iglesias. Eran  una parte importante de la ornamentación; “una ornamentación acumulativa de todo aquello que se consideraba excepcional, extraño o valioso.” 
El cocodrilo, pasó de los muros de las iglesias a ser la estrella

 del wunderkammer o Cámara de las Maravillas Aun

 cuando este 

recorrido se centra en restos de animales documentados entre

 los siglos XV y XVIII, conservados en las iglesias, ya hemos

 referido que en templos de la antigüedad, “erigidos en honor de

 las más diversas divinidades, en casi cualquier época, se

 encuentran ejemplos de veneración de estos reptiles.

 “Domenech  sugiere que siempre hubo lugar en el templo para

 los huesos y la piel de las bestias, porque en el templo hay un 

sitio de honor para el Monstruo, y cita Plinio el viejo (Historia

 Naturalis, VIII, 14) que “explica que en uno de lo templos

 de Roma se conservaba la piel y las mandíbulas de una

 serpiente gigante (….) ; también refiere que en un templo de la

 antigua Joppe, actual Jaffa, se exponía el esqueleto de una

 ballena. Se decía que era el Leviatán que mató Perseo.  Todo lo

 cual redunda en el mito del héroe vencedor del dragón y su

 arquetipo celeste, San Miguel; o la serpiente antigua, de los que

 el cocodrilo vendría a ser un trasunto simbólico
Cocodrilo momificado en una vitrina de un museo con arfefactos

 egipcios
Sobek el dios cocodrilo. Relieve del templo de Kon- Ombo
En este sentido es de obligada mención la referncia al Antiguo

 Egipto, donde los cocodrilos ya fueron objeto de reverencia y

 culto” e incluso eran momificados y dispuestos en altares y 

lugares sagrados. Los egipcios rendían culto a Sobek, el dios 

cocodrilo, asociado con la fertilidad, la protección y el poder del

 faraón.. La relación de los egipcios con Sobek era ambivalente:

 en ocasiones dieron caza a los cocodrilos, e injuriaron al dios,

 y otras veces lo

vieron como el protector del faraón y origen de su poder. Sobek

 era representado como un cocodrilo, o como hombre con

 cabeza de cocodrilo” (wiki)  Esta vertiente simbólica de Sobek 

el cocodrilo, no se emparenta con el aspecto más maléfico del 

dragón occidental, que en la mitología egipcia equivaldría a Set-

Tifón  y a la dimensión más oscura  de Ammit, la diosa cocodrilo

 de la psicostasia o juicio de los muertos egipcio . Pero en

 general, el dios cocodrilo se asimilaba ente los egipcios a un

 aspecto más bien benéfico y protector. Al contrario que en su

 versión europea, el cocodrilo colgado sobre las puertas

 egipcias

 --aún se pueden ver hoy día en algunos poblados-- a modo de

 talismán ejerce, según la creencia popular, una protección 

mágica contra los malos espíritus

En una pequeña sala del Museo del Cairo y otros museos

 egipcios ”se encuentran reunidas figuritas votivas y objetos

 cultuales de bronce que ilustran las creencias de la

 religiosidad popular egipcia. Hay secciones dedicadas a

 figuritas de animales sagrados ofrecidas como exvotos; en

 algunos casos, la base de las estatuillas contenía el cuerpo del

 animal representado: figuritas de peces ; el cocodrilo del dios

 Sobek 

Cocodrilo de la ermita  de Sonsoles (Ávila)

