AVEMARIA, MADRE DEL ADVIENTO.




A la Virgen María la honramos sobre todo por ser la Madre de Dios (Theotókos). Así la canta la liturgia, que contempla variados aspectos de lo que es María, pero todos en torno a su misión de ser Madre de Dios. La Madre, unida en cuerpo y en espíritu a Cristo, no podía dejar de estar presente en los sucesivos misterios de su Hijo. Y Ella siempre nos remite a Cristo, nos enseña a amarle y nos hace desear imitarle con amor. No es una santa más del santoral, sino la “puerta” para adentrarnos en el misterio de la persona de Jesucristo, el Salvador. 

Ahora que nos preparamos para recibir a Cristo en la Navidad y ofrecerlo a los demás, nos fijamos en la Virgen María porque Ella debe ser en todo nuestro modelo. En Ella, concebida sin pecado original y preparada por el Padre desde toda la eternidad, nacida como judía, hija de Israel, pero Madre de todos los discípulos de su Hijo, que los llama de entre todos los pueblos, se concentran todas las esperanzas de la humanidad. Ella es la mujer sencilla y obediente, mujer del silencio y de la escucha atenta a la Palabra. Mujer fuerte, que se fía absolutamente de Dios. Mujer llena de la gracia del Señor. Mujer ornada de amor, de belleza y de pureza. Mujer pobre y humilde. Mujer de fe, feliz porque ha creído. Mujer sierva del Señor. Mujer del sí generoso, siempre dispuesta para la obra de Dios. 

Probablemente la oración más bella que se dirige a la Virgen María en cualquier lugar del mundo es el “Ave María”. Como dice el Cardenal Angelo Comastri, el Ave María es la oración más antigua que le dirigimos a la Virgen María (“L’angelo mi disse. Autobiografia di Maria”, 2007). Empieza en la casa de Nazaret en Galilea, de los labios del arcángel S. Gabriel, y continúa en la casa de Ein-Karem, en Judea, de los labios de Isabel. Y después pasa a los labios de la Iglesia de todos los tiempos y de todas las latitudes, en todos los momentos de la vida. ¿Quién podría contar todas las personas que han rezado a María con estas sencillas y magníficas palabras? Hoy eres tú, este Adviento somos nosotros... Amemos mucho esta bella oración del Ave María, que hemos aprendido de pequeños, y hagámosla conocer a quienes nos rodean. Recémosla cada día, con sencillez y humildad, con corazón de hijos. Y recémosla, con espíritu agradecido y contemplativo, sobre todo en este tiempo mariano del Adviento, preparando la Navidad. 
José Luis Turiel 
Mons. Joan Enric Vives Sicilia, 
Obispo de Urgell 


Comentarios

  1. Me encanta todo, todito. La imagen de cabecera, el vídeo... y esas palabras tan inspiradas de Mons. Vives que hoy nos traes... AGRADECIDO, te mando otro besito y te dejo en el regazo de la Mami. Que DIOS te bendiga y Ella te guie,.

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  2. Rezamos juntas ¿vale?, un avemaría,otro, otro más... despacito, con el corazón en cada palabra, con los ojos cerrados...imaginando la dulzura de sus sonrisa de Madre...
    y la rezamos por ti y por los tuyos...
    Ella escucha...
    Un abrazo fuerte.

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  3. Arcen, Visi, gracias por estar tan cerquita de mi, con vuestras oraciones, con vuestro cariño. Vuestra amistad es un almohadón donde descansar mi cabeza.
    Un millón de besos.

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