8 de marzo día de la mujer trabajadora.

   FELICIDADES A TODAS ESAS MUJERES TRABAJADORAS, ESPECIALMENTE A AQUELLAS QUE SEGURO HOY HAN PASADO SIN PENA NI GLORIA POR ESTE DIA Y SIN NINGÚN RECONOCIMIENTO.
   Desde que me incorporé al mundo laboral siempre tuve una duda cuando llegaba este día y seguro que la misma pregunta os la habréis hecho más de una. Con todas las fiestas y días que se celebran a lo largo del calendario. ¿No merece la pena que este 8 de marzo nos lo hicieran festivo a las mujeres? No es pedir un monumento, ni siquiera una paga extra o diez días más de vacaciones. ¿Tanto costaría un reconocimiento festivo de un solo día? Somos mujeres trabajadoras, sí, pero a jornada completa. No importa el contrato que hemos firmado, nuestra jornada termina cuando al fin apoyamos la cabeza en nuestra cama al llegar la noche.
   Una vez oí un comentario que no me hizo ni pizca de gracia, pero a veces a los necios lo mejor es pagarles con la ignorancia. Un hombre dijo que para las que trabajábamos que no merecíamos ni día. Pobre hombre, no se acordó en ese momento que fue una mujer la que lo sacó adelante con mucho trabajo en una España de posguerra, que es una mujer quien le da de comer, le atiende y le cuida y trabaja para él desde que se levanta hasta que se acuesta. Porque a pesar de que cada vez son más las mujeres que nos vemos, al menos en mi caso en la necesidad de salir al mundo laboral y ayudar al mantenimiento económico del hogar. Hay muchas mujeres trabajadoras que sin contrato lo hacen cada día desde sus casas, sin sueldos y sin que ni siquiera les llegue un pequeño reconocimiento. Yo al menos no conozco a ninguna mujer que no trabaje de un modo u otro.

   Especialmente conozco la historia de una mujer que con dieciocho años se vino a la ciudad desde un pequeño pueblecito de la sierra gaditana. Que trabajó hasta casarse para ayudar a su familia. Que se casó y trabajó cuidando de su familia. Y durante toda su vida hasta el día de hoy no ha hecho otra cosa que trabajar. Y jamás recibió un sueldo a su trabajo. Por que ser ama de casa es la profesión peor pagada. Pero ella nunca se quejó. Fue esposa, fue madre y también hija que supo en la vejez cuidar de sus padres. Fue nuera, porque como una hija cuidó también de sus suegros en su ancianidad. Y hoy día sigue trabajando como madre de familia y ama de casa que fue la profesión que eligió.

Y yo te doy las gracias mamá, por tu coraje y tu constancia. Por tu trabajo de cada día siempre a la sombra como tantas y tantas mujeres que por no estar en la calle trabajando, no son reconocidas como trabajadoras. Las que ocupan los peores puestos de cara a la sociedad, pero las que habéis sabido elegir con el corazón.


Gracias mamá por tu trabajo constante todos estos años y por la lección de humanidad tan grande que me has dado en herencia. Por renunciar a un trabajo asalariado y elegir la profesión peor pagada pero más productiva. Vosotros sois las mujeres que levantan un país y hacen de la sociedad algo mejor.

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