Ya hemos visto algunas de las hipótesis que justificarían la

 presencia insólita de estos animales 

en nuestros templos. Resta enumerar algunos de los enclaves,

 no muy numerosos en nuestros días, en los que aún se

 conservan vestigios de esta maravillosa tradición que, según

 sugieren diversas fuentes, es muy antigua, aunque tuvo un

 gran auge en la época del comercio con las Américas. A la

 espera de elaborar un mapa detallado de la situación de estos

 increíbles hitos cuya visita sería bien recomendable, me

conformaré con citar algunos de los más populares o

 conocidos, al margen de los ya mencionados a lo largo de esta

 entrada.  Los primeros destinos, la ermita de Consolación

 de Utrera y la Catedral de Sevilla, con su Puerta del

 Lagarto, bien próximos (a escasos viente kilómetros) de 

distancia, albergan dos soberbios ejemplares --no muy 

bien conservado uno de ellos, el otro, antiquísimo, hoy una

 réplica de madera que data del siglo XVI--. De aquí podríamos

 pasar a Córdoba, para rendir homenaje al caimán del Pocito

, en Fuensanta.   Desde estos enclaves podríamos viajar

 hasta Santiago de la Puebla, en Salamanca ,para conocer de

 cerca la leyenda del Lagarto del Licenciado y  luego alcanzar a

 pasar por la Colegiata de Berlanga de Duero , en Soria, para

 admirar su cocodrilo disecado, y de allá a la Ermita de

 Sonsoles, en Ávila. Pero aún sugerimos otros probables

 destinos para el moderno cazador de dragones rellenos

 de paja. Entre  ellos,  “la hermosa localidad segoviana

 de  Santa María la Real de Nieva. En el fantástico monasterio

 de esta localidad,  -declarado acertadamente monumento

 nacional-, podemos encontrar la piel disecada  de una enorme

anaconda que, rellena de paja y colgada en vertical en el 

interior del templo, junto a la puerta principal, despierta la

 atención de visitantes y  curiosos. Su naturaleza es incierta,

 aunque lo más probable es que la  trajeran los 

monjes dominicos cuando vivían en el monasterio, procedente

 de las  misiones en las que participaban, (…) . Para explicar su

 extraña procedencia, los lugareños cuentan diversas

  leyendas.  Que, en ocasiones se repiten casi punto por

 punto en otras localidades donde podemos  encontrar estos 

insólitos motivos de decoración, como sucede en la ermita de

 la  Virgen del Camino, en Zamora capital.  Podríamos

 continuar nuestra ruta hacia la  

Iglesia DE NUESTRA SEÑORA DE LA ASUNCIÓN, en El Viso

 del Marqués, en Ciudad Real. 

En sus paredes “se halla “El lagarto del Viso“, un cocodrilo

 disecado de 4 o 5 metros de longitud procedente del río Nilo,

 que fue traido a la localidad por el Maqués de Santa Cruz, Don

 Álvaro de Bazán, en una de sus expediciones. El “lagarto del 

Viso ”,  se halla colgado en esta iglesia de estilo gótico, algo

 descentrada respecto al presbiterio por estar construida sobre

 otra iglesia más antigua. Se encuentra junto al Camino Real,

 trayecto obligado desde la Corte hacia Andalucí" .Desde aquí,

 tomaremos impulso para dar un gran salto y plantarnos en

 Mallorca, donde nos espera el Drac de na Coca cuya leyenda ,

 bebe de las mismas fuentes míticas de las que en su

 día alimentaron las de San Jorge o la Tarasca.  Y a estos

 destinos maravillosos, en pos

 de nuestros fascinantes dragones de medio pelo,  confiamos

 añadir otros muchos, a lo largo y ancho de la geografía

 española o europea.Santa Margarita y el Dragón. Alabastro.

(Crédito Wikimedia)

La leyenda de la Tarasca o Santa Margarita nos retrotrae al 

núcleo mismo del asunto del cocodrilo en la Iglesia. La 

asociación cercana de la dama y el reptil, como una enésima

 revisión de los mitos de Lilith, o los pasaje bíblico de la

 Serpiente y la Primera Mujer, Eva, o más singularmente, el

 misterioso episodio de la Virgen y el Dragón del Apocalpisis: 

 ” ¿Qué hay entre el caimán y la Virgen? A nuestro juicio, para

 tratar de entender esta sociedad existen dos alternativas, no

 del todo inconexas; digamos dos caminos en último término

 confluyentes. Joaquín  Albaicín ha intuido detrás de nuestro 

cocodrilo la figura del Ammit egipcio ―el Guardián de la

 Puerta, el Vigilante del Umbral―, presente en la psicostasia o

 pesada de las almas a la que todos estamos obligados tras 

nuestro apocalipsis particular, y cuya función es devorar a

 quienes no superen la prueba con solvencia. En todo

 correspondiente al Makara de la radición histindú (que, en

 palabras de Guénon, «representa la vía única por la cual todo

 ser ha de pasar necesariamente», y cuya boca será, «según

el estado al cual ha llegado el ser que sepresenta ante él», ya

«Puerta de la Liberación», ya «Fauces de la Muerte»)

 La mujer y el dragón, como la iglesia y el cocodrilo, simbólica 

y misteriosamente unidos

La Virgen y el dragón marcada en el cielo, en la cultura de

 nuestra sociedad, en 

nuestras religiones. 



Comentarios

  1. Paso a saludarte y a desearte feliz Domingo en el Señor.
    Espero que te encuentres mejor,un cariñoso saludo amiga.

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  2. Belén feliz domingo y feliz semana también amiga. Yo ando levantando cabeza como puedo, no puedo negar que tengo un bajonazo de los buenos, pero son cosas que pueden mejorar. Pepe está otra vez parado y yo aunque se Dios me agobio mucho con esta situación de estar los dos en casa sin trabajo y yo con las condciones de salud que tengo que no estoy apta casi para nada. Lucia y yo hemos estado con virus y claro, me bajaron la medicación y se me ha juntado todo. Pero a mi me gusta decir que bicho malo nunca muere, asi que no me queda otra que echar un poquito de valoir y `palante´pero me cuesta mucho salir de casa y animarme. Se que solo es una etapa y que pasará.
    El Dragón de la entrada que nos hace la guerra a los hijos de la Mujer. La única ventaja que tenemos los hijos de Eva es que sabemos quien gana finalmente esta batalla, quien la ha ganado de antemanao por nosotros,Jesucristo. Y es en Él en quien me apoyo y espero cuando no tengo ni animos para ser persona. Con Él todo ira bien.
    Un bezaso amiga.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. Pues si Maria un poco larga si no gusta el tema, a mi personalmente es que me gusta.
    Te doy la razón en lo que dices, verdaderamente lo importante es el conocimiento de Dios y saberse bajo su amparo y el de la Virgen.
    Pero nunca esta de más saber quien es tu verdadero enemigo, yo ya ni le nombro y no por miedo, sino por no darle el gusto. Pero el maligno está, la bestia al no poder con el Hijo ni con la Mujer, viene a hacernos la guerra. Y yo por suerte o por desgracia soy de las que le enfrento de cara, me gusta simplemente saber quien es.Para evitarlo si puedo y si no por lo menos mirarlo de frente y que vea que no tengo miedo. Por que él bien sabe nuestros nombres.
    Pero como tú sabiamente dices, lo importante es la presencia de nuestro Dios.
    Un abrazo amiga y que tengas tambien una buena semana.

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  5. Buenas tardes Mento. ¡Qué interesante! sin duda además de serpientes tradicionalmente asociadas a demonios el cocodrilo puede representar ese dragón singular que es Satanás.Ya me fijaré más en las paredes.Un abrazo.

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  6. Jajaja, NIP.
    Yo ya desde pequeña era muy curiosa, mi madre me decia: Mentito mira para abajo hija. Pero yo siempre iba con la cabeza girada de aqui `paaya´mirandolo `to´.
    Y sigo igual, solo que antes lo que me preocupaba era que un `cacho´lagarto de aquellos me fuera a caer en la cabeza. ¿Quién me diria a mi entonces que al crecer? La mala baba de cierto innombrable iba a estar constantemente salpicandome(que asco). ¿Entiendes ahora porque mi curiosidad al leer tu comentario en el blog de D. Javier?
    Un abrazo NIP.

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